07 jul 2020

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LA TRANSICIÓN AZULGRANA

Reconstrucción de las horas frenéticas en el Barça

El club asegura que tenía tomada la decisión de prescindir de Valverde aunque ganara la Supercopa

Emilio Pérez de Rozas / Albert Guasch

Quique Setién, Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal, en la presentación del cántabro como nuevo entrenador del Barça

Quique Setién, Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal, en la presentación del cántabro como nuevo entrenador del Barça / JORDI COTRINA

Cuando el lunes, día fatídico, Ernesto Valverde se levanta y se va a la cocina de su céntrico piso de Barcelona, echa una ojeada al móvil y ve el meme que le acababa de enviar uno de sus ayudantes. En él se ve al presidente Josep María Bartomeu con su teléfono de última generación en la oreja derecha realizando la siguiente consulta: "Oiga, ¿es Manolo Cardo? Quisiera saber cómo lo tiene para hacerse cargo del Barça. ¡Ah!, ¿que no puede, que está ya retirado? Pues perdone, perdone". Cardo fue entrenador del Sevilla en la primera mitad de los años 80.

La anécdota refleja cómo vivió el ‘Txingurri’, hombre de club, las últimas horas como técnico del Barça. Desde el momento en que se tomó el café matinal se sabía un hombre condenado. Era de dominio público. "Va en el sueldo de un entrenador y de su cuadro técnico", explica entre resignado e indignado a EL PERIÓDICO uno de los íntimos colaboradores de Valverde, que prefiere mantenerse en el anonimato como otras voces con las que ha contactado este diario para reconstruir los frenéticos últimos días en el Camp Nou.

"Es normal que las victorias se las apunten a los jugadores y va en el sueldo que las derrotas se apunten únicamente al técnico. Pero lo que no va en el sueldo es que nos traten como basura cuando intentan forzar nuestra salida o regatearnos el finiquito. Nadie se merece ser tratado así", añade esta fuente.

Desde el club se afirma ahora que aunque Xavi hubiera dicho que sí, sus condiciones difícilmente habrían sido aceptadas por la junta

Valverde viajó a Yeda (Arabia Saudí) para jugar la Supercopa inquieto. No por su suerte, sino por el formato del trofeo. "Aquí, los únicos que tenemos algo que perder somos nosotros y, muy especialmente, el entrenador del Barça, que si no gana hará el ridículo", le dijo el Txingurri a Bartomeu.

Desde las oficinas del club se afirma que Ernesto Valverde tenía en realidad razones para sentirse inquieto. Su destitución estaba al caer. Tras la derrota de Levante en noviembre ya se le notificó que, pese a la cláusula de renovación existente en su contrato, no se contaba con él para la temporada 2020-21.

En varias comidas y reuniones que vinieron después, Bartomeu y la estructura técnica (Eric Abidal y Ramon Planes) le fueron exponiendo al técnico su disconformidad sobre la dinámica del equipo. "Vosotros mismos habéis escrito mucho que la forma de jugar no era satisfactoria", señalan desde el entorno presidencial. Y se llegó a la conclusión de que el cambio de entrenador era inevitable, hasta el punto, se asegura ahora desde las moquetas del Camp Nou, que Valverde habría sido despedido aunque hubiera ganado la Supercopa.

Bartomeu, a la salida de la Ciutat Esportiva.

No gustaba la preparación física, considerada deficiente, ni la descomposición del equipo en algunos partidos, ni otros elementos de funcionamiento interno. ¿No fue la debacle de los últimos 10 minutos ante el Atlético en Arabia Saudí la gota que colmó el vaso? Depende de a quién se pregunte. La voz predominante es que la decisión estaba ya tomada y que se permitió a Valverde dirigir ese último torneo como deferencia.

"Soy muy frío"

Bartomeu, que ayer se encontraba en Zúrich por una reunión de la FIFA, ha reconocido estos días a su entorno que en Yeda el equipo jugó de maravilla. El mejor partido de la temporada. Que la decisión no es una cuestión de resultados. Ni tampoco un calentón. «Soy muy frío, y más cuando se trata del Barça. Siempre pienso en lo que lo mejor para el Barça», dijo el mandatario a una persona de su confianza.  

Grau, Abidal y Dembélé, en una imagen difundida por el club en Qatar. / FC BARCELONA

Todo estaba previsto para que se precipitase el despido en la reunión de la junta del lunes de después de la eliminación de Yeda. Era una reunión programada desde hacía semanas. Como lo estaba el viaje de Eric Abidal a Doha a visitar a Ousmane Dembélé, tal y como el secretario técnico informó al departamento de comunicación del Barça el mismo miércoles al llegar a Yeda: "A partir del viernes, no me programéis nada, ningún acto, ni comparecencia, pues me voy a Qatar a visitar a Ousmane".

Lo que no dijo Abidal (tal vez porque no lo supiese aún) es que viajaría con el señor de los dineros, con el CEO Òscar Grau, que se subió a última hora al avión destino a Doha. Cuando alguien del departamento de prensa se enteró, tras la derrota, que Abidal y Grau iban a conversar también con Xavi Hernández, alertaron al presidente. "Tranquilos que no saldrá nada, llevamos tiempo hablando con varios técnicos y no ha salido nada", dijo el presidente. "Esta vez saldrá", le espetó uno de sus cercanos colaboradores.

"Hemos quedado mal por culpa de las filtraciones, nos duele, ha parecido que queríamos dañar a Valverde", admiten desde las oficinas del club

Bartomeu pareció insinuar en rueda de prensa que, efectivamente, la filtración de la visita había salido del propio Xavi. De hecho, llegó a preguntar a Grau y Abidal si habían sido ellos los que dieron a conocer el viaje. Lo negaron. Y es que en la junta lamentan ahora sobremanera estas filtraciones de la visita a Qatar, difundida primero por la emisora Rac-1. "Hemos quedado muy mal. Nos duele. Han desbaratado todo el trabajo de estas semanas y ha parecido que hemos querido humillar a Ernesto, que es un tipo maravilloso", recalca un directivo.

Las condiciones de Xavi

Volviendo a Qatar, Abidal envió un mensaje a Xavi, quedaron en encontrarse y el excentrocampista recibió con sorpresa la presencia de Grau. En las dos reuniones que mantuvieron con Xavi, primero en un restaurante y luego en su casa, tuvo dudas ante la propuesta de la delegación azulgrana, pero finalmente no lo vio nada claro, comprometido como está con el candidato a la presidencia Víctor Font y dudando de la directiva que viajó sin cerrar el despido de Valverde. Se sentía en una posición delicada, así que declinó. Quizá en junio, vino a decir.

La junta alega ahora que sus condiciones no eran necesariamente asumibles. «Aunque hubiera aceptado venir, puede que la junta no hubiese aceptado todas sus demandas», se asegura. La sensación de orden y buena planificación que se quiere transmitir casa mal con el viaje a Qatar o con la llamada intempestiva a Ronald Koeman que, sorprendido, rechazó rápido el ofrecimiento. La directiva nunca tuvo fe en estas dos posibilidades. Aun así, probó.

Xavi, en un entrenamiento con su equipo qatarí. / Agencias

No fueron los únicos en la lista. Había en total media docena de nombres. Con todos ellos se habían establecido ya contactos antes de final de año. Era obligado mirar el mercado, dicen desde el club, habida cuenta de que ya se había tomado la decisión de prescindir de Valverde. Allegri, Milito y Pochettino eran otros técnicos sondeados. El presidente comió incluso en un par de ocasiones con el extécnico del Tottenham.

En el caso de Setién, Ramon Planes hizo la primera llamada. Se consultó en su entorno, por ejemplo con Manolo Márquez, técnico con el que coincidió en Las Palmas. En general, a Setién y a los demás no se les hacía ninguna oferta. Se les tanteaba, se les preguntaba por su contrato en caso de tener equipo y se les informaba que estaban en la lista. Todos decían estar dispuestos a venir. Menos los dos más deseados.

La carta Pochettino

Tras el frenético fin de semana, en que se daba por finiquitado a Valverde y toda la ciudad jugaba a hacer quinielas sobre su posible sustituto, llegó el lunes de ceniza. En la Ciutat Esportiva la comitiva fúnebre compuesta por Bartomeu, Grau, Planes, Abidal y el directivo Javier Bordas visitaron a Valverde. "Hoy en la junta hablaremos de ti", le dijo Bartomeu en cuanto le vio. "Ya me lo imagino", respondió el técnico con sorna. No le comunicó que iba a ser destituido.

"Ernesto, ¿te ves con ganas «de seguir?, le preguntó el directivo Bordas. "Por favor, soy un profesional", replicó

"¿Tú, Ernesto, te ves con ganas de seguir?", le preguntó en un momento determinado Bordas. "¿Yo? Por favor, soy un profesional. Vosotros ya no me queréis, habéis decidido ya mi despido, dejémonos de charlas y resolvamos el contrato, por favor".

En la reunión de la junta el equipo técnico expuso las alternativas para ocupar al banquillo. Pochettino gustaba, se considera que sus equipos juegan mejor de lo que popularmente se transmite, pero se entendía que su perfil, con pasado perico, no era el ideal para el Barça. Al final se decidieron por Setién. Abidal ya había contactado con él por la mañana. Una de las personas con las que Bartomeu habla es Charly Rexach. «No ens equivoquem», le contestó el asesor.

Valverde se despide de los jugadores del Barça en la Ciudad Deportiva. / SERGIO PÉREZ / REUTERS / VÍDEO: EFE

La mala noticia

Bartomeu comunica finalmente la decisión a Valverde. Entre ambos han tejido estos años una buena relación personal. «Esta situación me pone de mala leche», le dice Bartomeu. El encuentro concluye con un sentido abrazo. El ya extécnico se encuentra y se abraza también con Setién. Y poco después celebra una emotiva despedida con la plantilla en la que, según uno de los presentes, "todos tuvieron la sensación de que les dejaba un gran tipo y un excelente técnico, cuyo ciclo estaba ya agotado".

Abidal y Setién, en la presentación del nuevo técnico. / JORDI COTRINA

Los mensajes en redes sociales de las vacas sagradas del vestuario que se publican están repletas de cariño, incluido de Leo Messi («Gracias por todo, mister, seguro que te irá genial allá donde vayas, porque, además de ser un gran profesional, sos una magnífica persona. Mucha suerte, un abrazo grande», escribió el argentino).

"Setién tiene el cabello blanco, infundirá respeto a la plantilla", bromea un directivo


Es verdad que la relación con la plantilla había perdido fluidez, pero Valverde (y eso el vestuario no ha cesado de agradecérselo) fue siempre un gran defensor de los jugadores. «Creo que nosotros no hubiésemos podido sobrevivir tanto tiempo, estos dos años y medio, sin el apoyo del vestuario», admite el entorno de Valverde.

El extremeño, por ejemplo, apoyó a la plantilla ante la prensa cuando decidió no acudir al estreno del documental Matchday. Y lo hizo mordiéndose la lengua, pues no acudió a ese estreno por el mismo motivo que no acudió ni un solo miembro de la plantilla: porque no habían cobrado el dinero que el club, a través de Rakuten, se había comprometido a dar a los jugadores.

Muy liberado

Hay quien piensa que la foto escogida por muchos para escenificar la despedida del técnico extremeño es suficientemente elocuente: esa imagen abrazado a Ansu Fati, paseando, como padre e hijo, mister y rookie, por los pasillos de la Ciutat Esportiva escenifica el adiós de un técnico que se atrevió a darle la alternativa a un joven que representa el futuro de la entidad.

Dicen que la primera llamada que Valverde aceptó o descolgó en la tarde-noche del lunes fue la de uno de sus amigos y socios del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao, la escuela creada hace ya años para difundir su amor por la imagen. Y lo primero que le dijo a su amigo fue: "Estas hablando con un hombre libre. Soy un hombre liberado, totalmente liberado".

"Estás hablando con un hombre libre, estoy totalmente liberado"

Ernesto Valverde

El extécnico del Barça a un amigo

Valverde considera que, dentro del dolor y, sobre todo, la injusticia que cree que se ha cometido con él (más por las formas que por la decisión), ahora es un hombre nuevo. De ahí, tal vez, que lo primero que hiciera al conocer la noticia fuera vestirse de ciclista anónimo e irse a hacer kilómetros por los alrededores de Barcelona.

Valverde y Setién, en un partido de Liga como rivales. / JORDI COTRINA

"He de poner tierra de por medio cuanto antes. He de dejar Barcelona. Cuando uno es técnico del Barça y vive lo que he vivido yo, con la pasión que se vive todo aquí, no se puede quedar ni una semana más en Barcelona, por más que la ame. Así que me iré cuanto antes", le comentó a su amigo y socio de Bilbao.
Debe resolver, eso sí, la situación de sus dos hijos. Es posible que uno de ellos, que estudia Ingeniería, no pueda trasladar la matrícula a Bilbao, pero a su hija sí tratará de llevársela con él a su ciudad.

Lo primero que hizo el Txingurri al conocer la noticia del despido fue vestirse de ciclista y recorrer kilómetros con la bici por los alrededores de Barcelona

Mientras conversaba con su amigo, su agente y el de Setién son convocados ese lunes por la noche en el Hotel Sofia. Las oficinas del Camp Nou están afectadas por las obras, así que Bartomeu y sus directos colaboradores se desplazan al hotel del exvicepresidente Jordi Mestre.

Por una banda se negocia el finiquito de Valverde; por otro se habla del contrato de Setién. El comunicado con ambas decisiones estaba previsto sobre las 21 horas. No se hace efectivo hasta pasadas las 23 horas. "Hasta que no está todo cerrado no se puede anunciar porque los agentes, no digo en este caso, pueden aprovecharse y pedir más", dice un directivo.

Al día siguiente, el martes, se difundió la agradecida carta abierta de Valverde. Un rato después tenía lugar la presentación de Setién junto a Bartomeu y Abidal en el Auditori 1899. Bartomeu habla ese día por primera vez con el cántabro.

Desde el club consideran que es un cambio que le irá bien al vestuario. «Tiene el cabello blanco. Infundirá respeto», bromea un miembro de la junta. Bartomeu lleva al nuevo técnico al vestuario y explica a los jugadores que setién era uno de los futbolistas más técnicos y finos del fútbol español. «Buscadlo en la wikipedia y veréis», les dijo para relajar el ambiente.

«El equipo se caía»

Tras la presentación queda la sensación de que Bartomeu no consiguió cambiar de bando a aquellos que sostienen que la gestión del relevo ha sido precipitada y torpe. Esas críticas vienen también de dentro. Algunos de sus directivos, por ejemplo, Xavier Vilajoana, trató de completar, en pequeñas charlas o incluso declaraciones públicas, el argumentario de Bartomeu. «El equipo se caía y hacía falta meterle mano». Reconocía, eso sí, que todo se llevó de la peor manera posible.

El lunes fúnebre, pero liberador para Valverde, concluyó con el mister sentado en uno de los sofás de su casa barcelonesa, repasando el móvil y viendo el último whatsApp remitido por el mismo colaborador que le envió, a primerísima hora de la mañana, el meme de un Bartmeu contactando con Manolo Cardo. Esta vez el meme sí provocó la sonrisa del Txingurri: "El Barça ha despedido al único que no estaba haciendo el gilipollas en el córner de Liverpool".