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reflexiones técnicas

Valverde da valor al doblete

El técnico pide al Barça que olvide el drama de Liverpool ante la posibilidad de conquista otro título

Joan Domènech

Ernesto Valverde, a punto de entrar en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí

Ernesto Valverde, a punto de entrar en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí / JORDI COTRINA

Después de que Leo Messi se expresara flagelándose todavía por la derrota de Liverpool 18 días después, Ernesto Valverde se sentó en la misma silla con el disgusto ya digerido. Tal vez fuera por la diferencia de edad, del cargo que ocupan o de la cantidad de fracasos sufridos antes, el entrenador puso en valor la posibilidad de conquistar el segundo doblete consecutivo. No tanto por él, sino, básicamente, por el club y por su capitán que ha reclamado su continuidad, eximiéndole incluso de la responsabilidad de la catástrofe.

Pero Valverde la asume. Cómo no va a asumirla si se producía por segunda vez, con mayor escarnio incluso por el precedente de Roma. El técnico, sin embargo, quería apartarla del recuerdo de los culés para que no interfiera en lo que de verdad importa, o debería importar: la victoria en la final de Copa.

No anda sobrado de títulos Valverde, dijo él mismo el año pasado, como para despreciar una oportunidad de encadenar un segundo doblete por muy intenso que sea el dolor que se arrastra desde el 7 de mayo. El Barça eliminó a la Cultural Leonesa y remontó las tres siguientes eliminatorias: al Levante (2-1 en Valencia), al Sevilla (2-0 en el Pizjuán) y al Madrid, superando el 1-1 del Camp Nou para aplastar a los blancos con un 0-3 en el Bernabéu.  El trayecto merece un buen final.

Otros obstáculos

El Valencia, con el que se ha empatado en los dos partidos de Liga (1-1 en Mestalla, 2-2 en Barcelona), es el último obstáculo. Y, sin embargo, parece que sea más complicado superar la tristeza de la Champions, saber si el equipo ha obtenido la entereza imprescindible para competir por un título o conocer el futuro de Valverde, incierto pese a la ratificación de Josep Maria Bartomeu, el presidente, y la petición de continuidad por parte de Leo Messi, el capitán. "No sé si será el último partido", comentó Valverde, reservándose para sí la última palabra hasta después del encuentro. El de este viernes era el último entrenamiento de la temporada.

Lo que sí sabe Valverde es que el momento exige "afrontar las cosas como vienen". Sin excusas ni disculpas. "No podemos esconder la cabeza en el agujero y desaparecer el mapa, sino dar la cara", explicó, como ya ha hecho él en cada comparecencia desde el regreso de Anfield. También sabe Valverde que todos los entrenadores se encuentran en semejantes tesituras a la suya, incluso peores, recordando que Marcelino García Toral estuvo a punto de ser destituido en el Valencia y que el Madrid ha tenido tres técnicos.

Arrepentimiento por Dembélé

Y también sabe qué sucedió en Liverpool, aunque no pueda compartirlo en público, porque ya ha sacado sus conclusiones. Valverde tuvo la valentía de afirmar que no tenía muy claro si debía reprocharse algo del planteamiento de Inglaterra excepto "haber alineado a Dembélé ante el Celta, porque se lesionó a los 30 segundos".

El entrenador rememoró que en el primer tiempo al equipo "solo le faltó marcar" tras reaccionar a los primeros diez minutos de acoso rojo. "En el segundo tiempo, con los dos goles, nos caímos al suelo y no nos levantamos. Y eso nos lo tenemos que hacer mirar", admitió severamente, no sin recordar, con amargura, que el Liverpool jugará la final con cuatro derrotas en la Champions y que el Barça se quedó fuera al sufrir la primera.

A Ousmane Dembélé le perdió en Vigo y no le recupera en Sevilla. Sobre Nelson Semedo, Philippe Coutinho y Arthur, los otros jugadores cuyo estado físico es dudoso (golpe en la cabeza, molestias musculares y pubis, respectivamente), se decidirá poco antes del encuentro. Los tres han mejorado pero no hasta el cien por cien de sus condiciones.  Ellos y todos los lesionados vuelan a Sevilla. Les acompañarán Iñaki Peña, Abel Ruiz y Carles Pérez del filial. 

"No sabemos cómo pararle"

Las muestras de debilidad del Barça no generaron muestras de fortaleza en el Valencia. Al equipo levantino ya le va bien el papel de víctima. aunque haya acabado mejor la tenporada que los azulgranas.  Ni siquiera tampoco por las sensibles bajas de Luis Suárez y Dembélé, que dejarán a Leo Messi sin sus acompañantes  habituales.

"Son un problema menos", admitió, después de realzar la relevancia de Messi. "La mayoría de los entrenadores no sabemos cómo pararle", confesó. "Lo normal es que el Barça tenga más ocasiones que nosotros. Su capacidad en ataque es enorme y nos obliga a un trabajo defensivo casi perfecto durante 90 minutos”, analizó Marcelino.