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"ES NECESARIO HABLAR DE ALGUNAS COSAS"

Ter Stegen, el Messi de la portería

El meta alemán vuelve a completar una actuación descomunal para darle el triunfo a un caótico Barça

"Hay cosas que mejorar, unas cuántas... debo hablar con los que estaban en el campo", confiesa

Marcos López

Ter Stegen realiza una parada espectacular ante el Slavia de Praga.

Ter Stegen realiza una parada espectacular ante el Slavia de Praga. / DPA / ONDOEJ DEMI

Hay dos Messis. Uno es el de siempre. Lleva ya 15 años marcando un gol en la Champions. ¡Y de forma consecutiva! Es algo de locos, por mucho que la rutina en que se ha convertido lo extraordinario que resulta ver jugar a Leo amortigua el impacto de tan colosal obra goleadora. Colosal resulta también asistir al diario espectáculo del Messi de las porterías. Se llama Marc André Ter Stegen y hace tiempo que el Barça vive enganchado a sus manos y, por supuesto, a sus pies. No existe guardameta más completo que el alemán, ese vecino de Gracia, que camina feliz por Barcelona, descubriendo rincones inéditos, confundido entre anónimos ciudadanos.

Vive feliz Marc y vive tranquilo el Barça porque tiene a un tipo que es toda una bendición. Había empezado dominando el partido el equipo de Valverde. El gol de Messi, el auténtico, ejerció, al mismo tiempo, de cómodo colchón. Todo iba de cara para los azulgranas hasta que el descontrol permitió descubrir que Ter Stegen no se descontrola nunca. En 17 minutos, del 19 (parada con el pie derecho con el cuerpo vencido a la izquierda), al 36 (vuelo aéreo sin motor) asistieron todos asombrados. No era, ni será, la primera exhibición del alemán.

"Creo que es necesario hablar de algunas cosas. Lo tenemos que hacer entre nosotros, no aquí" (Ter Stegen)

Pero está harto de algunas cosas que ve. Y, sobre todo, que sufre. "No hemos jugado al nivel que queríamos estar. Menos mal que hemos sacado los tres puntos. Creo que es necesario hablar de algunas cosas. Lo tenemos que hacer entre nosotros, no aquí. Hay cosas que mejorar, unas cuántas... Es más interno", ha comentado el meta alemán a Ricardo Rosety ante las cámaras de Movistar TV. "Tengo que hablar con los que estaban en el campo", ha precisado después Ter Stegen,

El catálogo de paradas en Praga adquirió un aire descomunal dejando acciones increíbles

Pero lo ocurrido en Praga adquirió aire de sobrenatural porque su catálogo fue descomunal. Un ejercicio de control absoluto del partido, del escenario y, obviamente, del rival. Llegó a pensar el Slavia que había diez Ter Stegen en vez de uno. Tenían esa extraña sensación de que estaban enfrentándose a un coloso gigantesco, con varios brazos y varias piernas.

Era uno, el de siempre. Portero austero, nada populista en sus paradas. Ya hablan ellas por él mismo. No necesita más. Acabada la primera parte, el Slavia, un equipo que no es tampoco nada del otro mundo, había realizado 10 remates en apenas 45 minutos. Y seis de ellos a la portería azulgrana. O sea, seis que llevaban la firma de Marc. Pero ni siquiera los héroes pueden con todo. Y menos si sus compañeros tampoco le ayudan como debían, tal y como se vio en varios errores defensivos consecutivos, especialmente de Piqué y luego de Arthur, más impreciso que de costumbre en el inicio de la jugada.

Síntesis de Valdés, Neuer... 

Había parado Ter Stegen 12 de los 13 remates que le habían hecho en la Champions. Hasta que Boril, el lateral izquierdo del Slavia, llegó como Pedro por su casa al territorio del alemán. Se estiró el meta azulgrana felinamente, pero no pudo atrapar ni rechazar la pelota, castigado por la desidia de sus socios en la defensa. No solo se peleaba contra el rival sino también andaban peleados sus defensas con el propio Ter Stegen, sometido a un trabajo extra por la falta de coordinación de sus amigos, con la defensa que parecía una feria de errores. Mientras el Barça entraba en una inexplicable combustión, incapaz de dominar un partido que creía tener en la mano. Al final, fueron 14 paradas de 15 tiros.

Bueno, en realidad, estuvo en las manos de Ter Stegen, por mucho que Luis Suárez pensara que acababa de terminar con 1.498 días de mala racha fuera del Camp Nou. Festejó el 1-2, tras falta servida por Messi, como si enterrara esa maldición que le persigue desde septiembre del 2015. Pero no fue su gol, aunque lo puede celebrar como si fuera realmente suyo porque lo peleó hasta la misma línea de fondo generando el peligro donde antes solo existía la nada. Pero ya le pasó lo mismo con Shaw en Old Trafford. Y ahora con Olayinka, el delantero del Slavia. Aunque quien nunca se desconecta es ese portero que gana partidos. Con ustedes, Marc, síntesis de Valdés, Neuer….