30 oct 2020

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UN DIFÍCIL ENCAJE

De Jong aún se busca

El joven holandés, que estaba destinado a ser un pilar del nuevo Barça, sigue sin ser relevante e influyente en el juego

Marcos López

Messi y De Jong se quejan de una decisión de Mateu Lahoz en el clásico del Bernabéu.

Messi y De Jong se quejan de una decisión de Mateu Lahoz en el clásico del Bernabéu. / JORDI COTRINA

Ni Frenkie está contento con lo que está haciendo De Jong en su primera temporada en el Barça. Ni siquiera él, joven de 22 años, extremadamente exigente consigo mismo, se siente con la autoridad necesaria para ponerse nota alta en sus primeros meses lejos de la cuna del Ajax donde alcanzó celebridad futbolística por su desparpajo y personalidad con el balón. Algo que se ha atisbado en el Camp Nou, pero no con la continuidad necesaria para tener un impacto auténtico y real en el equipo de Setién.

No es cuestión de números, sino de influencia. De Jong lo ha jugado prácticamente todo (87% de minutos posibles), además de ser de los pocos en la debilitada plantilla azulgrana que ha esquivado la visita a la enfermería. No se trata de los goles que ha marcado (lleva dos, uno al Valencia, otro al Betis frente a los cuatro que firmó con el Ajax la pasada temporada) ni tampoco de las asistencias: ha regalado tres tantos, quedándose a una de las cuatro que facilitó en Ámsterdam. Va mucho más allá de un simple análisis estadístico.

Ni con Valverde, ni con Setién

De Jong no ha encontrado aún su sitio en el ecosistema táctico del Barça. Ni con Valverde, que confió en él desde el primer día al punto de decirle a Rakitic que su rol en el equipo había cambiado de nivel por la llegada del holandés, ni ahora con Setién. Siendo como es un talento espectacular (recibió el verano pasado el título de la UEFA que lo coronaba como el mejor centrocampista de Europa) no acaba de explotar ese descaro y atrevimiento que desprende su fútbol.

Parece otro De Jong. Y no da, sin embargo, la sensación de sentirse superado por la presión de vivir su primera experiencia lejos de Holanda ni por el precio (el Barça pagó 75 millones para arrebatárselo al City y el PSG). Anda todavía Frenkie buscando su lugar, aunque haya llegado, tal vez, en el peor escenario posible al Barça, que tanto veneró desde que era niño.

De Jong, en el Camp Nou. /JORDI COTRINA

"Juega en una posición diferente a la que tenía en el Ajax y con Holanda" (Koeman, seleccionador holandés)

Se ha topado con un club volcánico y un equipo inestable, que le ha permitido conocer a dos entrenadores en apenas ocho meses, y una plantilla en un irremediable proceso de transformación donde cohabitan dos almas: el núcleo que ya se va extinguiendo de uno de los mejores equipos de la historia (Messi, Piqué, Busquets…) con un grupo de nuevos (Griezmann, Arthur y él), que están obligados a gestionar esa delicada transición.

Estadísticas correctas

De Jong está obligado a asumir ese rol. Y necesita lo antes posible abandonar esa condición de anónimo que va dejando en algunos partidos, sobre todo en los dos últimos importantes: Nápoles y Madrid. Si se miran sus estadísticas, son correctas. En el San Paolo solo falló tres pases (43 buenos de los 46 que dio) y en el Bernabéu cinco (62 buenos de 67). En ambos partidos ejerció de volante zurdo, algo más orillado que de costumbre a la banda. "Juega en una posición diferente a la que tenía en el Ajax y con la selección", avisa Ronald Koeman, su seleccionador.

Nada que ver, por ejemplo, con la libertad de movimientos que disfrutaba en el dinámico Ajax de Ten Haag. En el Bernabéu, no hace aún ni un año, Frenkie se lo pasó bomba despojándole de la corona de campeón de Europa al Madrid (1-4), teniendo toda la panorámica del campo escoltado por Schöne en una pareja de medio centros que le permitía galopar alegremente para conectar con Ziyech, Van de Beek, Peres y Tadic.

De Jong se despide del Camp Nou. / jordi cotrina

"El problema no pasa con él, lo veo más cerca de ser Xavi que Iniesta" (Menotti, exseleccionador argentino)

No juega como en el Ajax, pero el Barça necesita al jugador que deslumbró en el Ajax. Se le vieron brotes verdes, primero en Ipurúa formando el centro del campo con Busquets y Arthur (octubre)Luego, explotó en el Benito Villamarín (febrero), y no por su gran gol, sino porque empezó a conectar con Messi. Pero De Jong necesita ser relevante y, sobre todo, trascendente. "El problema no pasa con él, lo veo más cerca de ser Xavi que Iniesta", contó ayer César Luis Menotti, exseleccionador argentino, al programa Què T’hi Jugues de SER Catalunya.
De momento, el holandés vive atrapado en el síndrome de impaciencia que atrapa a todo gran fichaje que llegó al Camp Nou tras las fugas de Neymar. Dembélé, Coutinho... Y Griezmann comparte con Frenkie esa misma sensación. Ambos se buscan, pero no se encuentran.