10 ago 2020

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ACTUALIDAD AZULGRANA

El Barça cierra el ejercicio con una caída de ingresos de 200 millones

El balance económico, concluido el 30 de junio, ha acabado peor de lo previsto al inicio de la pandemia, con unos ingresos reducidos a los 850 millones

Albert Guasch

Bartomeu y Grau en la ciutat esportiva.

Bartomeu y Grau en la ciutat esportiva.

El FC Barcelona cerró el ejercicio del curso 2019-2020 con una caída de ingresos superior a la calculada inicialmente. El pasado martes, 30 de junio, se produjo el carpetazo económico de la inusual temporada y desde el club admiten que el balance será peor que los 154 millones previstos al inicio de la pandemia. Ahora, según ha podido saber EL PERIÓDICO, el golpe alcanzará los 200 millones. Es decir, se ha pasado de los 1.047 millones de ingresos presupuestados a los 850 millones aproximadamente.

Hay lamentos en el seno de la entidad barcelonista, como en tantas empresas del país, por el estropicio generado por el coronavirus en un año en que los ingresos apuntaban a boyantes, superiores incluso a esos 1.047 millones que ya eran, de por sí, una cifra récord en la historia del club y del deporte.

A partir del 16 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma, el grifo se cerró por completo, como si se accionara la palanca de aguas. Como se ha explicado recurrentemente en los últimos meses, nadie ha podido comprar camisetas y todo el variado merchandising en las tiendas del club; nadie ha adquirido entradas para el Camp Nou y el Palau; tampoco ningún visitante a la ciudad ha ido al Museu, ni se han podido vender paquetes de palcos VIPS.

Incógnitas del próximo curso

La cifra precisa se conocerá próximamente, pero ya se sabe que el terremoto de la pandemia ha causado desperfectos de consideración. Doscientos millones son muchos millones. Los esfuerzos de los ejecutivos para atenuar el mazazo económico se ha visto superado por una realidad cruda. Entre todas las medidas adoptadas, la más notoria fue la reducción salarial pactada con los jugadores, no sin crispación y malentendidos, que ha supuesto al club un ahorro de más de 40 millones. También hubo un ERTE a los trabajadores de la entidad.

En las oficinas del Barça escuece que se diga que la presidencia de Bartomeu prioriza cuadrar los números a costa de la competitividad del equipo

Pero estas y otras medidas no han sido suficientes para salir airosos en tesorería. Y cabe pensar ya en el próximo ejercicio, el último del mandato de Josep Maria Bartomeu. Los angustiosos interrogantes se mantienen. No se sabe cuándo podrá volver el público en los estadios (nada hace pensar que vaya a ser en este 2020) , cuánto dinero retirarán los socios de la oferta presentada por el club para compensar los partidos a puerta cerrada, ni cuánto podrá rebajarse la masa salarial de los deportistas, del fútbol en particular, la mayor partida de gastos de largo. Por algo es el club que mejor paga a sus futbolistas.

El salario de Pjanic

Un panorama sombrío que la trayectoria zozobrante del primer equipo no endulza. Escuece en las oficinas del club que se diga que la presidencia de Bartomeu prioriza cuadrar las cuentas inmediatas a costa de la competitividad del Barça de Quique Setién.

Una crítica que ha ganado vuelo a raíz del intercambio, por unos precios seguramente artificiales, de Arthur (de 23 años) por Pjanic (30 años) con la Juventus. O con la venta de Cucurella al Eibar, sacrificando por un dinero rápido ingresos futuros de una reventa del lateral de Alella.

Se subraya en este sentido que el Barça ha renunciado a dar salida antes del 30 de junio a Rafinha o Todibo, entre otros, por quienes había ofertas que el club ha considerado insatisfactorias.

La llegada de Pjanic, fichado por cuatro temporadas a un precio inflado de 60 millones (la valoración de Arthur ha sido de 72, más variables) no ayudará a reducir precisamente la masa salarial. Viene con el tercer mejor sueldo de la Juventus. Aquí en el Barça se situará en el tercer nivel de la escala salarial, a la altura de De Jong y Dembélé, por ejemplo, pero por debajo de Piqué y Busquets y, por supuesto, Messi, Griezmann y Suárez. Como el bosnio ha aceptado muchas variables, su salario resultará caro si se ganan muchos títulos.

El club confía en pinchar la masa salarial en la próxima ventana de fichajes. Habrá entradas, pero también deberían producirse salidas, que no son fáciles de lograr. No es fácil empujar a un jugador a irse del Barça y este verano en concreto ningún jugador acaba contrato, así que todas las ventas y truques habrá en las oficinas que sudarlas.