06 abr 2020

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POR EL COVID-19

El Barça oficializa la rebaja salarial sin acuerdo con la plantilla

La directiva anuncia un erte para todos los deportistas profesionales, que se estima del 70% mientras dure la crisis

Albert Guasch

Josep María Bartomeu trata de defenderse de la última chapuza de su junta

Josep María Bartomeu trata de defenderse de la última chapuza de su junta / JORDI COTRINA

El Barça se convierte en el primer club de la Liga española en aplicar un erte (expediente de regulación temporal de empleo) a su plantilla profesional y en todos sus trabajadores para combatir la crisis económica provocada por el coronavirus. No solo eso. Es el primer gran club europeo de altísimo nivel que acude a esta vía legal para intentar garantizar su viabilidad cuando haya pasado la pandemia. Una medida acometida sin acuerdo previo con los futbolistas. 

 
El virus que acongoja y paraliza al mundo entero amenaza con desastibilizar los pies de hierro de una institución gigante como el Barça. Son tiempos excepcionales que reclaman medidas excepcionales y en la reunión de la junta directiva, realizada ayer de forma telemática, se acordó oficialmente abordar los recortes insinuados en los últimos días. Se trata de minimizar el impacto económico de la crisis y los más afectados, porque cargan con el 61% del presupuesto, son los deportistas y en particular los futbolistas.

No quiso divulgar las cifras la entidad, pero es sabido que su plan consiste en reducir en un 70% el salario base de todos sus profesionales mientras se mantengan las competiciones paralizadas. Luego recuperarán el 100% una vez vuelva la normalidad. Esto significa que el impacto sería de poco más de un 5% sobre el salario base de los futbolistas azulgranas si el parón fuera de un mes. Más si se alarga.

"Básicamente se trata de una reducción de la jornada laboral, impuesta por las circunstancias y, como consecuencia, la reducción proporcional de las retribuciones previstas en los respectivos contratos", dice el comunicado. Es una medida de carácter retroactivo y vigente desde el 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma por el Gobierno.

Tensión entre junta y plantilla

En general, los deportistas, según ha podido saber este diario, han entendido la necesidad de aceptar unos recortes que ya están padeciendo los trabajadores de todo el país en todos los ámbitos, pero no todos han visto con agrado el tamaño de la medida.

De hecho, el comunicado no dice nada de que la directiva haya llegado a un acuerdo con los futbolistas. Más bien sugiere los contrario. Los expedientes se tramitarán ante el Departament de Treball una vez la dirección del club haya notificado los acuerdos a todas las partes. Quedan días para seguir negociando, pero la tensión entre directiva y plantilla es notoria y puede tener consecuencias imprevisibles en el futuro.

El Barça, que tenía previsto ingresar 1.047 millones de euros esta temporada, se enfrenta a un escenario complejo porque ha dejado de ingresar por venta de entradas al Camp Nou y al Museo, uno de sus pilares de facturación, por los derechos de televisión, los pluses de la Champions y sin saber, además, cuándo podrá reemprender su actividad. La junta asume que podría cerrar el balance de este curso con números rojos por primera vez desde el 2011. 

Queja del comité de empresa

La junta se encontró ayer también con la queja pública del comité de empresa al recibir la notificación de un erte para los trabajadores. A través de una nota recordó que su masa salarial solo es del 3,7 por ciento del presupuesto, una cantidad que palidece respecto al 61 por ciento que significa la de los deportistas, por lo que lamenta haber recibido la noticia de la rebaja salarial sin haber pactado primero los recortes con los jugadores.

La medida azulgrana es superior a la que medita la FIFA, que medita establecer una recomendación que los jugadores se rebajen la mitad de su ficha. Pero el problema es que los grandes clubs europeos no pueden abordar los recortes de la misma forma. Hay la variación de la legalidad en cada país. Cada contrato de cada jugador es un mundo distinto: no hay dos iguales, se dice en el mundo del fútbol. Y luego cada club tiene las fuentes de financiación distinta y los presupuestos más o menos descubiertos. Es una situación nueva en la que los dirigentes se adentran a oscuras.