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BREVE ESTRENO

El tridente versión 4.0 firma el Barça-Villarreal

Messi da su aval a Griezmann con el centro del gol como bienvenida antes de lesionarse y facilitar la vuelta de Dembélé

«Leo la pone donde quiere», dice feliz Griezmann, aunque el mayor entusiasmo lo genera Ansu Fati

Joan Domènech

Griezmann se abraza a Messi tras recibir el centro del 1-0 en el Barça-Villarreal.

Griezmann se abraza a Messi tras recibir el centro del 1-0 en el Barça-Villarreal. / ALBERT GEA (REUTERS)

En el Camp Nou y aledaños se recogían firmas para que sean votadas dos iniciativas, así son los culés con ese apego por acudir a las urnas. Dos peticiones para que la directiva las añada al orden del día de la asamblea de compromisarios del 6 de octubre: una pide la utilización oficial del lazo amarillo que denuncia la existencia de presos políticos y la otra es la incorporación del voto electrónico para futuros referéndums del club aunque todavía no es un procedimiento legalizado. Está pendiente de que se promulgue otra Llei de l’Esport. O sea, en manos de politicos, también aficionados a montar votaciones. Por otros motivos. Horror.

La firma más cotizada la recibió Antoine Griezmann. Se la dio Leo Messi. No hay ningún aval más valioso que ese en eñ Barça. Lo sabe Griezmann y lo asume hasta Josep Maria Bartomeu, el presidente.  Un centro desde el córner de Messi a la cabeza del francés, anunciante de champú, selló el gesto de bienvenida con el primer gol. «Messi la pone donde quiere», dijo agradecido.    

Aprobado. Aceptado

Griezmann, aprobado, aceptado,  empezó a ser formalmente integrante de la renovada versión del tridente. La 4.0. Se puso en marcha oficialmente ayer con la aparición del componente más antiguo. El funcionamiento del trío Messi-Suárez-Griezmann, planificado y estudiado durante semanas, no se puedo llevar a la práctica por la lesión del astro argentino, que se echó la mano al muslo izquierdo (reaparecía tras sanar del gemelo derecho) y los culés se la echaban a la boca, preocupados por que otra dolencia pueda entorpercer el ya trastabillante andar del equipo.

Dembélé controla el balón. / JORDI COTRINA

El remozado tridente trató de repetir los programas anteriores. Los que se estrenaron con Neymar en la banda izquierda y donde quedó el cráter que ha engullido a sus sustitutos en los dos últimos años.

Arthur ha decidido ampliar las prestaciones y ha incorporado el gol al trabajo: lleva dos en cuatro partidos

Neymar era el elegido por el vestuario para que tapara el socavón que provocó con su marcha a París, pero el palco había gestionado el fichaje de Griezmann, después de comprobar que la actualización 2.0 con Phillipe Coutinho resultó inoperativa y la de Ousmane Dembélé era poco fiable, con constantes bajadas e interrupciones.

Anoche reanudó, con mucha velocidad de ejecución. Dembélé se sabe examinado. Igual que Arthur, que ve el peligro de la suplencia cerca. Ha ampliado sus prestaciones, incorporando el disparo a portería. El año pasado no marcó ningún gol en 44 partidos. Ahora lleva dos en cuatro.  

La versión 5.0, a punto

La 4.0 duró 45 minutos y por un fallo físico en el sistema Valverde recuperó la antigua facilitando la reaparición de Dembélé en lugar del lesionado Messi. El Barça ya prepara la actualización 5.0 del futuro con Ansu Fati. Se ha visto obligado a utilizarla sin tenerlo previsto porque las disrupciones han forzado que Valverde haya presentado seis ataques diferentes en siete partidos. La máquina no puede pararni regresar a formatos anticuados, así que la fórmula Fati, nacido en el siglo XXI se va ensayando mientras el adolescente no se vaya al Mundial sub-17.

Por el camino que va, se echará de menos esa juventud que aúna atrevimiento con dosis de inexperiencia.  «Algunos acabamos de llegar e intentamos acoplarnos lo mejor posible», dijo Griezmann en su nombre y en el de Fati.