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LECCIONES DE CHAMPIONS

Una victoria que castiga a Griezmann y premia a Vidal

Los números del francés en el Barça-Inter revelan su dificultad para asociarse en zonas de vanguardia

La irrupción del chileno en el papel de agitador permite a De Jong y Arthur brillar en el doble pivote

Rafael Tapounet

Griezmann se lamenta durante el partido entre el Barça y el Inter.

Griezmann se lamenta durante el partido entre el Barça y el Inter. / JORDI COTRINA

La apurada victoria del FC Barcelona ante el Inter de Milán en la segunda jornada de la Liga de Campeones permitió a los azulgranas conquistar tres puntos importantísimos para encarar los próximos compromisos europeos sin agonías pero también dejó abiertos un par de debates que deberán ser abordados por el cuerpo técnico con el fin de sacar el máximo partido a una plantilla que hasta el momento no ha estado a la altura de la jererquía que se le supone. Antoine Griezmann y Sergio Busquets quedaron señalados por los cambios de Ernesto Valverde y Arturo Vidal salió, en cambio, reforzado por el cambio a mejor que experimentó el equipo con él en el campo.

El 'Principito' no conecta

Cuando en la rueda de prensa previa al partido de Champions frente al Inter se le preguntó a Ernesto Valverde en qué posición rinde más Antoine Griezmann, el técnico hizo un gesto de aburrimiento y contestó: “De delantero”. Pocos minutos antes se le había planteado la misma cuestión al futbolista francés y su primera reacción, antes de refugiarse en la previsible sosería del yo-estoy-aquí-para-ayudar-al-equipo, fue exclamar: “¡Buena pregunta!”. Griezmann, y eso es algo que él se esfuerza cada vez menos en ocultar, se siente incómodo en el sistema del FC Barcelona, un dibujo en el que el exatlético, desplazado a la banda izquierda para no interferir en los espacios en los que se mueven Messi y Suárez, no encuentra la manera de conectarse al juego.

Lejos de ir menguando, las señales de esa desconexión son cada vez más alarmantes. En el encuentro del miércoles, el francés fue sustituido en el minuto 65. Hasta entonces, solo había sido capaz de completar dos pases a Messi y otros dos a Luis Suárez, lo que revela una capacidad de asociación en las zonas calientes del campo del todo insuficiente (por poner los números en perspectiva: en ese mismo periodo, Messi, que no estuvo demasiado participativo para lo que en él es habitual, conectó ocho veces con Suárez y tres con el propio Griezmann).

No fue ese su único problema. La inclinación natural de 'Grizou' a moverse hacia el centro, donde ya operaban el 9 y el 10, resultó especialmente frustrante ante un equipo como el Inter de Antonio Conte que defiende con tres centrales. La aparición de Dembélé, un jugador que a pesar de sus lagunas tácticas y su precario estado de forma está mucho más dotado para abrir el campo y encarar a los defensas, fue providencial para el Barça, porque obligó a los nerazurri a replegarse en su área y atrajo la atención de los zagueros, liberando de vigilancia a sus dos compañeros de ataque.

Una plaza discutida

Nadie dentro del club cuestiona la calidad de un delantero por el que se pagaron 120 millones de euros, pero sí empiezan a verbalizarse las dudas sobre el encaje del perfil futbolístico de Griezmann en el ecosistema azulgrana. Hasta ahora, las ausencias por lesión de Messi, Suárez y Dembélé le han garantizado una plaza fija en el once y, de hecho, su actuación más destacada se produjo el día en el que las bajas del rosarino y el uruguayo le permitieron campar a sus anchas por todo el frente de ataque (el 25 de agosto, contra el Betis, en la noche del confeti). Pero la sustitución del otro día y el efecto positivo que tuvo sobre el equipo alimentan un debate que amenaza con ir a más en las próximas semanas.

Con Dembélé recuperado (al menos, hasta la próxima lesión muscular) y el sorprendente Ansu Fati de vuelta a los entrenamientos tras sus molestias en el tendón rotuliano, Valverde cuenta con cinco jugadores (seis, contando a Carles Pérez) para los tres puestos de la vanguardia. Tras el parón de selecciones de la próxima semana, el calendario se pone exigente y el tiempo de adaptación se agota. El Barça sigue esperando a Griezmann pero el 'Txingurri' hará bien en empezar a barajar alternativas.

Vidal abre un camino

Junto con el papel de Griezmann en la vanguardia azulgrana, el otro gran tema de debate que surgió, en clave barcelonista, tras el duelo con el Inter fue la composición del centro del campo y el modo en que la presencia de Sergio Busquets condiciona, no siempre para bien, el juego del equipo. Es esta una controversia con muchas aristas en la que, inesperadamente, la discutida figura de Arturo Vidal ganó muchos enteros con su decisiva irrupción en el partido del miércoles.

Desconfiar a estas alturas de quien ha sido durante años el mejor medio centro del mundo tiene algo de herejía, pero la decisión de Ernesto Valverde de retirar del campo a Busquets en el minuto 51 de un partido, sin que mediara lesión ni voluntad de dosificar al jugador, es una señal que no debe ser pasada por alto. En partidos de alta exigencia física en los que el rival le disputa al Barça además el control del juego, el de Badia del Vallès sufre más de la cuenta. Y el equipo con él.

Hay sustituto

Hasta ahora, Busquets era un futbolista insustituible. No había una alternativa buena para cubrir sus (escasas) ausencias. Eso ha cambiado con la llegada de Frenkie de Jong, un centrocampista que se maneja bien como interior pero que brilla especialmente jugando de pivote, con terreno por delante. Cuando el otro día la marcha de Busquets propició que el holandés retrasara y centrara su posición para pasar a organizar el juego con la ayuda de Arthur, el Barça pudo adelantar las líneas y acelerar sus acciones, con lo que sus opciones de darle la vuelta al partido mejoraron notablemente.

Claro que para eso fue necesario que alguien asumiera el papel de agitador; alguien que se situara por delante de los dos centrocampistas para presionar en las salidas del Inter, guerrear entre líneas y barrer todo lo que se interpusiera entre el tándem De Jong-Arthur y el tridente de ataque. Ese alguien fue Arturo Vidal, y lo menos que puede decirse de su actuación es que estuvo a la altura del reto. Tanto como para suscitar los elogios de Leo Messi y abrir un debate. No es poca cosa.