12 jul 2020

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EL BARÇA SIGUE SIN SABER GANAR

Pues va a ser que no, Quique

El conjunto azulgrana vuelve a hacer una buena primera media hora y, al final, necesita de la manita de Ter Stegen para no acabar perdiendo en Vigo

Aunque Messi hace tiempo que dejó de pensar en el gol 700 y sigue repartiendo asistencias a sus amigos, los culés van camino de perder esta Liga

Emilio Pérez de Rozas

Quique Setién se retira cabizbajo del estadio de Balaídos.

Quique Setién se retira cabizbajo del estadio de Balaídos. / AP / LALO VILLAR

Pues va a ser que no. Y mira que cuando ves la carita de Riqui Puig, después de que Luis Suárez, que llevaba cinco meses sin marcar, mete el segundo, se te abre el alma de la felicidad que provoca esa sonrisa de niño feliz. Y también cuando ves la merecida euforia de Leo Messi, que acaba de inventarse otra falta para cambiarles el truco a los rivales y para que su colega uruguayo de mate cabeceé, prodigiosamente, el primer gol pese a que el Celta había puesto a su portero, Rubén Blanco, y a dos jugadores, uno junto a cada poste, Néstor Araujo Okay Yokuslu, para evitar otro golazo del 10.

Los ves salir, imponerse, trabajar, desplegarse, contar, por fin, con los jóvenes como titulares, con Riqui en la sala de máquinas y Ansu en la izquierda, con Rakitic haciendo de Busquets (que igual es su sitio, mira) y piensas que esta vez sí va a ocurrir, que el Barça, frente a uno de los equipos que más le imitan, igual le sale el partido redondo. Y, de nuevo, vuelves a ver la primera media hora ¡como tantas otras medias horas! (incluidas las vividas con mi amigo Ernesto Valverde!), ese dominio de la situación, del escenario, del balón (79% de posesión en el primer tiempo y solo 54%, en el segundo) y crees que al Real Madrid le va a costar más de un VAR (Victoria Asegurada del Real, según versión de mi amigo Matías Vallés, gran periodista y mayor madridista), conquistar esta Liga que, antes del parón, era del Barça.

Messi, el repartidor

Piensas que te da igual, te es totalmente indiferente, casi como a él, que Messi no marque el gol 700, mientras siga siendo y ejerciendo como dueño del partido, mientras le regale los dos goles a Suárez, mientras le sirva a Ansu, que el niño tira a las nubes (pero es consolado por ‘papá’, con un cariñoso golpecito en el cogote: “ya te daré más”) e intente su ‘golito’, tras dos o tres elaloms.

Y digo que te da igual el 700 o el 701 de ‘D10S’, porque de lo que se trata es de sobrevivir a algo que no está saliendo redondo y, aunque, en principio, pensé que todo era cosa de la ineficacia de Quique Setién, al que le viene grande el cargo, ahora pienso que es culpa de todos y que, en efecto, aunque tengas a Messi (ha marcado 26 goles, ha dado 20 asistencias de gol y ha participado en 46 de los 91 goles que suma el Barça esta temporada), necesitas mucho más para ser, sino el mejor, superior en la mejor Liga del mundo.

Aspas, el Messi del Celta

Este es el único campeonato, digan lo que digan los sabios, donde ni siquiera los equipos de 1.000 millones pueden ganar a los de 40, 60 o 100 a medio rendimiento, sin organización, pasión, entrega y demás cualidades de los campeones. Este es el único campeonato donde todo el mundo tiene un Messi y no es, no, el pequeño ‘Luki’ Romero, de 15 años y 222 días, del Mallorca.

No, no, el del Celta se llama Aspas y ya ven lo que hizo en el minuto 87 y 45 segundos, hizo que el Barça se despidiera del título, cuando al que deben despedir es a Griezmann, por quitarse de la barrera siendo, precisamente, el tipo al que Ter Stegen, que, cinco minutos después, salvó el 3-2, había puesto ahí, en la esquinita de la barrera, ¡para que no se asustase!

Lo dijo Aspas al acabar: “Habíamos visto videos del Barça y sabíamos que el primero y/o el segundo de la barrera se apartaban, se quitaban, saltaban”. Estuvo a punto de reconocer, se asustaban. Y es que el susto lo lleva el Barça en el cuerpo desde hace meses.

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