03 jul 2020

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LA TRAYECTORIA PRESIDENCIAL

Josep María Bartomeu y su Barça, en 'modo avión'

"Cada semana se pegan un tiro en el pie", confiesa un veterano empleado del club, que asegura que la entidad está regida por aficionados que no hacen caso de los profesionales

'Barto' afronta como un 'pato cojo', totalmente aislado, el último año de su mandato y es víctima de no haber escogido a los mejores para gestionar una corporación de 1.000 millones

Emilio Pérez de Rozas

Josep María Bartomeu, hoy, antes de la comida de la directiva.

Josep María Bartomeu, hoy, antes de la comida de la directiva. / JM AROLAS

"Cuando cada día apaga la luz de su mesita de noche, ‘Barto’ piensa que debe irse, dejarlo, que ya tiene suficiente. Pero es muy buen tío y, por responsabilidad, acabará, como sea, su mandato. No puede dejarlo así, es decir, todo colgado”. Así habla alguien que comió ayer con Josep María Bartomeu. Así piensa el entorno más cercano, por no decir íntimo, del presidente del Barça, que aseguran vive “en modo avión” y es perfectamente consciente que sufre la versión más dañina de lo que los norteamericanos califican como “el año del pato cojo”, que no es otro que los meses de despedida de un presidente (de EEUU) que se va, que no puede ser reelegido, al que jubilan.

Vivir en 'modo avión', cuentan los expertos de la mente, no es desconectar tu cerebro. Es interrumpir, en la medida de tus deseos y necesidades, la recepción de señales, impidiendo la entrada y salida de llamadas, mensajes y cualquier tipo de información. Es, simplemente, reducir las funciones de tu cerebro. Al ‘modo avión’, ‘Barto’ añade varios motivos que le tienen bloqueado e indefenso: le ha tocado administrar el final de un ciclo portentoso, el ocaso de la mejor generación futbolística, el ruido que genera el posible declive de Leo Messi, la elección de directivos inexpertos, amigos y ricos para poder avalar pero inútiles en la gobernanza de la entidad, el fichaje de profesionales inexpertos en su materia, como Óscar Grau, Eric Abidal o Patrick Kluivert y, además, desconfianza y arrinconamiento de los mejores ejecutivos y empleados de toda la vida del Barça.

Falta de liderazgo y gobernanza

“El Barça actual tiene muchos problemas, sí, y más que aparecerán, seguro, en las próximas semanas”, señala un empleado de toda la vida de la entidad azulgrana. “Pero tiene dos muy críticos: falta de liderazgo y falta de gobernanza. El liderazgo, sin duda, correspondería a Bartomeu, que está superado por todo y la gobernanza debería liderarla Grau, que es una extraordinaria persona, un gran exdeportista, pero que, sin duda, no es la persona adecuada para regir una compañía de 1.000 millones de presupuesto”.

Para este empleado azulgrana, “el problema de ‘Barto’ es que es del último que le habla, del último que le convence y puede decir una cosa hoy y mañana, la contraria. Tú no puedes ser del último que te habla, debes asesorarte con el que más sabe o con el que tiene la razón. Y, respecto, a la gobernanza, lo primero que tienes que decidir es si una junta es un consejo de administración o un consejo de ministros, donde cada directivo va a lo suyo, a su triunfo personal o a buscar la gestión que le convierta en una estrella de los medios de comunicación”.

Si a este retrato, compartido por todos los empleados y profesionales del club consultados por El Periódico, se añade el papel de un asesor personal y amigo como Jaume Masferrer “que se cree ‘Anacleto, agente secreto’ y va dando lecciones de comunicación a gente que lleva 20 años en la casa, tendrás la ‘tormenta perfecta’, que es lo que está sufriendo Bartomeu, más que su directiva”. En ese sentido, este empleado critica, con dureza, que Masferrer trate de implicar a Guillem Graell, director de Marca FCB, en el asunto de la contratación de la empresa I3 Ventures, cuando Graell no tuvo nada que ver.

Directivos que saben de todo

La propia composición de las diversas juntas directivas que ha tenido el club en los últimos años está, según todos los consultados, en el origen de muchos de los problemas que tiene y arrastra el Barça. La necesidad, por parte de cada directivo (aunque no todos los actuales han tenido necesidad de ello), de avalar una ingente cantidad de millones, probablemente hasta 10 millones de euros, hace que no siempre estén los mejores en la junta sino los más ricos y, por tanto, a menudo inadecuados para el trabajo a desarrollar. Eso cuando no se creen (casi siempre) con derecho a opinar y participar de cualquier decisión “porque yo he avalado”, sepan o no sobre la materia, les incumba o no, pertenezca o no a la parcela que se les ha sido designada en la directiva.

Quim Torra, Josep Maria BartomeU y Luis Rubiales, en abril del 2019, en el Camp Nou. / EFE / quique garcía

“Aquí viene alguien que sabe de supermercados, o de ocio, de discotecas o de engería, y te dice, a ti, cómo debes hacer las cosas, que llevas 20 años en el club”, señala un profesional, que empieza a dudar que “para mi currículum sea, finalmente, prestigioso haber trabajado tantos años en una entidad que empieza a ser el hazmerreir de todo el mundo”. Ese mismo profesional reivindica que la directiva ponga en manos de profesionales (“a poder ser, los mejores de cada sector”) la gestión del día a día de la entidad y ellos se dediquen a la representación institucional y, por supuesto, a controlar y fiscalizar el trabajo de esos profesionales. “Yo no sé de lo suyo, pero ellos parecen ser expertos en lo mío, cuando no tienen ni idea”. La expresión “el Barça les viene grande” ha sido escuchada por este redactor en casi todas las charlas mantenidas con profesionales y empleados del club.

“El Barça es demasiado importante para ser dirigido por un presidente superado por la situación, mal aconsejado, peor acompañado y que vive sus últimos meses como máximo responsable de la entidad”, señala otro ejecutivo del área de gestión. “Uno tiene la sensación, no solo de que ‘Barto’ se está yendo, está cansado o superado, sino que no puede con el ‘sottogoverno’, algo que siempre ha existido y que, si no controlas, conoces y atajas, te devora. Aquí cada directivo quiere su parcela de poder, sepa a o no del asunto, y, sobre todo, tiene su propia hoja de ruta. Aquí, como siempre se ha dicho, hay muchos directivos que lo son para conseguir su parcela de popularidad, el éxito social que ni si quiera han logrado triunfando en su actividad personal, empresarial, que, en muchos casos, bueno, casi siempre, ha sido exitosa”.

"El club ha perdido credibilidad, ya que Bartomeu ha ido quitando fusibles y estamos cada vez más a oscuras. Aquí no ha habido aún un solo 'mea culpa'"

Evarist Murtra

Antiguo y prestigioso vicepresidente del Barça

La sensación de que la estructura, el proyecto, de Bartomeu no es, ni de mucho, el gobierno de los mejores, ha provocado una enorme decepción en los ejecutivos y empleados de toda la vida, que son auténticos barcelonistas. “Muchos de los líos, eso, de los tiros en el pie que se está dando esta directiva, son culpa de haber escogido mal a las personas, por inexpertas, por inadecuadas”, indica un veterano de La Masia, el mismo que le empieza dar pereza trasladarse, todos los días, a su amado puesto de trabajo. “Nadie sabe qué hace aquí Kluivert, cómo se pudo confiar en Abidal, que no para de liarla, cómo podemos gastarnos 18 millones de euros en Braithwaite, que competirá con Ansu Fati, nuestro mejor joven, o cómo permitimos que Setién haga ver que confía en Riqui Puig y no lo ponga ni un minuto. ¿Qué han de pensar nuestros chicos de La Masía?”

Josep María Bartomeu, Martin Braithwaite y Eric Abidal, ayer, en el Camp Nou.  / AFP / JOSEP LAGO

La sensación de que Bartomeu, aunque ahora lo descarta, puede verse forzado a convocar elecciones para este verano es muy común en el seno de los ejecutivos y empleados de toda la vida consultados por El Periódico. “Es evidente que estamos ante un final de ciclo y, como tal, tal vez no sea demasiado brillante”, comenta uno de los veteranos del área de comunicación y marketing. “El arrollador aterrizaje de Laporta puso punto y final a la etapa nuñista y de Gaspart, y ‘Barto’ pondrá el colofón a la era Laporta-Rosell. Lo que venga no puede ser, lo siento, en la línea actual, ni con la primera idea de Cardoner ni, posiblemente, con Emili Rousaud, que debe estar ya arrepintiéndose de haber aceptado ser el heredero. ¿El heredero de qué? ¿Del caos? ¿De un Barça que ha perdido las formas y buenas maneras, no ya los títulos? No, ha de ser otra cosa, distinta, más profesional, moderna. Este es un club global, desde la Travessera de Les Corts hasta China, pero muy de aquí, muy catalán, muy nuestro y la imagen que estamos dando daña mucho a Catalunya”.

Todavía saldrá más porqueria

“Yo estoy convencido de que aún ha de salir más porquería, más cosas”, indica uno de los ejecutivos más marginados en los últimos tres años, que se siente “más culé que el escudo”. “Digo que saldrán más cosas porque ahora ya es ‘sálvese quien pueda’ y, en ese camino, la gente filtrará más desastres. El pufo de las redes sociales se veía venir y yo sé de directivos importantes, muy importantes, que ya no están en la entidad que le vaticinaron a Bartomeu que esto estallaría. Aquí han puesto a muchos mediocres a dirigir una corporación de 1.000 millones de euros y eso no tiene sentido y sí mucho riesgo”.

Un veterano exredactor de la Cadena Ser, en Barcelona, asesor actualmente de una gran marca de automóviles y experto en redes, reconoció a El Periódico, la pasada semana, que, hace tres años, le ofrecieron trabajar para el Barça “en la monitorización y el control de las redes sociales”, pero declinó la propuesta “porque, en las dos entrevistas de trabajo que tuve con el directivo que me lo ofreció, intuí que estaban más preocupados por lo que se decía en las redes de ellos, especialmente del presidente, que por lo que se comentaba del club”. Este empresario intuyó que “una vez aceptada la oferta, acabarían pidiéndome que hiciese un tipo de trabajo, no diré sucio, no, inapropiado, que yo ni sé hacer ni quiero hacer”.

“Yo también comparto la visión, el criterio, de muchos compañeros de este club, de muchos empleados de toda la vida, de muchos profesionales y ejecutivos que llevan años y años en la entidad de que es muy necesario un cambio radical en la gente que dirige la entidad”, comenta una de las pocos trabajadores que, al surgirle la posibilidad de dejar el Barça, abandonó el club tras casi una década trabajando en sus oficinas. “Masferrer, por ejemplo, define muy bien la versión ‘rasputiana’ que tienen muchos de la vida del club: conspirar todo el día, una visión maniquea del mundo, o estás conmigo o estás contra mí. Y, en la vida, hay más grises que blancos y negros. No tiene sentido seguir pensando y actuando bajo el prisma de buenos y malos”.

Murtra pide elecciones

Todos coinciden en que Bartomeu ha terminado devorado por la bestia y, sobre todo, por su incapacidad de rodearse de los mejores, confiar en los profesionales de la casa y, eso sí, haber cometido el error de ponerse en manos de mediocres, que ni han tomado las decisiones adecuadas ni las han sabido explicar. “Bartomeu es una buena persona, empático, sabe de esto, conoce el fútbol, el deporte, a los deportistas, el negocio del entretenimiento, las instituciones internacionales, pero se ha rodeado de mediocres y, sobre todo, de gente que le ha dicho que sí a todo o, peor aún, lo ha utilizado para hacerse un nombre en una sociedad que, al final, hablará fatal de todos los que han puesto el broche a la era de la excelencia con escándalos bastante lamentables, la verdad”.

Como acaba de reconocer Evarist Murtra, veterano exvicepresidente del Barça, en unas declaraciones al diario ‘Sport’, “la crisis institucional pasa porque hemos perdido credibilidad, ya que Bartomeu ha ido quitan fusibles y estamos cada vez más a oscuras. No hemos oído ningún ‘mea culpa’ de nadie”.