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El Barça busca negociar una reducción salarial con los futbolistas

El club desea ir de la mano con los clubs de LaLiga y los grandes de Europa para marcar una línea común

Bartomeu, en su discurso durante el premio internacional de periodismo Vázquez Montalbán a Valdano.

Bartomeu, en su discurso durante el premio internacional de periodismo Vázquez Montalbán a Valdano. / JORDI COTRINA

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Albert Guasch

El FC Barcelona se encuentra como todas las empresas del mundo ahora mismo: tratando de hacer frente  a los daños de una pandemia que está dinamitando salvajemente la economía de la entidad. Los presupuestos se han hecho pedazos, los 1.047 millones de ingresos previstos para esta campaña se han alejado a velocidad de turbo, el líquido ha dejado de entrar incluso en un gigante como el Barça, y llevan desde hace días sus dirigentes tratando de acertar con medidas paliativas. 

La junta directiva se reunió ayer de forma telemática para debatir sobre posibles escenarios y primeras medidas ante las previsibles afectaciones económicas, que serán descomunales, en particular si no se consigue completar la Liga y la Champions. Escucharon los directivos las ideas surgidas tras las reuniones celebradas estos pasados días con los ejecutivos del club de distintos departamentos y los intercambios en el seno de la cúpula directiva.

"Periodo de guerra"

Una de las medidas que planea de inmediato abordar el club es reducir el salario de los futbolistas mientras dure «este periodo de guerra», como se definió desde la entidad. El deseo de los dirigentes es completar la semana próxima estas negociaciones con los jugadores y el cuerpo técnico que, según indican algunas fuentes, ya de hecho han empezado. 

La medida se ha hecho inevitable, según explican fuentes de la directiva, ante la gravedad de la situación. No hay ingresos por entradas, ni por televisión, ni tampoco por el museo y no se venden camisetas en las tiendas de la entidad. Algunos patrocinios no pasan por caja. Todos ellos son fuentes de dinero chorreantes que ahora no dan apenas gotas. 

Situación de vértigo

Con una enorme masa salarial destinada a los deportistas de 642 millones, 507 de ellos para la plantilla de fútbol, y los ingresos prácticamente secos, la dirección, con Josep Maria Bartomeu y el CEO Òscar Grau a la cabeza, han puesto sobre la mesa en la reunión de ayer al mediodía esta reducción de sueldo. Sufriendo el impacto del ERTE miles y miles de empleados en todo el país, no podían verse ajenos los futbolistas, los mejor pagados de la sociedad. Los deportistas profesionales de otras secciones se verán también afectados.

Bartomeu preferiría no tomar este tipo de medida de forma individualizada y busca la complicidad y la postura unitaria de todos los clubs de LaLiga y de Europa, inmersos en una situación de vértigo similar a la azulgrana, en particular las potencias europeas. Con ellos lleva días en contacto. También buscará la alianza de la UEFA y crear un marco legal para estas rebajas salariales. Es un terreno tan dramático como desconocido para todos.

En este sentido, una reunión que tendrá lugar el lunes con todas estas partes se antoja como decisiva para ir todos a una. Se avecina, pues, ERTES y reducciones de sueldos en el fútbol español y el fútbol mundial mientras el coronavirus mantenga paralizadas las competiciones.

 No cabe descartar que el club barcelonista aplique paralelamente un ERTE transversal y temporal a empleados de la entidad que ahora no trabajan ante el parón generalizado alrededor del Camp Nou. Todo se irá viendo, aunque la prioridad es intervenir en la partida que más peso tiene en los gastos, que es la correspondiente a las fichas de la primera plantilla. 

Cambios drásticos

La pandemia, de hecho, transformará de buen seguro toda la industria del deporte, en particular la búrbuja multimillonaria del fútbol. Los salarios gigantescos y los traspasos obscenos entrarán en pausa durante un buen tiempo, hasta que clubs como el Barça puedan encauzar sus economías. Serán muchas las entidades que entrarán en deuda, algo que en el caso azulgrana está prohibido por los estatutos. No ha presentado números rojos desde el ejercicio 2011. 

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La directiva deberá acogerse a la excepcionalidad histórica para evitar las penalizaciones establecidas por la entidad. Debería darse por descontada. Aparcadas han quedado ahora problemas que parecían acuciantes como la crisis de las redes sociales, la auditoría derivada, y las críticas en forma de pañuelos del Camp Nou. 

Salvar la entidad de esta mayúscula tormenta pasa por encima de cualquier disputa interna y externa. Todo dependerá de lo que dure este periodo de guerra y de si pueden restablecerse laLiga y la Champions. Aplazar la Eurocopa y la Copa América aclarando fechas de verano ayudará a ello, según destacó la entidad en un comunicado.