¿Cómo acabaron las otras mociones de censura en el Barça?

El segundo intento de deponer a Bartomeu es el que más firmas ha recibido contra un presidente azulgrana

Oriol Giralt, con las firmas de su moción de censura.

Oriol Giralt, con las firmas de su moción de censura. / JORDI COTRINA

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La moción de censura contra Josep Maria Bartomeu es la que más firmas ha recogido de la historia del Barça. Hasta ahora solo había habido tres intentos de deponer a un presidente azulgrana: la de Joan Laporta y el Elefant Blau contra Josep Lluís Núñez en 1998; la de Oriol Giralt contra Laporta en 2008; y la de Agustí Benedito contra Bartomeu en el 2017. La última, pese a ser la que más rúbricas había reunido hasta ahora (12.504 según su impulsor), no logró reunir el respaldo del 15% de la masa social para poder forzar el plebiscito. Las otras dos sí que pasaron la criba, aunque sin poder forzar la caída del presidente.

Agustí Benedito / marc casanovas

Laporta, a lomos del Elefant Blau, fue el primero que logró activar este mecanismo tras dos décadas de nuñismo. Después de recoger en enero de 1998 6.014 rúbricas consiguió que en marzo de ese años se celebrara la primera censura de la historia. Núñez salvó el cargo y se impuso con claridad,  con 24.863 votos (61,5%) frente a los 14.358 partidarios de su cese (35,5%), pero aquella votación supuso el inicio del fin de su presidencia, ya que dos años después renunciaría al cargo tras 22 años.

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Joan Laporta. / Efe / Toni albir

Si aquella moción fue el primer paso de Laporta para alcanzar la presidencia, vivió la otra cara de la moción una década después. Tras haber levantado al club con Ronaldinho como estandarte, conquistando la segunda Champions en París, un par de malas temporadas movilizaron a los críticos en el 2008. Giralt fue la cara visible de ese intento de desbancarle que no solo logró reunir 9.473 firmas (de las que finalmente se dieron por válidas 9.145, un 97%) sino que ganó en las urnas (60,60% contra 37,75%), pero sin alcanzar el 66,6% de votos negativos necesarios para echar a Laporta que, de la mano de Pep Guardiola, iniciaría un nuevo ciclo virtuoso.