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SE CIERRA EL MERCADO

Tóxico 'caso Neymar'

El Barça se enredó para fichar al brasileño en un verano que deja secuelas dañinas en el vestuario y en el club

La estrella suplica un giro en el último del mercado, aunque parece ya resignado a quedarse en París

Marcos López

Neymar, en un entrenamiento con el Paris SG.

Neymar, en un entrenamiento con el Paris SG. / REUTERS / CHARLES PLATIAU

Todo parecía planeado en el Barça antes de la dramática caída en Anfield. Una caída que sacudió de tal manera las estructuras del club, que amenazó incluso con llevarse por delante a Ernesto Valverde, pese a sus dos Ligas consecutivas.

Todo parecía  diseñado (De Jong fue fichado en enero y Griezmann estaba pactado, como denunció el Atlético, desde marzo) para regenerar al equipo. Pero llegó el caso Neymar, que no existía en julio, según el presidente Josep Maria Bartomeu, aunque se aceleró en agosto en una operación estéril (por ahora) que deja profundas secuelas en el Barça.

NEYMAR NO HA JUGADO NI UN MINUTO

A no ser que haya un inesperado giro de guión en el último día del mercado, Neymar se resigna a quedarse, muy a su pesar, en el Parque de los Príncipes un año más. Sostenía ayer el diario francés L’Equipe esa tesis en su portada con un impactante titular: Se queda.

Pero la última vez que se escuchó esa frase no sirvió de nada porque Piqué posó con su entonces compañero Neymar en Estados Unidos. Esa imagen data del 24 de julio del 2017. El 3 de agosto de ese mismo año, el brasileño se convertía, tras ejecutar su cláusula de 222 millones, en el fichaje más caro de la historia del fútbol.

DEL NO HAY CASO DE BARTOMEU AL SÍ HAY

Provisionalidad

Neymar ha sido un caso tóxico porque ha afectado a todas las áreas del Barça, empezando por el equipo, sometido a una sensación de extrema provisionalidad, con jugadores usados de moneda de cambio. Además, se han vivido escenas curiosas.

DEMBELÉ NO QUIERE IRSE AL PSG

Coutinho voló a Bilbao para el debut liguero sabiendo que ya tenía un acuerdo con el Bayern Múnich, acuerdo que se hizo público una hora antes del choque. Valverde lo descartó. Prefirió ir el brasileño a la Bundesliga antes que acabar en el PSG.

Cansados del mercado

Dembélé, que fue informado oficialmente el 27 de agosto, coincidiendo con la última semana del mercado, de que podía ser incluido en ese trueque con el club parisino, se resistió (y con éxito, de momento) a su marcha. Rakitic, entretanto, perdía su condición de intocable para el técnico. Y Valverde perdía, al mismo tiempo, la paciencia con un mercado de fichajes tumultuoso.

RAKITIC, DE FIJO A SUPLENTE

Ni con tres jornadas de Liga ya jugadas (derrota en San Mamés contra el Athletic, victoria en casa con el Betis y empate en Pamplona frente a Osasuna) sabe el Txingurri cual es su plantilla definitiva. Los jugadores involucrados (Dembélé, Rakitic y hasta Todibo)tienen esa misma sensación, con la erosión que provoca en el vestuario. El club, volcado hasta el último suspiro en un fichaje que no parecía pensado en la planificación inicial (¿era Griezman o Neymar el plan?), ha sufrido graves secuelas.

Con divisiones en el seno de la junta sobre la conveniencia del fichaje. División que se vivía también entre los socios. Y hasta Pep Segura, el director deportivo, fue despedido a finales de julio. Nadie lo sustituyó porque  Patrick Kluivert llegó  para dirigir la cantera.

MESSI AÚN NO HA DEBUTADO ESTA TEMPORADA

Inicio sin estrellas

La nube tóxica de Neymar ha coincidido, además, con una serie de lesiones musculares de las tres estrellas del ataque: Messi, que no ha jugado ni un solo minuto esta temporada, Luis Suárez y Dembélé. No ha podido Valverde alinear a su tridente.

RAFINHA, DE TRANSFERIBLE A TITULAR

Del Messi-Suárez-Neymar (no han coincidido en todo el verano) se pasó al Carles Pérez-Griezmann-Rafinha, con la refrescante aparición del juvenil Ansu Fati, capaz en una semana de colarse en los libros de historia con su soberbio gol a Osasuna. Es el jugador más joven (16 años y 304 días) en firmar un tanto liguero.
De repente, y mientras el club entraba en combustión económica (¿se podía asumir otra inversión tan elevada tras los 135 millones de euros por Coutinho y los 115 por Dembélé en solo dos años), el equipo emitía señales preocupantes. Firma, con cuatro puntos de nueve posibles, el peor arranque de Valverde, que ve inquieto como ha perdido en tan alborotado verano una de sus virtudes:la fiabilidad defensiva. Encajó cinco goles.