La actualidad azulgrana

El Barça cierra el mercado sin Neymar y sin Rafinha

El centrocampista hispanobrasileño se va un año cedido al Celta después de renovar hasta el 2021

Rafinha, durante un reciente entrenamiento en la Ciutat Esportiva Joan Gamper.

Rafinha, durante un reciente entrenamiento en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. / MIGUEL RUIZ

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Sonó el gong a medianoche y el mercado veraniego de fichajes bajó la persiana. Ahora sí, Ernesto Valverde ya sabe lo que tiene en el primer equipo del FC Barcelona para afrontar el nuevo curso (al menos, hasta enero). Y lo que tiene es una plantilla de 21 jugadores en la que no estará Neymar Jr., que después de protagonizar el serial más exitoso de la temporada se ha acabado quedando en París (un final tan frustrante como el de 'Perdidos' y a la vez tan previsible como el de 'Betty la fea'). Tampoco estará Rafinha, que se marcha cedido al Celta. En cambio, Ivan Rakitic, con cuya salida se ha estado especulando durante semanas, mantiene su plaza en el equipo.

Que un no fichaje como el de Neymar se haya convertido en la gran noticia del cierre del mercado desde la óptica azulgrana da la medida de cómo se ha manejado el Barça este verano, en el que cualquier otra posible operación ha quedado relegada a la espera de que se resolviera el presunto intento de incorporar a la estrella brasileña. Y lo de 'presunto' viene a cuenta de una información publicada por el diario 'Le Parisien', muy próximo al PSG, en la que se asegura que el fichaje de Neymar fue una quimera desde el principio.

300 millones

Asegura el rotativo francés que cuando el delantero paulista le dijo a Leonardo, director deportivo del club parisino, que quería cambiar de aires, el emir Tamim ben Hamad Al Thani, propietario del PSG, dio instrucciones para que Neymar solo pudiera marcharse si llegaba una oferta superior a los 222 millones de euros que se desembolsaron por él hace dos años. Esa era la línea roja. Nasser Al-Khelaïfi, el hombre fuerte de Al Thani en París, así se lo hizo saber a los capitanes del equipo, a los que les dijo que el PSG pediría 300 millones por Neymar. Un precio que ningún club podría pagar. Y el Barça, añade 'Le Parisien', lo sabía.

Confiaban los azulgranas en un gesto del futbolista que hiciera inviable su continuidad en París y forzara al club de propiedad catarí a rebajar, y mucho, sus pretensiones, pero nada de eso ocurrió, tal vez porque Neymar pensaba que si manifestaba públicamente su deseo de volver al Camp Nou se cerraría otras puertas que, llegado el caso, podían brindarle una salida alternativa. Las del Real Madrid, por ejemplo.

Regreso a Vigo

Sin ningún fichaje que anunciar, la única operación que el Barça ejecutó en la jornada de clausura del mercado fue la cesión al Celta de Rafinha, que vio así satisfecho su deseo de recalar en un equipo que le garantizara la titularidad. La condición que impuso el club azulgrana al futbolista brasileño, y que este aceptó, fue la renovación de su contrato hasta junio del 2021, a fin de evitar que, una vez completada la temporada en Vigo, el jugador pudiera marcharse con la carta de libertad en el bolsillo.

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Según los términos del acuerdo que hizo públicos el Barça, el Celta se hace cargo de la ficha y de unos variables de hasta 1,5 millones de euros. Rafinha vuelve de este modo al club en el que ya jugó en la temporada 2013-14, a las órdenes de Luis Enrique, y en el que, en la segunda mitad de los años 90, despuntó su padre, el internacional brasileño Mazinho.

El otro nombre que acaparó la atención fue el de Rakitic, que pidió al seleccionador croata, Zlatko Dalic, que lo eximiera de concentrarse con el equipo nacional para poder resolver su futuro. Pretendido por la Juventus, que hasta el último momento ofreció al Barça un canje de jugadores, Rakitic vio finalmente cumplido su deseo de seguir vistiendo de azulgrana. Habrá ahora que ver si ello significa su vuelta al once titular.