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EL GRAN PELIGRO PARA EL BARÇA

Liverpool, un tridente venenoso

Klopp ha construido un ataque demoledor donde se fusiona el regate salvaje de Mané con la magia de Salah y la inteligencia de Firmino

Marcos López

Mané, Salah y Firmino, en un partido del Liverpool contra el West Ham.

Mané, Salah y Firmino, en un partido del Liverpool contra el West Ham. / GETTY IMAGES / DAVID BLUNSDEN

Llega el Liverpool este miércoles al Camp Nou, un equipo al que le encanta el heavy metal que le ha inyectado Jürgen Klopp. Un Liverpool que compite hasta el último suspiro. Finalista de la pasada edición de la Champions, que perdió contra el Madrid de Zidane por los ingenuos errores de Karius, un portero que ya no tiene, al que no quieren ahora en el Besiktas, y por la lesión de Salah.

Un Liverpool que lleva al límite al City, obligándole a firmar 98 puntos si quiere revalidar su trono en la Premier. Un Liverpool que vive feliz con la magia de Salah, el desequilibrio de Mané y la inteligencia futbolística de Firmino. Un tridente que lleva el 62% de los goles. Para Sergi Roberto, Piqué, Lenglet y Jordi Alba es todo un desafío (y necesidad) desactivar tan poderosa conexión. 

1.- Sadio Mané, el desequilibrante peligro africano

27 años, 45 partidos, 24 goles, 41 millones de euros pagó al Southampton 

No tiene el 'glamour' ni la fama que posee Salah. Ni aparece tanto en las portadas. Pero Sadio Mané, extremo senegalés de 27 años, ha sido, según explicó Jamie Carragher, “el mejor fichaje” de la era Klopp. No le falta nada de razón. Tan bueno es que Zidane ya lo detectó la pasada temporada, justo antes de abandonar el Bernabéu, para reclutarlo. El mismo deseo mantiene ahora el técnico francés, convencido de que Mané es una estrella planetaria después de un inicio anónimo.

Tanto que necesitó viajar a Dakar, ya con 15 años y acompañado de su tío, para pasar unas pruebas. Fue entonces cuando le miraban con desdén recordándoles que con esas "botas tan viejas y tan rotas” no tendría futuro alguno. Luego, una vez se puso el balón en marcha, nadie se fijó en las botas. Todos en su fútbol salvaje, punzante y, sobre todo, desequilibrante.

Klopp, que ya se arrepintió de no habérselo llevado al Dormund, ha dado regularidad y estabilidad a un extremo pícaro e imprevisible

Pasada la prueba con éxito en Génerátion Foot, una academia de fútbol, comenzó a construir un sinuoso relato hasta llegar a Anfield. De Bambali, un pequeño pueblo del sur de Senegal, hasta Liverpool regateando dificultades, pasando por clubs menores (se fue primero al Metz francés) antes de que Klopp detectara su agreste talento. Saltó luego al Salzburgo, donde luego confesaría que es la única vez en que ha pisado una discoteca, y lo reclutó finalmente el Southampton de Koeman.

"Es imprevisible, pero también debe ser más constante", dijo entonces el actual seleccionador holandés. eran los tiempos en que Mané llegaba tarde a entrenamientos y comidas del equipo, recibiendo la multa y el aviso de Koeman, claro. Era cuando marcço el 'hat trick' más rápido de la historia de laPremier: tres goles en dos minutos y 56 segundos al Aston Villa (mayo 2015).
Klopp, que ya se arrepintió de no habérselo llevado al Dortmund, acabó fichándolo para el Liverpool, donde ha encontrado la estabilidad fútbolística necesaria para que nadie le acuse de falta de regularidad. No es Salah, pero marca tantos goles como él. Lleva Mané 24 tantos. Firma el egipcio 25. Generoso como fue, además, el delantero senegalés cuando tuvo que cambiar de banda. Empezó en la banda derecha de Anfield y ahora habita en la izquierda.

2.- Mohamed Salah, dueño de la luz que ilumina Anfield

26 años, 48 partidos, 25 goles, 42 millones de euros pagó al Roma 

Es el jefe del ataque. El dueño de la estructura ofensiva del Liverpool, condicionada, y para bien, por su magia. Arranca desde el flanco diestro, tal si fuera Messi en Anfield, pero tiene toda la libertad del mundo para desplegar su imaginación. Lógico. Es el alma de Klopp, el técnico que supo detectar en él algo que no vieron, por ejemplo, en Italia. Ni siquiera Mourinho lo quiso para su Chelsea, por lo que lo cedió al Fiorentina, paso previo a Roma, donde tampoco explotó como megaestrella.

Estuvo solo un año en Stamford Bridge porque Mou entendía que no estaba preparado para asentarse en la Premier. "Llegó al Chelsea procedente del Basilea como un niño solitario, ingenuo, completamente fuera de contexto y físicamente frágil”. Esos fueron los argumentos esgrimidos por el técnico portugués. El niño se marchó a Italia donde se hizo mayor. Entonces, Klopp, listo como es, sí que vio lo que otros no vieron.

Mourinho tuvo un año al jugador egipcio en el Chelsea, pero no detectó el talento que atesoraba. Ahora es una de las 100 personas "más influyentes del mundo", según Time

A partir de ahí, llegó la fusión inesperada. Salah, guiado por un eléctrico entrenador alemán, se transformó en una estrella de alcance mundial, capaz de asomarse a los grandes escenarios. Así guió, sin ir más lejos, al Liverpool a la pasada final de la Champions contra el Madrid. Todos saben lo que ocurrió tras aquel encontronazo con Sergio Ramos, que le hizo abandonar llorando el césped de Kiev. Ganó el equipo de Zidane con facilidad. La gran incógnita seguirá para siempre. ¿Qué habría pasado con Salah jugando?

El Liverpool, entretanto, reconstruyó la autoestima perdida hace un año gracias a un jugador que ha trascendido más allá del fútbol. Acaba de ser elegido como una de las 100 personas “más influyentes del mundo”, según la revista norteamericana Time, quien indica que “Mo Salah es mejor ser humano que futbolista. Y eso que es uno de los mejores jugadores del mundo”. Tras pasar discretamente por Suiza, Italia e Inglaterra, Mo es un icono para el Liverpool, egipcios y para los musulmanes. No solo habla con el balón. "Creo que debemos cambiar la manera de tratar a las mujeres en nuestra cultura”, pregonó Salah. 

3.- Roberto Firmino, la versión brasileña de Benzema

27 años, 46 partidos, 16 goles, 41 millones de euros pagó al Hoffenheim 

El fútbol salvaje de Mané y la magia de Salah necesitan de la generosidad de Firmino, un delantero centro distinto. Un tipo que no vive obsesionado por el gol. Altruista como es, el brasileño al que no quisieron en su país, rechazado en su día por el Sao Paulo, obligado entonces a construirse una carrera paralela. Primero mira, luego genera espacios para el regate punzante de Mané o el disparo enfurecido de Salah.

A veces, parece que ni tan siquiera está en el campo. Es un ‘nueve’ puramente ‘Benzemanesco’. O sea, un delantero centro que prefiere el desmarque al tiro, empeñado en ser un objeto invisible para los centrales enemigos, capaz como es de venir hasta el centro del campo a asociarse con sus compañeros. Como si fuera Karim.

A través del juego 'Football Manager', el Hoffenheim descubrió a un desconocido media punta brasileño. Klopp lo ha hecho un famoso 'nueve mentiroso'

"La clave de todo es Firmino", dijo asombrado Steven Gerrard, una de las grandes leyendas del Liverpool. "La gente no se fija mucho en él, pero para mí es la clave. Es el jugador más importante. A él le interesa igual dar una asistencia como lograr un gol. Es absolutamente genial cuando lo ves de cerca", proclamó ensalzando a ese delantero silencioso, punto de encuentro fundamental para la explosión del venenoso tridente ideado por Klopp.
El silencio ha acompañado, en realidad, la carrera de Firmino, ese niño que ayudaba a su familia vendiendo agua de coco en la playa de Maceió.  Hizo las maletas con 16 años y se fue al Figueirense, a más de 3.000 kilómetros de su casa. A llorar cada día encerrado en esa enorme timidez que le caracteriza.

Viajó a Francia dos veces (en la primera fue deportado por un problema de pasaporte cuando iba a pasar una prueba con el Olympique de Marsella), pero no lo quisieron. Volvió a su país para debutar en Segunda División, ya con 18 años hasta que un ‘scouting’ alemán lo descubrió a través de un sistema muy singular. Lutz Pfannenstiel lo vio primero en el juego ‘Football Manager’, luego lo espiaron hasta ficharlo por 3.5 millones de euros en el 2011 para el Hoffenheim. Una locura por un mediapunta desconocido brasileño al que Klopp convirtió en 'nueve mentiroso'. Mentiroso porque nadie lo ve. Ni tampoco se le valora.