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EL 2º MÁS JOVEN DEBUTANTE DEL BARÇA

Confetis y abrazo apasionado de Messi a Ansu

El juvenil, con 16 años y 300 dias, marca un nuevo registro al debutar en la Liga con el Barça

Marcos López

Ansu, que suplió a Carles Pérez, en su estreno en el Camp Nou.

Ansu, que suplió a Carles Pérez, en su estreno en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Llegó hace más de una década. Y apenas costó cinco millones de euros. Pero entonces tanto Txiki Begiristain como Pep Guardiola entendieron que era un excelente negocio. Ni siquiera ellos podían imaginar la dimensión que adquiriría ese joven que dejó La Masia camino de Manchester sin saber que pronto volvería a su casa. Desde el 2008 se ha instalado en el centro de la defensa, donde ha ejercido con acierto su rol compartiendo parejas míticas como la que integró con su gran amigo Carles Puyol.

Además de jugador, Gerard Piqué, como demostró anoche en el duelo contra el Betis, es muchísimas cosas más. Portavoz, presidente, capitán sin brazalete (lo lucía Busi), capaz de dedicarle un gran aplauso a Carles Pérez, un atrevido joven que se tomó el partido como si fuera el de su vida. Y lo era. Así lo demostró en un Barça con hasta seis canteranos en su once, más de medio equipo.

Empezó siendo la noche de Piqué, luego de Griezmann y finalmente de Ansu, un chico que no ha jugado ni en el Barça B

Para Piqué era el 500 con la camiseta azulgrana. Para Carles era el segundo. Ya apareció en los minutos finales de la derrota en San Mamés. Pero con Messi, que llevaba camiseta de entrenamiento,  y sus hijos Thiago y Mateo en la grada escoltado por Suárez y sus hijos emergió la figura de un delantero distinto. Un joven paciente. Pudo irse, como tantos otros, de La Masia, pero decidió quedarse amparado en la petición de García Pimienta, el técnico del Barça B.

No tenía espacio en el primer equipo ocupados sus minutos por Malcom, un delantero por quien el Barça pagó hace un año 41 millones al Girondins de Burdeos. Un jugador casi transparente, más allá de sus dos goles más famosos, al Inter en Milán y al Madrid en el Camp Nou. Ahora está en el Zenit de San Petesburgo, que pagó 40 millones más cinco en variables. Y sus minutos, por las lesiones de las estrellas, pertenecieron a ese descarado Carles, quien estaba dibujando la jugada que llevaba años tramando.

El viaje prodigioso

Antes, eso sí, ,Griezmann había dibujado un soberbio disparo con la zurda que le permitió abrazarse al Camp Nou. Luego, la celebración tipo NBA como si fuera Lebron James. Se vino al córner donde le esperaba un empleado del Barça con confettis. Recogió Antoine ese regalo y lo tiró al aire para festejar su segundo tanto con el Barcelona, el más decisivo. El primero, el del 1-1, ni lo festejó. El 2-1, en cambio, lo transformó en una fiesta poco futbolística. El estadio tendrá que acostumbrarse a festejos así.

Aunque, de nuevo, el fútbol volvió a la tradición cuando Carles Pérez se inventó un gol extraordinario con un control delicioso. Un control que le permitía construir un espacio donde suele haber una multitud de piernas enemigas. El canterano lo festejó llevándose la mano al escudo, prólogo de lo que sucedería después cuando Ansu Fati, un joven de 16 años, apareció en el Camp Nou. Era un momento para la historia. Y el estadio, cuidadoso con los símbolos, así lo entendió dedicándole una monumental ovación a un niño que ni tan siquiera ha debutado con el filial. Debía estar en Badalona con el Barça B y acabó jugando en el Camp Nou ante 80.000 personas. De Gerard a Ansu, quien se convirtió, con 16 años y 300 días, en el segundo jugador más joven en debutar tras Vicenç Martínez, con 16 años y 280 días.

Acabó la noche con algo que ni imaginaba. Llegó Ansu al vestuario y se abrazó con enorme pasión. "Gran partido de todos, 3 primeros puntos en la Liga y muy feliz por ver a los chicos de la casa cumpliendo sus sueños de llegar al primer equipo y de marcar en el Camp Nou en partido oficial", ha escrito Leo ilustrando su mensaje con el abrazo a Ansu y la celebración de Carles Pérez.