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UNA PRETEMPORADA CARGADA

El verano del Barça: tres continentes, seis partidos, cuatro lesiones

La plantilla azulgrana acumula casi tantas horas en aviones como en el campo, lo que ha lastrado la preparación

Albert Guasch

Valverde, en una sesión de entrenamientos en Kobe (Japón), este mes de julio.

Valverde, en una sesión de entrenamientos en Kobe (Japón), este mes de julio.

Ya no se sabe si los jugadores del Barça, desde el inicio de los entrenamientos, han acumulado más horas embutidos en aviones o cogiendo la forma sobre el césped. Reñida pugna. Consecuencia de los compromisos comerciales para expandir la marca Barça adquiridos por la directiva.  No está claro el impacto en el parte de lesiones, nada desdeñable a estas alturas, tanto en cantidad como por la calidad de las bajas. En 25 días, viajes en tres continentes (Asia, América y Europa), seis partidos (cuatro victorias por dos derrotas) y a la postre cuatro comunicados médicos: Messi, Neto, Suárez y el último, Dembélé

Ya se quejó de la planificación Ernesto Valverde hace unos 10 días, en Estados Unidos, con la boca pequeña, que por algo es un entrenador de club, poco dado a las estridencias. «Nos tenemos que adecuar al tipo de pretemporada que tenemos», señaló con gesto de fastidio antes de advertir de que el Athletic iba a llegar «más rodado» al estreno liguero. Eso sucedió, ciertamente, en San Mamés. El Barça arrastró las piernas y cayó por el deslumbrante gol de Aduriz.

Lesión confusa

No hay entrenador al que le agrade este ir y venir por las terminales del mundo en el periodo de ampliar los pulmones y robustecer la musculatura. Valverde no está solo. Guardiola y Luis Enrique y tantos otros técnicos de clubs europeos torcieron el morro en su día por las giras comerciales. Todos se han acostumbrado ya. Se han plegado ante la rentabilidad institucional. Lo que ocurre es que este verano planificó el club azulgrana más desplazamientos de los habituales. Suelen concentrarse las misiones de conquista de mercado a un continente, no dos como es el caso.

Dembélé, en el momento de notificar su lesión en el entrenamiento del lunes en Sant Joan Despí. / FCB

Messi aún no se entrenó ayer con el grupo y su participación en el partido del domingo contra el Betis es aún una incógnita

En este sentido, las lesiones no pueden atribuirse directamente a los viajes. Sin embargo, no ayudan al cuerpo. Y parece poco discutible que los futbolistas andan cortos de preparación. Messi se lesionó en el sóleo en el primer entrenamiento recién aterrizado de Ibiza. Ayer aún no entrenó con el grupo y su participación en el partido ante el Betis del domingo no está, ni mucho menos, asegurada.

Casi tres días de vacaciones

Lo de Neto fue una fractura, caso aparte, pues. Suárez se dañó también el sóleo en el primer cuarto de hora ante el Athletic y tiene para unas tres semanas. Y Dembélé sucumbió en algún momento confuso entre San Mamés, su viaje del fin de semana -fuera a Senegal o a Rennes- y el rondo del entrenamiento del lunes. Cinco semanas más apartado. Y van demasiadas para un futbolista que va perdiendo adeptos a velocidad de jet supersónico. 

Valverde tendrá sus razones, bajo respaldo de los preparadores físicos se supone, para haber concedido casi tres días de vacaciones a sus jugadores tras la derrota bilbaína. Como si no hubieran volado suficiente, algunos optaron por marcarse un cuarto continente, curiosamente los lesionados. Si el francés viajó a tierras senegalesas (negado por su representante), Suárez voló con seguridad a Tánger en una nueva constatación de que los futbolistas del Barcelona disponen de una manga ancha cuanto menos cuestionable.