Ir a contenido

ENTREVISTA CON EL CENTRAL FRANCÉS

Entrevista con Clément Lenglet: "No tengo miedo, me gusta el riesgo"

El defensa francés, de 23 años, explica el camino que le ha llevado del Nancy al Camp Nou pasando por el Sevilla

Marcos López / Joan Domènech

Lenglet posa para EL PERIÓDICO tras la entrevista en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. 

Lenglet posa para EL PERIÓDICO tras la entrevista en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.  / JOAN CORTADELLAS

Llega directamente del campo de entrenamiento. Solo ha pasado por el vestuario para quitarse las botas y colocarse unas zapatillas deportivas. Luego toma asiento en una pequeña habitación de la sala de prensa de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. No tiene prisa. Ni tampoco reloj, obviamente. Clément Lenglet (Beauvois, 17 de junio de 1995) saborea lentamente el vertiginoso viaje emprendido hace poco más de dos años desde el Nancy al Camp Nou pasando por el escaparate del Sevilla. Ahora está a punto de ganar su primera Liga, recién llegado al Camp Nou.

- ¿Le gusta defender? Sí, claro. Me gusta mucho defender. Es algo que llevo dentro desde siempre. Ya sé que todos los niños quieren atacar. Cuando tienes ocho, nueve o 10 años quieres ir al ataque y marcar goles. No piensas entonces en hacer un tackle a un rival. Pero luego cuando tienes 13 o 14 años y empieza la competencia con otros jugadores hay que ser un poco inteligente. Debes saber cual es tu calidad, donde está tu talento para poder jugar al nivel más alto durante muchos años. 

- Con 13 años, hubo tres clubs franceses que no lo quisieron. Y con 17, el Sevilla, a través de Monchi, ya lo quiere fichar siendo un juvenil. ¿Qué pasó en esos cuatro años? Es fácil de explicar. Entrenamientos, entrenamientos, partidos, partidos… Tener una mentalidad fuerte y, al mismo tiempo, tener también un poco de suerte. La clave fue cuando fiché por el Nancy. Ahí ya estaba mentalizado en entrenar algún día con los profesionales.No sabía si llegaría, pero mi idea era ser profesional. Lo quería de todo mi corazón.

- Al final, se salió con la suya. Sí, debuté con el Nancy en la Segunda División francesa.

- Pero antes lo quiso el Sevilla. Es verdad. Monchi llamó a mi padre. ¿Cómo me descubre? Creo que me vio jugar con la selección sub-17 francesa y con el Nancy. Entonces, mis padres estuvieron tres días en Sevilla viendo la ciudad deportiva, los campos de entrenamiento, el estadio… Pero el Nancy no me quiso vender.

- ¿No se quedó decepcionado? No, lo entendí. Entonces me volqué en trabajar con más energía para poder debutar con los profesionales. Lo consigo. Juego 10 partidos en Segunda con el Nancy y entonces la Juve llama a mi padre para ir a Turín.

Lenglet, tras la entrevista con El PERIÓDICO. / JOAN CORTADELLAS

" La Juve me quiso fichar con 18 años. Pero irme allí era un riesgo muy grande para mi carrera. No era mi momento"

- ¿Usted también va? Sí, sí. Yo también voy a Turín para visitar la ciudad deportiva. Vemos incluso un partido de la Juve contra el Empoli. Pero en ese momento yo veo que todo es muy grande para mí. Tengo 18 años y solo he jugado 10 partidos en Segunda. Ellos tienen a Bonucci, Chiellini, Barzagli… Firmar en ese momento por la Juve es un riesgo muy grande.

- ¿Riesgo? Era un riesgo deportivo. Económicamente la oferta era muy superior a lo que yo cobraba en el Nancy. Era sí un riesgo para mi carrera. Pensaba que no estoy preparado. Cuando no estás preparado no puedes competir . Si no compites, no puedes jugar.

- ¿Fue solo una decisión suya? Fue mía, pero consensuada con mis padres, claro. Pero yo quería ir a ver todo. Quería descubrir por mi mismo todo lo que me ofrecía la Juve. Sentir y ver las cosas por dentro. Y, por supuesto, por respeto a la Juve. A un club tan grande no le puedes decir que no. Sabía que lo fácil habría sido firmar allí. No era mi momento, nunca tuve remordimiento alguno por haber tomado esa decisión

- ¿Volvió feliz al Nancy? Claro. Volví con una única ambición. Ascender a Primera, asumiendo que decir no a la Juve era algo muy importante. Tenía que demostrar que estaba en el camino correcto.

-  Entonces, con 19 años, Pablo Correa, su entrenador en el Nancy, le hizo capitán. ¿Por qué? No lo sé. Hay que preguntárselo a él. No he hablado de ese tema con Pablo. Llegó un día, en un partido de Copa, en el que entré en el vestuario y vi el brazalete de capitán sobre mi camiseta. Pero él no me dijo nada antes. Ni luego tampoco después. Cojo el brazalete, me lo pongo y sin preguntar nada salí al campo. Es una suerte y un honor para mí lucirlo. Pero no cambió en nada mi actitud. Ni tampoco mi comportamiento. No me siento superior a nadie por ser capitán. Ni mucho menos.

Lenglet, en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. / JOAN CORTADELLAS

"Defender lejos de mi portería lo tengo de Sampaoli. Y ahora del Barça, claro "   

- Pero dura poco allí. Seis meses. El 4 enero del 2017 me voy al Sevilla. Monchi volvió a insistir. Llamó a mi padre a finales de diciembre. Si él vuelve es por algo. Era el momento justo para irme. Además, Rami estaba sancionado y Nico Pareja estaba lesionado. Había opción de jugar. No solo pensé en la oferta económica sino que había que mirar todo.

- Del Nancy a su estreno con el Madrid. Fue un salto muy grande. Además debutaba en el Sánchez Pizjuán, un estadio muy caliente. No estaba mentalizado para jugar a ese nivel, especialmente con el ambiente. Había visto vídeos previamente en You Tube sobre el campo. Pero del vídeo a la realidad hay un gran cambio. Es una espectacular diferencia. Sabía que Monchi pensaba que podía jugar, eso me daba mucha seguridad.

Lenglet celebra su gol al Spartak de Moscú en el Sánchez Pizjuán. / AFP / CRISTINA QUICLER

" El Sevilla me quiso dos veces. En la primera, el Nancy no me vendió. Monchi volvió a insistir. Si él vuelve es por algo, eso me daba mucha tranquilidad "

- ¿No temió equivocarse? No, sabía que me iba a una nueva historia, a un nuevo club, a un nuevo ambiente. Sentía que estaba preparado, realmente preparado, haciendo todo lo más rápido posible para adaptarme al Sevilla. Todo fue muy rápido. Abrí los ojos para empaparme de lo que hacía la gente veterana del vestuario para aprender.  Tuve mucha ayuda. ¿De quien? Por ejemplo de Rami. Y eso que era competencia suya, pero me acogió como si fuera su hermano.

Correa quien dijo de usted que era un defensa antiguo y moderno a la vez. Antiguo, ¿por qué? Es un resumen de todas las experiencias que he vivido. Con Pablo Correa he jugado en Segunda lejos de nuestra portería. Pero en Primera hemos sufrido mucho porque eran los otros equipos los que llevaban la iniciativa y nos encerraban en nuestra área. Eso lo tengo interiorizado desde esa época.

- ¿Moderno, por qué? A Sampaoli en el Sevilla le gustaba que sus defensas jugaran muy arriba, apretando mucho a los delanteros lo más lejos posible. Viviendo casi siempre en campo contrario. En ese sentido me ayudó mucho. Defender lejos de mi portería lo tengo de Sampaoli y ahora, del Barça, claro.

Messi supera a Lenglet en el Barça-Sevilla del Camp Nou. / JORDI COTRINA

"La primera vez que jugué en el Camp Nou fue contra Leo, uno contra uno por todo el campo. Para mí, fue un aprendizaje brutal "

- Además, todavía recuerda su estreno en el Camp Nou contra Messi. Sí, yo estaba con Leo en uno contra uno por todo el campo. Mercado con Neymar y Pareja estaba con Suárez. Y en el Camp Nou. ¡Y lejos de nuestra portería! Miraba a mis compañeros como diciéndoles… ‘¡Qué nos va a pasar! (sonrisas de Lenglet)  Perdimos 3-0 y doblete de Leo y una chilena de Luis Suárez. Para mí, fue un aprendizaje brutal. Pierdes, pero has ganado mucho más de lo que crees en ese momento. Ese partido te vale para muchas cosas y, sobre todo, para mucho tiempo. Defender uno contra uno, y lejos de la portería, ante Leo, Neymar, Luis… Eso es un máster fenomenal. Un verdadero Erasmus. Es salvaje, pero ganas casi un año en un partido. No tienes red. Sufres desde el minuto 1 al 90, aunque creo que en la segunda parte bajaron un poco la velocidad. Todo fue muy brutal, pero, al mismo tiempo, muy bueno para mí.

- Aquel día también habló con su padre sobre su debut en el Camp Nou. Claro. A mi padre no le gusta ver los partidos en el campo. Sufre mucho. Prefiero verlo en casa. Una vez acabados, sea la hora que sea, le llamo. Tengo que hablar con él. Me gusta hacerlo. Hablamos de todos lo que he hecho. Más de las cosas que he hecho mal que de las buenas. Pero no en plan masoquista ni para matarme. No, no. Es siempre en plan constructivo, buscando mejorar. Yo ya sé lo que he hecho mal, pero es para abrirme los ojos y aconsejarme en los detalles que puedo mejorar.

Messi esquiva a Lenglet en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

" Llamo a mi padre tras cada partido. Hablamos más de las cosas malas que de las buenas. No lo hace en plan masoquistas o para matarme. Me ayuda a mejorar "

- Además, usted es muy obsesivo. Sí, no lo puedo evitar. Me encanta analizar todo.

- ¿Vuelve a jugar los partidos después? Claro. Nada más acabar el partido, los miro y analizo esa misma noche. A veces los miro enteros y si no tengo tengo un montaje de 20 o 25 minutos que he pedido sobre mi partido.

- ¿Y cómo prepara el próximo?  Pido vídeos pequeños de los delanteros a los que me toca enfrentarme. Entonces miro las cosas que le gustan hacer, miro sus detalles, sus regates, por dónde se mueven, cómo se comportan en determinadas acciones, cuales son sus piernas favoritas, si encaran hacia dentro o les gusta ir más hacia fuera… Cuando Robertson, por ejemplo, del Liverpool, va a realizar un centro donde suele colocarlos y si entonces Firmino prefiere ir al primer palo o atacar el segundo… Me gusta tener toda la información posible.

Lenglet cabecea ante Politano en el Inter-Barça de San Siro. / AFP / miguel medina

"Pido vídeos de los delanteros a los que me toca enfrentarme. Son vídeos de cinco minutos de cada uno de ellos. Miro así todos sus detalles, los estudio antes "

- ¿Le ayuda mucho? Por supuesto. Suelo hacerlo solo en casa delante del iPad analizando todo lo que me han pasado. En casa o si estamos concentrados lo hago en la habitación del hotel. Me fijo especialmente en los que se mueven por mi zona de influencia, por ejemplo Eriksen, del Tottenham, Benzema del Madrid. No tomo notas, solo visualizo donde les gusta ir o donde pueden tener un poco más de dificultades.

- Luego, ¿qué hace? Me hago un plan de cómo puede ser el partido. Un pequeño plan. A veces no pasa, claro. Me gustaría que pasara como yo lo he imaginado, pero no es así. Esto es fútbol, ja ja ja… En la jugada en que disparó Lucas Moura, del Tottenham, y yo rechacé sabía que le gustaba poner el balón sobre su pierna derecha, es la buena porque tiene un poco más de dificultad con la izquierda. Por eso, esperé un poco a que entrara en el área sabiendo que le gustaba mucho tirar siempre con un poco de efecto. Intento que esa información previa me de luego ventaja. 

- ¿Siempre le sale bien? A veces, no. Recuerdo, por ejemplo, el gol de Benzema en el Camp Nou. Aquí en casa en la Copa del Rey. Era el 0-1. Centra Karim para que marque Lucas Vázquez. Había visto que a Lucas le gusta tirar con la derecha, pero en esa jugada se me anticipa un poco pensando que utilizará esa pierna, pero al final, remata con la izquierda. A veces pago la factura, pero bueno no pasa nada..

- Es una rutina suya. Sí, no quiero cambiarla. Me da tranquilidad, siempre pido que me hagan vídeos para prepararme bien los partidos. ¿Cuánto duran? Son cinco minutos sobre cada jugador. Siempre lo veo la noche antes del partido. Es mi momento, es cuando pienso lo que puedo hacer luego. Cuando eres jugador no dejas de pensar en lo que puede ocurrir en el campo. Si ocurre esto, ¿qué debo hacer? ¿cómo debo actuar?

Piqué y Lenglet frenan a Depay, del Olympique de Lyon. / JORDI COTRINA

"Piqué es muy inteligente, me ayuda mucho. Te lo hace todo más sencillo. Me ayuda a interpretrar el juego y no necesita ni decirlo con palabras" 

- No lleva ni un año en el Camp Nou y da la sensación de que conoce a Piqué de toda la vida.  Es muy inteligente. Geri me ayuda mucho. Te lo hace todo más sencillo. Me ayuda a interpretar el juego y no necesita decirlo ni con palabras. Solo mirándole a él ya es suficiente. No hablamos mucho. Pero miras la posición de Gerard, miras su actitud, miras su juego y con eso te basta. Es una persona muy fría. No transmite nunca sensación de nervios a nadie.

- Como usted. Quizá. Prefiero dar a mis compañeros una sensación de tranquilidad. Quiero que se sientan cómodos conmigo. Como Ter Stegen. Miras a Marc y acaba de hacer un paradón, pero te da la sensación de que es lo más normal del mundo. Es algo importante para el resto de mis compañeros. Tienes que dar tranquilidad desde nuestra posición, eso es media vida.

- ¿Pero está tranquilo o tenso? Estoy tranquilo. Creo que sí.

- Usted lo sabrá. Ja ja ja. No sé si como Gerard porque no estoy en su cuerpo. Pero me gusta tomar riesgos y sentir que estoy en esa pequeña frontera donde si no estás bien lo puedes pagar caro. Me gusta esa sensación. He pagado muchas veces algunos errores, pero me gustan esos riesgos.

Lenglet despeja en Old Trafford ante Pogba. / AFP / LLUÍS GENÉ

"Si decides algo debes ir hasta el final y morir con tus ideas. Prefiero encajar un gol por mi culpa a quedarme entre dos aguas "

- No esquiva tampoco el cuerpo a cuerpo con los delanteros. No, no. Intento ir hasta el final siempre. A tocarlo incluso, aunque esté a 50 metros de Marc. No quiero darle tiempo a que se gire y me coloque un balón a mi espalda que nos mate. Sé que Jordi va a cerrar y Gerri también, por lo que puedo ir hasta el último metro para apretar al delantero. Si no se gira, es mucho mejor para todos. Es lo que debo hacer para mi equipo. A veces voy y descubro que no debo ir por lo que me paro en mi línea defensiva. Si miras es la perdición porque entonces te quedas entre dos aguas. Es lo peor que te puede pasar. Si piensas demasiado, estás perdido. No hay que tener miedo nunca. Si decides algo tienes que ir hasta el final y morir con tus ideas. Prefiero morir con mi idea y pagar el gol que encajamos si es mi culpa a quedarme entre dos aguas sin hacer ni una cosa ni la otra. No quiero transmitir dudas a mis compañeros.

- ¿Pensó que estaba preparado para venir al Camp Nou? En el primer momento, no.

- ¿Y eso? No puede saberse nunca si estás preparado para jugar en un club como el Barça. Había hecho una buena temporada con el Sevilla, jugando partidos importantes, buenos partidos, incluso de Champions. Tenía esa posibilidad de dar el salto, pero no sabía si una vez llegara aquí estaría al nivel que demanda un club como este. No lo sabía. De nuevo, hay que demostrarlo. 

Lenglet marca de cabeza el gol a la Real Sociedad en el Camp Nou. / EFE / enric fontcuberta

" Prefiero dar a mis compañeros una sensación de tranquilidad. Nosotros debemos defender, tapar los tiros de los delanteros rivales y darle el balón a los fenómenos. Ese es mi trabajo"

- ¿Por qué duda? No es que dude, es que estamos hablando de los mejores jugadores del mundo. En el Sevilla hay, por supuesto, grandísimos futbolistas, pero aquí están los mejores. No hablo de mí, eh… Hablo de mis compañeros. Tenía que probar si podía formar parte de este equipo. Aquí están los mejores, las estrellas de Alemania, Argentina, Brasil, Uruguay…. Selecciones que están siempre, como mínimo, en los cuartos de final de los Mundiales. Yo venía del Sevilla, un equipo grande, pero totalmente diferente. Siempre hay una duda. Pero si no lo pruebas no lo sabes.

- Probó y le salió más que bien.  Hay que intentarlo. Hay que probarlo para saber si tienes el nivel que te pide un club como el Barça. No hablo mucho cuando juego. Juego en una posición donde no tenemos las luces y los focos sobre nuestras caras, nosotros debemos defender, tapar los tiros de los delanteros rivales y luego darle la pelota a los fenómenos. Ese es mi trabajo. Además tengo la suerte de entrenar cada día con los mejores. Quería firmar por el Barça para demostrarme a mí mismo que podía jugar con ellos. Y enfrentarme cada día a ellos para evolucionar como central, como jugador de uno contra uno, como todo…. Aquí, en los entrenamientos, hay que saber defender todas las acciones. No hablo de los partidos solo. Es un aprendizaje increíble.

Temas: Gerard Piqué