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CITA ANTE EL VILLARREAL

Valverde: "Si no hay crisis, se monta rápido"

El entrenador recuerda que el Barça superó malas épocas en la pasada Liga y no ve normal haber sufrido tres penaltis en seis partidos

"Pasamos una racha muy mala, de dos puntos de nueve, y luego nos rehicimos y fuimos campeones en abril", observó

Joan Domènech

Valverde: En el mundo del fútbol, en tres días sales de la crisis. / JORDI COTRINA / VÍDEO: EFE

Dos partidos ganados, dos empatados y dos perdidos. No es una cuenta de resultados aceptable para los números que suele presentar el Barça. Y menos desde que lo dirige Ernesto Valverde, que ha conquistado dos Ligas arrancando como un cohete y gestionando ventajas favorables.

Ahora sucede todo lo contrario. A él y a su Barça les tocará remontar diferencias. Cuatro puntos de ventaja lleva el Madrid antes de que dé comienzo este martes la sexta jornada con la visita del Villarreal (21 h.), que se presenta por encima del Barça en la tabla.

"A mí me preocupa mi equipo, no los demás", afirmó Valverde preguntado por el Madrid, convencido de que cuando el grupo se ponga a tono volverá a ser el que era. El técnico desdramatizó la crisis rescatando un precedente muy fresco de la temporada anterior.

"Si no hay crisis, se monta rápido. Entras en crisis cada tres días y sales de ella cada tres días"

Dos de nueve

"Pasamos una racha muy mala, de dos puntos de nueve, y luego nos rehicimos y fuimos campeones en abril". Aludía al Valverde al empate en casa con el Girona (2-2), la derrota en Leganés (2-1) y otro empate con el Athletic (1-1) en el Camp Nou. La diferencia radica en que el Barça había encadenado cuatro victorias en las cuatro primeras jornadas, más otra en la Supercopa de España ante el Sevilla y una en la Champions sobre el PSV Eindhoven.

"Si no hay crisis, se monta rápido", valoraba Valverde de la zozobra que se percibe, "aunque los resultados no son buenos y tenemos que mejorar, está claro". El técnico restaba trascendencia a la situación, a su juicio más aparente que real. "Entras en crisis cada tres días y sales cada tres días", ironizó. En ese sentido, consideró que los malos resultados fuera de casa del final de la última campaña deben desligarse del inicio de esta. Aunque marquen la misma tendencia negativa y dejaran rastro.

Fueron insustanciales la derrota de Vigo y el empate de Eibar con el alirón de la Liga ya cantado. El "batacazo" de Liverpool, según definición propia, dejó un cráter, además de la eliminación europea, y la pérdida de la Copa supuso la guinda de clausura. 

"No tenemos un buen juego de ataque fuera de casa; los delanteros han de entrar más en juego, porque si entran en juego son resolutivos"

Mal juego de ataque

El problema actual del Barça, o uno de ellos admitió el entrenador azulgrana, es otro. Reside en el juego de ataque, por más que el equipo sea el más goleado de la Liga junto con el Espanyol y el Betis. La triste figura de Antoine Griezmann lejos del Camp Nou representa una inoperancia que es general. El técnico disculpó parcialmente al delantero, que ha actuado en las tres posiciones  sin convencer en ninguna.

"No tenemos un buen juego de ataque fuera de casa; los delanteros han de entrar más en juego, porque si entran en juego son resolutivos". A ese defecto futbolístico podría añadirse otro. Puramente estadístico, pero también sintómático de la pérdida de tensión defensiva: "No es normal que nos hayan pitado tres penaltis en seis partidos", observaba Valverde. Uno de ellos fue en Dortmund, pero Ter Stegen lo paró.

 "Me siento examinado desde el primer día. No es una novedad para mí ni para nadie. El entrenador siempre está en el punto de mira, no es ninguna sorpresa"

Valverde tras una cortina de agua que regó el césped. / JORDI COTRINA

En el punto de mira

No era una queja, sino la consecuencia de las disfunciones  en el juego colectivo. En el todo. "Si atacas bien, es que estás bien colocado y te pueden sorprender menos a la contra. Antes no nos llegaban".

Valverde no se siente cuestionado ni molesto porque haya dudas sobre si debe continuar o no en el banquillo del Barça. Se siente "examinado" desde el primer día: "No es una novedad para mí ni para nadie. El entrenador siempre está en el punto de mira, no es ninguna sorpresa".