08 ago 2020

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MERCADO DE FICHAJES

Hazard, Coutinho, Griezmann, una carambola a tres bandas

El traspaso casi cerrado del belga al Madrid abre el camino para una posible marcha del brasileño al Chelsea y la llegada del francés al Camp Nou

Rafael Tapounet

Philippe Coutinho, en el partido frente al Levante en el Camp Nou.

Philippe Coutinho, en el partido frente al Levante en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Eden Hazard, Philippe Coutinho y Antoine Griezmann son las tres bolas de una carambola que parece llamada a agitar el mercado futbolístico antes incluso de que la temporada de los clubes quede clausurada de forma oficial. El Real Madrid, el Chelsea y el FC Barcelona hacen el papel de las tres bandas en juego en esta particular partida de billar francés de cuyo desenlace dependerá en buena medida la planificación deportiva de los tres equipos para el próximo curso.

La primera bola que se ha puesto en juego es la que lleva el nombre de Hazard. Después de clasificar al Chelsea para la Liga de Campeones y a las puertas de la final de la Liga de Campeones del día 28 en Bakú, el delantero belga ha comunicado al club londinense su decisión de cambiar de aires. Así lo anunció él mismo el domingo después del partido en Leicester. A sus 28 años, Hazard acaba contrato con los blues en el 2020, por lo que debe salir este verano si el Chelsea quiere hacer caja con su venta. Y su destino más que probable es el Real Madrid.

La operación está prácticamente cerrada según el rotativo francés 'L’Équipe', que aseguró en su edición digital que Florentino Pérez se ha avenido a pagar los 100 millones de euros que pide el equipo de Londres para satisfacer a Zinedine Zidane, que considera a Hazard una pieza fundamental en su plan para refundar la plantilla blanca tras un curso desastroso. 'L’Équipe' apuntó también que el anuncio del traspaso se hará el 29 de mayo, justo después de la final de la Europa League.

Un divorcio anunciado

La bola de Hazard podría desplazar a la de Coutinho. El partido ante el Getafe acabó de certificar que la relación entre el brasileño y la afición del Barça es difícilmente reconducible. En una tarde en la que la hinchada se abstuvo en general de pasar factura a sus jugadores por el bochorno de Anfield, Coutinho fue el gran chivo expiatorio y se llevó la mayor parte los silbidos y las muestras de descontento. El contraste entre su condición de fichaje más oneroso de la historia del club y su decepcionante rendimiento en el césped resulta ya una losa demasiado pesada y tanto el Barça como el jugador entienden que lo más conveniente es poner fin a la relación.

Claro que son pocos los equipos dispuesto a pujar hoy por un futbolista tan caro e inmerso además en una dinámica de juego tan negativa. El club azulgrana podría esperar a la Copa América para ver si, como ocurrió en el Mundial de Rusia, las actuaciones de Coutinho con su selección sirven para revalorizarlo, pero ello le restaría margen a la hora de negociar la incorporación de un posible sustituto. Entre quienes sí han manifestado su interés por el brasileño destaca el Chelsea, que necesitará cubrir el vacío que dejará la marcha de Hazard y que tendrá el dinero para hacerlo... si el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) lo permite.

Los 'blues' han sido castigados por la FIFA a no poder hacer nuevas contrataciones durante dos ventanas de fichajes y están pendientes de que el TAS levante la sanción de forma cautelar, como ya hizo en su día con el FC Barcelona, mientras resuelve el recurso presentado por el club de Londres. Solo si ello se produce podrá el Chelsea presentar una oferta por el carioca.

La decisión, segunda parte

Deslizándose por el tapete tras rebotar en la banda del Chelsea, la bola de Coutinho podría impactar contra la de Griezmann y acercarla al Camp Nou. Pese a la hostilidad con que la afición azulgrana recibió al francés en su última visita, fresco aún el recuerdo de su humillante desplante televisado, la dirección deportiva del Barça entiende que la incorporación del delantero atlético, de 28 años, permitiría a la plantilla dar un salto de calidad y serviría de revulsivo después del desastre de Liverpool. El coste de la cláusula de rescisión, que pasa a ser de unos 120 millones a partir del 1 de julio, se considera asumible, aunque su elevado sueldo (unos 23 millones) sí puede suponer un obstáculo. Decidido a no repetir el culebrón del pasado verano, el Atlético de Madrid ha emplazado al jugador a que esta misma semana le aclare, en una reunión, cuáles son sus planes.