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pasado azulgrana

Las peñas del Barça celebran su centenario casi por sorpresa

El reciente descubrimiento de la petición de un baile de verbena demuestra que el movimiento peñístico culé ha llegado a los cien años de vida

Frederic Porta

Encuentro mundial de las peñas del Barça, presidido por Josep Maria Bartomeu.

Encuentro mundial de las peñas del Barça, presidido por Josep Maria Bartomeu.

Cien años atrás, una «Penya Barcelonista» de seguidores del club tuvo la idea de organizar un baile nocturno durante la verbena de Sant Jaume. Y en la Barcelona de 1919, los promotores de la fiesta consideraron que no existía mejor lugar para danzar al aire libre que el propio campo de la calle Indústria, donde el equipo disputaba sus partidos. Al fin y al cabo, el Barça estaba a punto de cumplir 20 años de existencia y el fútbol había llegado aquí para quedarse, claramente establecido como singular fenómeno de masas.

Reproducción de la convocatoria verbenera que certifica los 100 años de las peñas azulgranas

Por lo tanto, aquellos entusiastas seguidores solicitaron a la directiva el correspondiente permiso para que los culés de la época disfrutaran de la velada.

En aquellos tiempos, al margen de la aún vigente verbena de San Juan, los contemporáneos disfrutaban del solsticio de verano con las 'revetlles' de San Pedro (29 de junio) y Santiago (25 de julio). Tan singular iniciativa, que prueba la existencia de una peña blaugrana pionera, ha permanecido ignorada durante un siglo, justo hasta que el Área Sociocultural de la Confederació Mundial de Penyes del Futbol Club Barcelona, liderada por Salvador Torres, topó con el hallazgo, confirmado desde el Centre de Documentació del propio club por el experto Manuel Tomàs. Esa petición formal y registrada en acta directiva significa que ya entonces, mucho antes de lo que se creía, existían las Penyes. La pionera, esa peña barcelonista con ganas de bailoteo de la que, por desgracia, aún no se conocen mayores detalles ni recorrido.

Salto en el tiempo

Ha transcurrido un siglo y el fenómeno de las peñas barcelonistas ha vivido un crecimiento exponencial que la sitúa en lugar incomparable para cualquier otro club deportivo del planeta, una cima que el Barça no comparte ni por asomo, dada la fuerza de sus cifras. A día de hoy, son 1.247 peñas oficiales las registradas en el propio club diseminadas por el globo terráqueo, también en los lugares que pueden resultar más remotos o inverosímiles.

El número de peñistas llega a superar incluso a los socios de la entidad en unos 15.000 miembros, ya que forman una formidable legión de 160.000 personas organizadas en 30 federaciones. Por seguir con los datos de interés, la agrupación más longeva de la historia fue la Penya Gol de Dalt, que iniciara su recorrido vital antes incluso de la guerra civil, en 1935, para expirar hace apenas cinco años. En aquel momento, tomó el relevo en veteranía la PB Castellar del Vallès, que data de 1953.

El mundo peñístico vive una metamorfosis de la que ni el propio seguidor culé es plenamente consciente. La Confederació Mundial de Penyes del FCB, que preside Antoni Guil i Román, está presente en todo el planeta y trabaja para adaptarse a los tiempos.

Ya no se trata sólo de ver los partidos en la sede social, allá donde se encuentre, rodeado de otros barcelonistas, o de realizar las tradicionales comidas de hermandad o desplazamientos para presenciar los partidos en el Camp Nou. El viejo concepto, las etiquetas que han durado décadas, se hallan en plena transformación.

Ahora, la voluntad de los máximos responsables de esta corriente trata de crear 'embajadas' de barcelonismo, de que cada sede, allá donde esté, sea un lugar de encuentro abierto al socio, seguidor o simpatizante de la causa blaugrana. Más que un local social, el deseo y objetivo al tiempo radica en que el culé se encuentre como en casa cuando acuda al lugar de representación del Barça en ese territorio puntual. Como define el propio Salvador Torres, «hoy, el barcelonista aún no es consciente de la formidable proyección mundial de las peñas. Con la globalización, el Barça se ha internacionalizado de manera espectacular». 

El día del Torfeo Gamper

Como ya es tradicional, el próximo 4 de agosto, coincidiendo con la fecha del Trofeo Gamper contra el Arsenal londinense, se desplegará la reunión anual de la Confederació, que alcanza este año su 40ª edición. El plenario del consejo de peñas ha decidido glosar el centenario de esa pionera de la que existe flamante constancia y dedicará todo el año a conmemorar no sólo esa efeméride puntual, sino todas las etapas por las que ha discurrido ese movimiento hasta nuestros días y que los responsables de la organización han dividido en seis periodos.

Para empezar, recuerdo para el primer acto del que se ha tenido constancia, ese baile de la verbena de Sant Jaume en la noche del 24 de julio de 1919. El ciclo inicial cubre los años 20, protagonizados por el crecimiento exponencial de la afición culé gracias al equipo de la 'Edad de Oro', los tiempos de la República, la guerra civil y su inmediata posguerra, con el retorno a la actividad deportiva.

A partir de 1944, y ahí entramos en la segunda fase de las seis marcadas por los expertos de la propia Confederació, se vive una expansión de esta singularidad con la creación de la mítica Penya Solera, con Nicolau Casaus como máximo exponente. Se cumplen también 75 años de aquel momento, fortalecido en el ámbito estrictamente futbolístico con la llegada al banquillo de Josep Samitier, el entrenador que consiguió la primera Liga bajo el franquismo. 

Nicolau Casaus, abrazado por Josep Lluís Núñez en un homenaje en 1999  / JORDI COTRINA

Tercera carpeta

Creación de la Agrupación de Peñas del Futbol Club Barcelona en 1956 de la que, tiempo después, llegaría a ser presidente el ex central Ferran Olivella. Para amantes de los números redondos, a comienzos de septiembre se cumplen 50 años del partido de homenaje a que el Barça rindió a Olivella, el otro 'noi del Poble Sec', vecino de Joan Manuel Serrat, internacional que permaneció durante 13 años en la plantilla del primer equipo. 

Otros hitos históricos

A partir de 1978 se logra la internacionalización del movimiento de peñas, con la primera piedra fijada en el histórico desplazamiento de 30.000 culés a la final de Basilea, celebrada un año más tarde. Ya en el nuevo milenio, en 2004, quinto eslabón de la cadena, el primer censo oficial de peñas, la elección democrática de representantes y la creación del Consell Consultiu de Penyes del FCB.

Por último, hace apenas cinco años se abrió otra carpeta, la sexta y última, aún vigente, con la modernización de las estructuras a través de la creación de las Federaciones de Peñas y, con posterioridad, la Confederació Mundial de Penyes del Futbol Club Barcelona, que rige actualmente los destinos de tan numeroso fenómeno. Una corriente que anda hoy reinventándose para aprovechar el enorme potencial de 160.000 peñistas y 1.247 sedes diseminadas por el planeta Tierra. Más de mil 'embajadas' del 'més que un club' en todo el orbe, un movimiento de importancia sin parangón en el sector futbolístico.