21 oct 2020

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EL RIVAL AZULGRANA

La lesión de Insigne turba al Nápoles

El goleador se retiró a 8 minutos del final de la buena despedida ante el Lazio (3-1) del próximo rival del Barcelona en la Champions

Joan Domènech

Lorenzo Insigne controla el balón junto a la línea de banda durante el Nápoles-Lazio.

Lorenzo Insigne controla el balón junto a la línea de banda durante el Nápoles-Lazio. / CUIRO FUSCO (EFE)

Era el tercer escorzo que hacía en una diagonal que trazaba desde la banda izquierda hacia el área, cuando de pronto soltó el balón. Antes de que nadie se preguntara qué había pasado cuando ya enfilaba la vertical de la portería, Lorenzo Insigne se tumbó en el suelo con la mano en la ingle izquierda. La respuesta fue facilísima: lesión.

Era el minuto 82 de partido y Gennaro Gattuso debió maldecirse a sí mismo. Había efectuado tres cambios tres minutos antes, relevando a Mário Rui, José Callejón  y Stanislav Lobotka, pero con Insigne perdía a un futbolista más importante que esos tres de cara al duelo frente al Barcelona en el Camp Nou. Perdía a uno de los puntales del equipo.

Agitado epílogo

"Hasta que no hagamos una resonancia o una ecografía no sabremos qué tiene", dijo Gattuso en la sala de prensa, algo más sereno tras el agitado final del encuentro frente al Lazio (3-1) que tanto le turbó. No había nada en juego, pero la lesión de Insigne y algún encontronazo entre los jugadores hinchó la vena del pasional técnico calabrés hasta el punto de discutirse con el banquillo del Lazio.

Insigne abandonó el campo lloroso, entre el dolor del pinchazo que había frenado en seco su incursión y la inmediata preocupación ante la posibilidad de perderse el duelo de octavos de final de la Champions frente al Barça de este sábado.

Mário Rui, del Nápoles discute con sus rivales del Lazio. / ciro fusco (eFE)

Sustituto con gol

Insigne  concentrará la atención del cuerpo médico toda la semana. Gattuso, que quiso confesarse «optimista» sobre la recuperación del delantero, empezará a dar vueltas sobre quién puede ser su sustituto. El elegido ante el Lazio fue Matteo Politano, que anotó el 3-1 tras una gran asistencia de Mertens. Insigne había transformado el momentáneo 2-1 de penalti. El exbético Fabián Ruiz abrió el marcador del San Paolo con un zurdazo lejano.

El silencio del estadio, vacío de público, permitió captar el encontronazo verbal entre los banquillos. "¿Terrone? ¿Terrone di merda? Ven, ven a decírmelo a la cara, terrone", increpó Gattuso a uno de los ayudantes de Inzaghi, que tampoco pudo calmar a su colega y excompañero. "Terrone" es una expresión despreciativa que se dirige a los italianos de la zona meridional del país.

"Nos dijimos algo el uno al otro, hubo demasiadas palabras", dijo Gattuso de su enfrentamiento con Inzaghi. "Fui demasiado lejos y merecí la expulsión, tengo que ser honesto", añadió, reconociendo incluso que exageró la trifulca. "No fue agradable, pero estas cosas suceden. Lo importante es que acabó cuando el partido terminó", comentó Inzaghi.

Insigne transforma el penalti del momentáneo 2-1. / ZUMA PRESs

El marcaje a Messi

Terminado el partido, amarrada la victoria y escuchado Insigne, Gattuso era otro del que abandonó el juego rojo de ira. A los 42 años aún tiene dificultades para controlar las emociones. "Ha sido un buen test para ir a Barcelona, aunque el Lazio es un adversario más físico", admitió más tarde, satisfecho por el rendimiento del equipo. Compuso un once plagado de titulares que repetirá en el Camp Nou, adonde el Nápoles se presentará con "la cabeza fresca", sin presión y sin obsesionarse con Lionel Messi. 

Gattuso se permitió bromear, al final, sobre la figura de Leo Messi. "Yo podría marcarlo en sueños o tal vez jugando con la PlayStation de mi hijo y seleccionando el Gattuso con la camiseta de Milan, cuando pesaba 10 o 15 kilos menos".

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