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Análisis

Azeez marca el 1-0 para el Granada tras el error de Junior. 

MIGUEL MORENATTI

'Batseñales' inquietantes

Rafael Tapounet

En una de las escenas más memorables de ‘Batman, la película’ (1966), la sicalíptica adaptación para la gran pantalla de la serie televisiva protagonizada por Adam West, el hombre murciélago aparece corriendo arriba y abajo con una bomba a punto de estallar en las manos sin saber dónde depositarla para que nadie salga lastimado (y ese nadie incluye a una familia de patos). “¡Hay días en los que uno no puede deshacerse de una bomba!”, exclama Batman, comprensiblemente contrariado. El partido del Barça en el Nuevo Estadio de Los Cármenes, ante el equipo con la plantilla más barata de la Liga Santander, nos recordó a esa escena: una situación explosiva, un montón de carreras sin sentido y un desenlace grotesco. Bonita manera de sumarse a los actos de homenaje al justiciero sombrío en el día de su 80 aniversario.

Al menos el Batman de Adam West sabía que la gramática es importante y que hay que tener cuidado con quien te ofrece limonada gratis. El Barça, ni eso. Su visita a Granada, la octava salida consecutiva sin conocer la victoria en partido oficial, fue un despropósito absoluto de principio a fin del que resulta imposible aprovechar nada. Y no solo porque las actuaciones individuales de los jugadores estuvieran muy por debajo de lo que se espera de unos futbolistas con esos sueldos y esa cotización (salvemos aquí a Frenkie de Jong, la única luz en la oscura noche del centro del campo azulgrana, y al juvenil Ansu Fati, a quien no cabe exigirle más que lo que intentó), sino, sobre todo, porque el conjunto transmitió una sensación de equipo mal diseñado y poco o nada trabajado que obliga a mirar más allá del césped.

Quizá ha llegado el momento de coger al equipo por las solapas y darle un buen meneo

“A veces la verdad no es lo suficientemente buena. A veces la gente merece más”. Ya lo decía Bruce Wayne en 'El Caballero Oscuro' (2008). La afición barcelonista, sin duda, merece más que la verdad de un inicio de temporada tan decepcionante y la convicción de que, jugando así, el Barça tiene esta temporada tantas posibilidades como una gacela coja en las llanuras del Serengueti. La lesión de Messi y la inverosímil irrupción de Ansu Fati han servido en jornadas precedentes para pasar de puntillas por asuntos problemáticos como los gravísimos problemas de adaptación de Griezmann, la endeblez defensiva, la falta de una apuesta de juego clara o la desaparición de Carles Aleñá de las convocatorias. Quizá ha llegado el momento de coger al equipo por las solapas y darle un buen meneo, antes de que sea demasiado tarde y la furia piromaniaca que ya empieza a asomar en las redes sociales acabe incendiando el Camp Nou. Que tal vez tiene razón Susanna Griso cuando afirma eso de que los tuiteros son solo una panda de borrachuzos, pero nunca hay que perder de vista aquellas sabias palabras de Batman a su joven pupilo enmascarado: “Pueden ser borrachos, Robin, pero siguen siendo seres humanos”.