21 sep 2020

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UNA PRUEBA CON SENTIDO

Leo, el nuevo nueve de Koeman

Messi se instala de delantero centro en el segundo ensayo, en la única posición que le exime de presionar

Koeman busca fórmulas por si no recibe un fichaje tras descartar nuevamente a Suárez

Joan Domènech

Messi felicita a Coutinho por su gol, que nació en las botas del capitán del Barça cion una gran asistencia previa a Trincao.

Messi felicita a Coutinho por su gol, que nació en las botas del capitán del Barça cion una gran asistencia previa a Trincao. / david ramos (getty images)

Colocado Luis Suárez en el escaparate de las ventas, la necesidad de tener un delantero centro se redobla. Al Barça le faltaba antes uno suplente para cubrir las ausencias del uruguayo (¿lo era Martin Braithwaite?); ahora ya no tiene al titular porque le ha colocado la etiqueta de transferible y no confía demasiado en el futbolista danés comprado en enero.

Pero el Barça tiene  a Messi. Aún tiene a Messi. El nuevo nueve de Koeman es Messi. O fue Messi en el ensayo ante el Girona, el segundo amistoso del viejo Barça que anda en proceso de renovación, con solo un fichaje titular (Trincao) y otro sistema de juego, sin que se haya transformado de manera perceptible. En el primer partido, Leo empezó en la banda derecha y ejerció luego de mediapunta.

Especialista de todo

La prueba de Koeman entre las muchas que tendrá que hacer para cambiarle la cara al Barça, cobró sentido ante la ausencia de un especialista del área, el único de la plantilla, como Suárez. En el fondo, Messi es un especialista de todo. Ya dijo Pep Guardiola en su día que el argentino sería el mejor de su posición jugara donde jugara.
Jugó de 9, como hombre más adelantado, para engatillar un disparo con la derecha a la media vuelta como haría un sabueso del área, y jugó de 10 para servirle una asistencia a Trincao que éste regaló a Coutinho.

Cobró sentido que Messi ejerciera de nueve, además, por ser la única posición en la que puede queda institucionalmente eximido de presionar. Koeman exige esfuerzo físico en la presión adelantada que desea recuperar para el Barça. Y para que sea efectiva es necesaria la implicación de todos. O casi todos.

Messi lanza una falta ante el Girona. / JOAN MONFORT (AP)

Un nueve fuera del área

Messi necesita regularse. Cada vez más, a medida que enfila el ocaso de su carrera, para seguir siendo decisivo. Lo fue con Koeman como lo ha sido con todos. Con una asistencia, un gol de crack y un gol de rebote. Acciones, todas, curiosamente,  desde fuera del área. Donde los nueves dejan de ser nueves, pero donde los dieces siguen siendo dieces.

Tal vez Koeman ande buscando fórmulas por si Bartomeu no le trae el delantero centro que ha pedido. El comentario de Jean-Michel Aulas, el presidente del Olympique de Lyon, respecto a que Bartomeu le había confesado que no podía hacerle una oferta por Memphis Depay por falta de liquidez, empuja al técnico a prevenirse. Igual se queda sin Suárez, descartado ayer por segunda vez, y sin recambio.

Podrá sentirse tranquilo si puede contar con el Messi que no quería quedarse pero que fabricó tres goles.