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LA ACTUALIDAD AZULGRANA

Neymar desespera a todos

El Barça ultima una segunda oferta entre un clima de nervios creciente entre todas las partes implicadas en la operación

Albert Guasch

Thiago Silva y Neymar, en un entrenamiento del Paris SG.

Thiago Silva y Neymar, en un entrenamiento del Paris SG. / EFE / IAN LANGSDON

Como si fuera un secuestro, el folletín de Neymar amaneció con una especie de cuenta atrás sobre un supuesto ultimátum que expiraba al mediodía (vía Rac1). Ultimátum del PSG y de Neymar, exigiendo una oferta mejor, apremiando a un FC Barcelona que, de repente, se le pintó el papel de club desesperado, porque solo a los clubs desesperados se les puede plantear ultimátums.

No se sabe cómo se ha llegado a este extremo, pero en este marco se desarrolló el enésimo capítulo de este sainete que no está dejando en buen lugar a nadie, en particular a la entidad barcelonista, que ya no se sabe con claridad de dónde le salen las urgencias para recuperar a un Neymar devaluado y desprestigiado en todas partes, salvo en el vestuario azulgrana.

Con o sin ultimátum, el FC Barcelona se movió este viernes para darle cera a otra oferta que convenciese al París SG y conmoviera a Neymar. Día de actividad plena en las oficinas del Camp Nou. En el terreno de las filtraciones selectivas, trascendió que el club azulgrana se plantea subir la apuesta de hace unos días para sortear el rechazo francés.

De dos años de cesión a uno solo. De los 140 millones de euros a los 160 o 170 una vez cumplida la temporada y con una opción de compra que se supone que debe ser obligatoria para que el jeque en Catar no rompa dicha oferta con desdén. Sería una fórmula que el PSG ya activó con Mbappé y el Mónaco en su día. La conoce bien, por tanto. Sería una imponente hipoteca para el último ejercicio presupuestario de Josep Maria Bartomeu, cuyo mandato concluye en el 2021.

Marcha asumida

Pasan en cualquier caso los días y el culebrón no se cierra, y el 2 de septiembre no parece llegar nunca, y del entorno de Neymar llegan noticias de que al grupo entero les empieza a picar todo por culpa de los nervios, tan asumido que tenían su marcha de París, y ven que ya solo falta diez días para el cierre del mercado y nada se acaba de concretar. Los nervios, a estas alturas, parece el único elemento común a todas las partes implicadas.

Al FC Barcelona y en particular su presidente, pese a la oposición de algunos de sus directivos en la operación, parece poderle una extraña ansiedad por repescar a un futbolista que huyó a traición y casi sacando la lengua burlonamente y que se lesiona más que Dembélé, y que cuesta un dineral, tanto comprarlo como mantenerlo, por mucho que se rebaje el estratosférico sueldo actual de 36 millones limpios.

Los nervios, al brasileño, no le empujan de momento a hablar, a decir que quiere regresar de inmediato a Barcelona junto a sus amigos del vestuario que tanto parecen quererle. Abrir la boca, pronunciarse, generar un estropicio público en París y que las ondas expansivas lo acerquen al Camp Nou. Eso es lo que espera la directiva barcelonista como eco a su oferta, confiando en que la larga enemistad con el PSG no interfiera en los asuntos de los negocios, ni que el pretendido desplante no agriete hasta lo imposible las malas relaciones institucionales. 

El dilema de Tuchel

Y mientras eso no sucede, de vez en cuando se ponen los anteojos para ver si se detecta algún movimiento decidido de Florentino Pérez, si el tanteo entre Madrid y PSG, clubs amigos, va a más. Mayores nervios.

No están tampoco tranquilos en el seno de la entidad parisina. Sensación que se intensifica a medida de que se acerca el partido de este domingo, tercera jornada del campeonato francés ante el Toulouse, a la misma hora que el Barça jugará contra el Betis (21 horas). ¿Convocarle o no convocarle? Ese es el dilema que flota en la cabeza del técnico alemán Thomas Tuchel

Neymar estaría más o menos recuperado de su lesión en el quinto metatarsiano, lesión reincidente que los servicios médicos del club al que vaya deberán evaluar con el máximo esmero. Pero entre que su permanencia esta temporada no está ni mucho menos clara y que en el primer partido en casa la afición regaló al brasileño unas cuantas pancartas poco hospitalarias, el impulso de los parisinos, según la prensa francesa, apunta a mantener congelado al jugador una semana extra, que ya no viene de aquí, y ver cómo se desarrollan los acontecimientos. El desenlace del folletín no se intuye, de modo que cabe esperar algún que otro vuelco argumental asombroso.