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INDIGNACIÓN BARCELONISTA

Bartomeu enviará una carta a Rubiales para quejarse por el VAR

La disparidad de criterios en el uso de la tecnología arbitral enciende a los azulgranas a cuatro días del Clásico

Rafael Tapounet

Piqué se lamenta de que el árbitro no pitara penalti.

Piqué se lamenta de que el árbitro no pitara penalti. / EFE / JUAN HERRERO

Que el FC Barcelona iba a salir medio dormido al partido se supo en el mismo momento en el que los jugadores de Ernesto Valverde aparecieron en el campo con esos pijamas de color turquesa que, mezclados con los uniformes blanquiazules de la Real Sociedad y con el verde del césped, convirtieron el encuentro en la pesadilla del daltónico. Y quizá fue ese sindiós cromático lo que llevó al toledano Javier Alberola Rojas a exhibir una grosera disparidad de criterios a la hora de juzgar dos acciones tan parecidas como la del penalti pitado a Sergio Busquets en el minuto 11 y la del penalti negado a Gerard Piqué en el 92; siempre podrá alegar el árbitro que, con una gama de colores tan limitada, no resultaba fácil saber sobre el terreno de qué equipo eran los propietarios de las manos que agarraban las camisetas.

Claro que, si la acción le generaba dudas, el trencilla tenía el comodín de la consulta al videoarbitraje, que para eso está. Pero en el caso de la jugada que bien podía haber cambiado el signo del partido a un minuto del final, ni Alberola Rojas quiso detener el juego para pedir asistencia ni el responsable de la sala del VAR, Jesús Gil Manzano, consideró necesario revisar lo sucedido. Jueguen, jueguen, que aquí no hay nada que ver.

Ante una muestra de 'doblerraserismo' tan clamorosa, el Barça ha decidido que esta vez no puede quedarse de brazos cruzados. A tres días del Clásico, y emulando una maniobra que ya realizó en su día Florentino Pérez a raíz de un supuesto penalti no concedido a Vinícius, el club azulgrana enviará una carta firmada por Josep Maria Bartomeu al presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, para expresar su malestar por el arbitraje del Reale Arena y, sobre todo, para pedir aclaraciones sobre el enigmático mecanismo con el que funciona el VAR.

Un caso de prevaricación

Un mecanismo que, no solo no impide que la discrecionalidad del árbitro pueda acabar decidiendo un resultado, sino que convierte lo que antes podía ser atribuible a un simple error humano en un caso palmario de prevaricación, porque no se entiende de otra manera esa obstinación en no querer verificar con ayuda de la tecnología lo que realmente había ocurrido en una jugada que era cualquier cosa menos clara.

Así lo consideraron los jugadores azulgranas, que no escondieron su irritación al término del partido. El más claro a la hora de hablar fue el segundo capitán, Sergio Busquets. "En el VAR tienen muchas imágenes y en acciones como la del penalti a Piqué debería entrar, porque podría haber decantado el partido –señaló el centrocampista de Badia-. También el penalti que me pitan a mí es un forcejeo, pero la de Piqué ha sido más clara que la mía. Nunca sabremos por qué han decidido no revisar la jugada". También el recién llegado Frenkie de Jong se hacía cruces ante el extraño criterio de Alberola Rojas y de los responsables del VAR. "Si en la primera parte pita el penalti de Busquets, en la segunda también tiene que pitar el que le hacen a Piqué", aseguró.

En su comparecencia ente las prensa después del encuentro, Ernesto Valverde optó por la ironía y la diplomacia para camuflar su estupefacción. "Desde el banquillo ves el partido con la camiseta puesta –comentó-. Así que, aunque los he visto repetidos, diré que lo de Piqué es penalti y que el de Busquets no lo era. Supongo que el entrenador de la Real dirá lo contrario". Y añadió: "Le he dicho al cuarto árbitro que lo chequeara, pero… No sé, tengo que volver a verlo".