03 jun 2020

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UN PARTIDO DE ALTA TENSIÓN

Un Clásico inusual, la hora del balón

El Barça llama a sus aficionados a que acudan pronto y sin miedo a un Camp Nou que estará blindado

La Junta Directiva confía en que el barcelonismo compatibilice la reivindicación y el deseo de fútbol

Albert Guasch

Los exteriores del Camp Nou, anoche, en calma pervia.

Los exteriores del Camp Nou, anoche, en calma pervia. / JORDI COTRINA

En las oficinas del club azulgrana tuvo lugar este martes una concurrida cumbre de seguridad, habitual en partidos de relevancia, aseguraron desde el club. Pero nada parece convencional ni clásico del Barça-Madrid que, presuntamente, se disputa esta noche. Como en los relatos judiciales, no está de más añadir el adverbio de la duda. Todas las partes insisten en que se jugará. Y así debería ser. No cabe un segundo aplazamiento. Hay ganas de que a las 20.00 horas empiece a rodar el balón, lo haga sin interrupciones, y el fútbol acalle un ruido ambiental escuchado desde hace semanas que siempre ha parecido excesivo e interesado. 

Después de la reunión de la Junta Directiva de la tarde, el Barça hizo un llamamiento a su gente a que acuda al Camp Nou en masa, sin temor, y lo haga lo antes posible. Y lo hizo subrayando que la reivindicación cívica es compatible con la disputa del "partido más importante del deporte mundial", según el portavoz de la entidad barcelonista Josep Vives.

La movilización impulsada por Tsunami Democràtic ha provocado un sinfín de reuniones de coordinación entre los dos clubs y los Mossos desde hace semanas. El resultado será un estadio acordonado a partir de primera hora de la mañana, con un nuevo filtro en las afueras, cacheos exhaustivos y más de 3.000 agentes desplegados.

Pero es evidente que lo que más inquieta al club, pese a la imagen de serenidad que quiso transmitir ayer, es que se produzca algún tipo de incidente en el interior del Camp Nou, "el templo de la libertad", según la épica definición pronunciada por Vives. La responsabilidad económica y disciplinaria recaería en el FC Barcelona en caso, por ejemplo, de alguna invasión del terreno de juego, la situación más fácilmente imaginable poniéndose en lo peor.

Visualización exterior

Tsunami desea que se visualice por las televisiones de todo el mundo el ya famoso 'Sit and talk', aunque la actualidad política parece dejar la reclamación algo obsoleta a la vista de los últimos anuncios. Aun así, muchos ojos estarán tan pendientes de Messi Benzema como de la periferia del campo. Por si se produce algún movimiento sospechoso.

En la Junta Directiva de ayer se expresó la confianza ciega de que incluso el culé más vociferante en el minuto 17 jamás sacrificaría el espectáculo del Clásico por unas acciones reivindicativas que considere legítimas pero perniciosas para la entidad barcelonista. El portavoz exteriorizó esa idea interna al recordar que el Estadi es un foro habituado a las proclamas pacíficas y respetuosas. También señaló una sensación extendida en Barcelona de que "ha habido interés en instalar un relato de alarmismo".

La plasmación del carácter excepcional y raro del encuentro se producirá unas horas antes del pitido inicial, cuando las comitivas de los dos clubs coincidan en el hotel Sofía, propiedad del exvicepresidente deportivo Jordi Mestre, y partan por separado pero al mismo tiempo, y firmemente escoltados, hacia el Camp Nou. Se espera un trayecto tan corto como plácido, ya que la calle permanecerá cortada hasta que los autocares con los jugadores y el vehículo de los árbitros hayan alcanzado las catacumbas del Estadi. Llegarán antes de lo usual.

Expresión libre

Los dos entrenadores desdramatizaron estos prolegómenos tan cargados. Ernesto Valverde, que no perdería la calma ni que se viera en medio de un incendio pavoroso, dijo no temer nada. «Nosotros estamos tranquilos. Cuando el 26 de octubre se produjo la suspensión, queríamos jugar y, ahora, seguimos queriendo jugar. Lo único que queremos es que la gente se exprese libremente, respetando a todos los demás».

Zinedine Zidane fue más preciso sobre las estridencias alrededor del encuentro. «Al final la gente quiere ver un buen partido de fútbol; lo demás es ruido». La expedición blanca, al final, viajará hoy mismo a Barcelona. Como siempre, el mismo día del partido. De los pocos detalles de normalidad. Lo deseable sería que lo extraordinario corriera, también como siempre, a cargo de Messi.