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LA LIGA 19-20

Zidane y Simeone acometen profundas y costosas obras para destronar al Barça

Madrid, con cinco fichajes, y Atlético, con ocho, han remodelado sus plantillas ante el Barça, que solo ha hecho tres

Marcos López

Zidane y Simeone.

Zidane y Simeone. / AFP / GERARD JULIEN; PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Queda menos de un mes para que arranque la Liga. Y el Barça, actual campeón, dueño de una hegemonía tiránica en España (suma ocho de los últimos 11 títulos), es quien menos fichajes ha hecho este verano. Tan solo tres: De Jong, "frescura", que diría Valverde, para el centro del campo, Griezmann, estrella a la que el técnico exige "rendimiento inmediato", y Neto, un "experimentado portero", para cubrir a Ter Stegen.

Atlético, con ocho nuevas piezas, y Madrid, con cinco, se han rearmado en un verano que todavía no tiene fin, obligados a acometer profundas y costosas obras en sus respectivas plantillas para destronar al Barça. Nadie, sin embargo, da el trabajo por concluído aún.

Dos defensas en un día

Ni en el Camp Nou, donde Valverde continúa esperando el lateral izquierdo que necesita para completar su plantilla, pendiente, además, como está el Barça del desenlace del caso Neymar. En el Atlético, tras presentar en un mismo día a dos defensas (Trippier y Hermoso), están a punto de cerrar la puerta de entrada después de un mercado beneficioso.

Ha obtenido 311 millones de euros por ventas, mientras solo ha invertido 243 para reconstruir el equipo. En el Madrid, Zidane tampoco está totalmente feliz con lo que le han traído. Tiene a Hazard, una de sus viejas obsesiones, pero aún le faltan recursos  al técnico francés en su segunda etapa en el Bernabéu. Segunda y más compleja.

Esperando a Pogba

Valverde está más que satisfecho con Griezmann, un jugador que siempre ha querido tener a su lado. No se sabe, sin embargo, si le gustaría reencontrarse con Neymar y todo lo que ello implica, más allá del campo especialmente.

El Madrid no halla salida para Bale; el Barça, tampoco para Coutinho

Lo esencial, una estrella (Griezmann) que agite el ataque y un talento joven (De Jong) para refrescar el centro del campo basado en los expertos Busquets y Rakitic, ya lo tiene. No es el Txingurri un técnico de mucho pedir. Más bien suele trabajar con lo que le da el club, aceptando incluso jugadores, como fue el caso de Malcom el pasado verano, que no entraban en su radar.


Zidane sí es mucho más exigente. Y no para de pedirle a Florentino que le traiga a Pogba, el todocampista que exige para completar ese nuevo Madrid que ha ideado. Hay algo, sin embargo, en que Simeone, que aún aspira a seducir al Madrid para llevarse a James, no coincide con sus dos colegas: Valverde y Zizou. No tiene el Cholo el problema de buscar una salida digna a estrellas, tipo Coutinho o Bale. En el Atlético son piezas secundarias. Kalinic, Correa... Quizá Vitolo.

1.- Simeone cambia toda la piel del viejo cholismo


Nadie lleva tanto tiempo como Simeone. Debutó en enero del 2012 en el banquillo del Atlético. Todo cambia a su alrededor, todos menos él. Pero nunca se había vivido tan profunda reconstrucción en el equipo rojiblanco como este verano. Se fueron pilares del viejo cholismo como Godín, el jerarca, Griezmann, la estrella que debía sostener el cambio del ya derruido Calderón al modernísimo Metropolitano, Filipe Luis, Rodri, ese joven que ha preferido estar con Guardiola, o Lucas Hernández, que apostó por la aventura de la Bundesliga en el Bayern Múnich....

El técnico debe fusionar a una defensa nueva y esperar que la apuesta por el jovencísimo Joao Felix le salga bien a la primera

Se fueron todos, pero Simeone, el entrenador mejor pagado del mundo, aún tiene energía para reinventarse. Se reinventa él. Y, por supuesto, reinventa al Atlético con un radical cambio de piel. Afecta a todas las zonas estratégicas del equipo, excepto en la portería porque Oblak es el único que no se ha ido. De momento, claro.

Tras firmar su renovación por tres años más, el técnico ha diseñado un nuevo orden con la arriesgada elección de Joao Felix, un niño portugués, de apenas 19 años, como bandera del nuevo proyecto. Arriesgado porque deposita en ese adolescente la enorme responsabilidad de ocupar el trono del Princípito Griezmann, al tiempo que ha reformulado toda la estructura defensiva. Son los nuevos cholitos.

2.- Zidane no puede fallar en una profunda reconstrucción


Se fue Cristiano a la Juventus y el Madrid entró en un período depresivo, que no le permitió competir con el Barça en la Liga ni dominar en la Champions como acostumbraba. Se fue CR7 a Italia y Florentino tuvo que contratar tres entrenadores en apenas nueve meses (LopeteguiSolari Zidane) porque el equipo se desplomó de tal manera que solo Benzema resistió a ese aire perdedor que se apoderó del Bernabéu, al punto de que hasta el público abandonó su fe blanca. El estadio se vació, cansado de tanta derrota, especialmente en la Liga y en la Copa contra el Barça de Valverde.

A Hazard le toca llevar la bandera que no pudo sostener Bale tras la marcha de Cristiano a la Juve

Por eso, Florentino rogó para que Zidane regresara al final del curso pasado para remediar lo irremediable. Pero ni siquiera el carismático entrenador francés, que vio erosionada su figura porque el Madrid no dio síntomas de mejora, permitió al presidente librarse de la decepción.

En esos meses de descomposición, Florentino tramó las claves de la reconstrucción, que pasan, sobre todo, por un nuevo líder: Hazard será quien portará la bandera que no sostuvo Bale tras la marcha de CR7. Arranca el Madrid el segundo año sin el luso. Arranca Zidane sin margen para el error, pese al crédito de las tres Champions consecutivas. Hace dos años, y con Cristiano, acabó a 17 puntos del Barça. Hace un año, y sin él, terminó a 19. Aunque Zizou solo estuvo en los dos meses finales del curso.