28 mar 2020

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Relevo en el banquillo azulgrana

Bartomeu, ni autocrítica ni complacencia

El presidente sugiere que Valverde estuvo "al corriente de todo" pero admite que le habría gustado "hacer las cosas de otra forma"

Rafael Tapounet

Quique Setién,Josep María Bartomeu y Eric Abidal, en el acto de presentación del nuevo técnico del Barça. 

Quique Setién,Josep María Bartomeu y Eric Abidal, en el acto de presentación del nuevo técnico del Barça.  / AP / EMILIO MORENATTI

J oan Gaspart, el último presidente del FC Barcelona que se había atrevido a destituir a un técnico a mitad de temporada, sostenía que la mentira es un acto moralmente aceptable si se ejecuta con el propósito de proteger los intereses del club azulgrana. O algo así. Es un principio útil a la hora de ponderar estos días las diferentes versiones sobre los acontecimientos que han desembocado en el relevo de Ernesto Valverde por Quique Setién en el banquillo barcelonista. Son relatos dispares y a menudo difíciles de conciliar, por lo que habrá que concluir que aquí alguien no explica toda la verdad, ya sea para preservar el buen nombre de la entidad (la doctrina Gaspart) o el suyo propio.

Josep Maria Bartomeu vino a decir que Valverde no tiene motivos para estar sorprendido por su destitución porque «ha estado al corriente» de las consultas y deliberaciones que «en las últimas semanas» han llevado a la junta directiva a tomar la decisión de cambiar de entrenador. «Hace tiempo que veíamos que la dinámica del equipo era mejorable a pesar de que los resultados eran buenos –explicó el presidente–. Este hecho lo habíamos comentado varias veces con Valverde, con el que manteníamos una relación de mucha complicidad, y decidimos cambiar a media temporada para dar un impulso al equipo en la segunda mitad del curso». Y por si no acababa de quedar claro lo que pretendía insinuar, Bartomeu volvió a ello algunos minutos después: «En las últimas semanas la dinámica no era buena. El equipo del área deportiva habló con él [Valverde], estuvo al corriente de todo, y creímos que lo mejor era dar un nuevo impulso al equipo». No se espera del Txingurri un pronunciamiento público para validar o desmentir esas palabras del que hasta el lunes era su jefe, pero fuentes del entorno del técnico extremeño no dejan dudas sobre cuál es su versión de los hechos. «Está atónito», aseguran.

La manera de actuar

No hubo ni un gramo de autocrítica en la intervención del presidente del Barça, aunque tanto su rostro fatigado como su lenguaje corporal (jugueteó nerviosamente con sus notas en el momento de hablar de Valverde) revelaban una incomodidad que él mismo acabó reconociendo: «Me hubiera gustado hacer las cosas de otra forma. Nuestra manera de actuar no es la que se ha visto». Bartomeu es consciente de la imagen de improvisación y torpeza que ha proyectado el club en la última semana, pero no asumió culpa alguna y atribuyó el embrollo a una filtración de la que no se hizo responsable.

«Llevábamos tiempo hablando con discreción con entrenadores, pero salió un nombre que no tenía que haber salido…». Se refería, claro, a Xavi Hernández, al que no quiso citar. Y, en realidad, lo que «salió» no fue su nombre, sino la noticia de que Éric Abidal y Òscar Grau habían viajado a Doha para proponerle al de Terrassa que se hiciera cargo del primer equipo ya mismo, una oferta que Xavi declinó pero cuya divulgación hizo inviable la continuidad de Valverde.

Personalidad "entrañable"

Pese a todo, el máximo mandatario azulgrana no escondió que la personalidad «entrañable» de Valverde hacía especialmente amarga la ruptura final. «Hemos tenido una relación muy cercana –subrayó Bartomeu–. Como persona y como técnico nos ha permitido mejorar a todos. Todo el mundo habla, con razón, maravillas de Ernesto. Nos ha dejado una gran huella».

Los testimonios de ese sentimiento compartido de admiración por los valores del Txingurri se sucedieron ayer en las cuentas que los jugadores del Barça mantienen en las redes sociales. Desde Leo Messi («Gracias por todo, Mister. Seguro que te irá genial allá donde vayas porque, además de ser un gran profesional, sos una magnífica persona») hasta Ansu Fati («estaré eternamente agradecido»), pasando por Luis Suárez, Jordi Alba, Sergi Roberto, Arthur, Carles Pérez…, todos destacaron por encima todo la humanidad de Valverde, que se despidió del barcelonismo con una carta medida y conciliadora, fiel reflejo de la personalidad de su autor.