11 jul 2020

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BALÓN DE ORO, PICHICHI...

Messi, la bestia se divierte

La estrella firma 11 goles en las siete últimas jornadas y guía al Barça a su mejor momento antes del clásico

Marcos López

Messi con sus tres hijos (Thiago, Mateo y Ciro) tras recibir el sexto Balón de Oro en el Camp Nou.

Messi con sus tres hijos (Thiago, Mateo y Ciro) tras recibir el sexto Balón de Oro en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Vuela Messi y sonríe feliz el Barça. Sonríe porque se asoma a la semana clave de la Liga (visita el sábado a San Sebastián para enfrentarse a la Real y recibe el miércoles 18 al Real en el Camp Nou) con el viento a favor tras encadenar cinco victorias consecutivas (cuatro en Liga y una en Champions, con un contundente parcial de 15 goles a favor y solo cinco en contra.

El Barça viaja este lunes a Milán como si fuera únicamente de turismo para observar los escaparates de la suntuosa Galleria Vittorio Emanuele porque ya hizo su trabajo antes y está clasificado como primero de grupo para los octavos de final de la Liga de Campeones. Y todo porque Messi, la bestia, se lo está pasando bomba en las últimas semanas después de haber sufrido un complejo y enrevesado inicio de curso.

Messi dedica uno de sus tres goles al Mallorca. / JORDI COTRINA

Complejo porque una inoportuna lesión muscular en el sóleo le hizo estar de baja en cinco de las siete primeras jornadas, impidiendo así la conexión entre el nuevo tridente que nacía. No coincidía en el campo con Griezmann, el recién llegado, ni tampoco con Suárez, su amigo del alma.

Del 6-1 al 5-11

 Pero todo ha cambiado en los dos últimos meses. Poco antes incluso de que recibiera la noticia de que había ganado el Balón de Oro, el sexto de su inacabable carrera. Messi se divierte de tal manera que apenas ha necesitado siete jornadas para adelantar al mejor Benzema nunca visto de cara al gol.

Thiago, Ciro y Mateo, con su padre Leo, en el Camp Nou. /JORDI COTRINA

El francés aprovechó ese par de problemas físicos del argentino para tomar una sustancial ventaja: 6-1 ganaba el delantero del Madrid. Era a inicios de octubre. Cuando se ha dado cuenta, Leo le ha endosado un rotundo parcial de 11-5 en esa batalla particular que libran por ser el Pichichi de la Liga. El diez azulgrana gana al nueve blanco. A inicios de diciembre. 

Fútbol más alegre

Impulsado por la ola de euforia que desprende la tremenda eficacia de Messi, el Barça ha recuperado también la alegría en su fútbol, además de una fiabilidad que había perdido, sobre todo fuera del Camp Nou. Están ocurriendo cosas en el interior del equipo, ocultas, casi siempre, por la infinita y poderosa luz que irradia Leo.

Griezmann supera a Reina en la jugada del 1-0 al Mallorca. / JORDI COTRINA

Sergi Roberto, por ejemplo, se ha instalado, de nuevo, en el flanco derecho con autoridad, exhibiendo una sincronización con Rakitic ("es un seguro", llegó a decir Valverde tras su buen partido del sábado contra el Mallorca) que favorece, además, la creatividad de De Jong. Y Griezmann empieza a estar más feliz sin necesidad de tirar confetis.

Semedo y Jordi Alba, con el grupo

A la espera de que Arthur tenga algún día la continuidad que no ha tenido aún, el técnico ha retornado al centro del campo tradicional (Busquets y Rakitic) con el juvenil y refrescante talento del joven holandés. O sea, el retorno al pase como idioma de conexión en un Barça que se presenta este martes en Milán con los deberes hechos en la Champions, pendiente de que Semedo y Jordi Alba, que ya trabajaron ayer una parte del entrenamiento con el grupo, lleguen a tiempo al clásico.