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El primer partido del Barça

Griezmann y De Jong, debuts paralelos

El delantero francés y el centrocampista holandés tuvieron un estreno prometedor pese a jugar fuera de sus posiciones naturales

Rafael Tapounet

Frenkie de Jong y Antoine Griezmann.

Frenkie de Jong y Antoine Griezmann. / REUTERS / KIM KYIUNG-HOO

Debutaron por fin con la camiseta azulgrana Antoine Griezmann y Frenkie de Jong, las dos incorporaciones más rutilantes del FC Barcelona en lo que va de mercado veraniego. Ambos se estrenaron fuera de sus posiciones naturales y ambos destacaron más por lo que insinuaron que por lo que realmente mostraron. Pero eso sí, tanto el delantero francés como el centrocampista holandés dejaron bien claro que son jugadores para el Barça. 

Griezmann, una cuestión de contexto 

El contexto lo es todo. El contexto nos permite, por ejemplo, extraer conclusiones positivas de un mal partido de pretemporada que, además, acaba en derrota. Por eso, cuando, en el minuto 23 de la primera mitad de la pachanga veraniega que el FC Barcelona y el Chelsea disputaron en Saitama, Antoine Griezmann intentó rematar con la pierna derecha un servicio de Jordi Alba y no logró ni siquiera impactar en el balón, el locutor de Barça TV, comprensivo, afirmó que ese fallo había que "ponerlo en contexto".

REUTERS / KIM KIUUNG-HOON

El contexto, en este caso, era que el equipo azulgrana afrontaba el primer encuentro del nuevo curso después de solo una semana de trabajo frente a un equipo más rodado y que Griezmann hacía su debut como futbolista del Barça jugando en una posición que, sin serle del todo extraña, no es, decididamente, aquella en la que siente más cómodo. Ernesto Valverde alineó al francés como delantero centro, en un trío de ataque completado en las bandas por el jugador del filial Álex Collado y por un Ousmane Dembélé que ha tenido tardes mejores. Y con ese contexto, el hombre hizo lo que pudo.

El delantero francés protagonizó el primer gran susto de la temporada tras un duro encontronazo con Jorginho

Los 45 minutos de Griezmann valieron más por lo que permitieron intuir de cara al futuro que por lo que en realidad mostraron. El exatlético realizó un solo disparo (mal dirigido), dio 22 pases y recibió dos faltas. Pobre balance, se diría. Pero, por otro lado, 'Grizou' demostró ser un jugador con muchas luces, inusualmente dotado para combinar al primer toque y preciso como la brújula de un lobo de mar a la hora de entregar el balón a un compañero, cualidades todas ellas que lo convierten en una pieza idónea para el engranaje del Barça una vez se pongan en marcha todos los mecanismos y el juego empiece a fluir.

El francés se encargó asimismo de protagonizar el primer gran susto de la temporada al quedarse tendido sobre el césped en el minuto 16 después de sufrir un duro golpe en la rodilla derecha en un lance con el italobrasileño Jorginho. Los gestos de dolor de Griezmann y la presteza con la que acudieron las asistencias pusieron a prueba la presión arterial de los aficionados barcelonistas, pero tras un par de minutos de incertidumbre el jugador pudo recuperarse.

"Me duele un poco, pero estoy a disposición del míster para el próximo partido", comentó con una sonrisa después de asegurar que todas las posiciones, también la de nueve, le parecen bien siempre y cuando estén "sobre el campo y no en el banquillo".

De Jong, más ADN Barça que el Barça

Con Frenkie de Jong podemos encontrarnos ante el primer caso de futbolista que, pese a haber llegado de otro equipo, tiene más ADN Barça que el propio Barça. O que el Barça actual. Esa es, al menos, la impresión que el joven centrocampista holandés transmitió en algunos pasajes del partido entre el cuadro azulgrana y el Chelsea; esos momentos en los que De Jong recibía el balón (siempre bien orientado), levantaba la cabeza y, ante la falta de salidas claras, aseguraba la pelota y pedía con vehemencia a sus compañeros buenas opciones de pase.

EFE / KIYOSHI OTA

Procedente de un ecosistema, el del Ajax, en el que el juego posicional es el único dogma, De Jong sufría cada vez que, con el balón en los pies, dirigía la mirada hacia un espacio natural y no veía ninguna camiseta azulgrana. O cuando se ofrecía para recibir en posición ventajosa y el juego, en cambio, discurría por otro cauce, más accidentado. La situación adquirió ribetes casi cómicos en el minuto 56, en una jugada en la que primero Rakitic y después Neto le negaron el pase que les demandaba y el holandés acabó explicándoles con gestos cómo había que sacar el balón.

El holandés sufría cada vez que la salida del balón no se ajustaba al canon del juego posicional

Y todo esto en su primer partido como futbolista del Barça, que disputó, por decisión de Valverde, en la posición de medio centro defensivo pese a que sus mejores actuaciones en el Ajax y en la selección holandesa han llegado jugando como interior. "No me importa dónde debo jugar. Estoy feliz en el Barça y aún debo adaptarme", señaló al término del encuentro.

De Jong jugó los segundos 45 minutos del partido y no tuvo muchos problemas para mejorar las prestaciones que había ofrecido Sergio Busquets en la primera mitad. Dio 42 pases, muchos de ellos al primer toque, y en todos encontró al receptor; no perdió un solo balón; protagonizó un par de buenas conducciones para eliminar líneas de presión, y se ofreció siempre para dar continuidad al juego. Le faltó, eso sí, algo de contundencia defensiva, especialmente en la jugada del segundo gol del Chelsea, y un poco más de audacia a la hora de sumarse al ataque.

"Me he sentido muy cómodo, las sensaciones han sido buenas", apuntó el holandés, que dijo confiar plenamente en sus "cualidades" para hacerse con un sitio en el equipo pese a la elevada competencia que existe en el puesto. "Eso es normal en un club como el Barça. No estoy preocupado", concluyó.