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De nueve a seis

Dos defensas activan la cuenta atrás que inició Valverde de los puntos que faltan para celebrar el título

Joan Domènech

 Jordi Alba celebra su gol, el segundo del Barça, en el partido ante la Real Sociedad.

 Jordi Alba celebra su gol, el segundo del Barça, en el partido ante la Real Sociedad. / jordi cotrina

Disfrutar de nueve puntos de ventaja invita a la calma. Ahuyenta cualquier tipo de presión. Pero el Barça no quiere ir despacito a coger esa Liga que tiene tan a la vista desde hace meses. Al Barça le urge pillar ese trofeo –tan cerca está que lo guarda en el museo- para ir a buscar otro algo más lejano. Mucho menos repetido en las estanterías. Pero más deseado y lindo por quien va a ser el primero en cogerlo si se gana.

Coutinho fue suplente  y escuchó los pitos que nadie le había dedicado cuando se los mereció

Valverde tiene prisa por sacarse de encima el asunto principal que le ha ocupado todo el año y activó él mismo, sin que nadie se lo reclamara, la cuenta atrás. De nueve a cero. Con la posibilidad de descontar de tres en tres en una resta muy simple y rápida. Breve. Fácil, hasta cierto punto: consiste en ganar tres partidos. Y los tres se disputan en ocho días. 

La Real, lejos de todo

Pero las prisas son malas consejeras, y el Barça no fue el implacable líder que dice la clasificación ante la Real Sociedad, que no gana en el Camp Nou desde 1991 y había cosechado 22 derrotas seguidas. Nada invitaba a suponer que esa racha fuera a quebrarse, con la actual representación donostiarra, lejos de todas partes: de Europa, del descenso y de su mejor versión.

Valverde parece chillar a Coutinho al salir en lugar de Dembélé. /JORDI COTRINA

La falta de alicientes relajó a la Real lo suficiente como para intentar gustarse. La ausencia de necesidades le quitó el plus de ambición imprescindible para cambiar la negra historia. Tenía más ganas el Barça. Y mejores jugadores. Cuando no aciertan sus delanteros, aparecen los defensas.

Un recuerdo para Mathieu

Primero fue Lenglet, que ha hecho olvidar a Umtiti y, en cambio, evocó el recuerdo de otro central y francés y zurdo, en esa singular tradición instaurada en el costado izquierdo de la zaga. A Mathieu y sus dos goles seguidos, de cabeza, ante el Madrid y el Celta en la primera temporada de Luis Enrique que dieron un acelerón a aquella conquista. La primera del triplete que persigue Lenglet, que estrenó su cuenta goleadora en la Liga. En el año de su estreno, Mathieu marcó dos...

Ese triplete ya lo celebró en el 2015 Jordi Alba, que por un día quiso acabar lo que él comenzó, reactivando la cuenta atrás que había parado Juanmi. No pudo dar asistencias, así que optó por probar suerte y la encontró al marcar con la pierna derecha.

Los njjugadores del Barça felicitan a Alba tras marcar el 2-1. / JORDI COTRINA

Cambios poco relevantes

Lenglet y Alba no podían faltar en "una alineación para ganar de verdad”, como había adelantado Valverde en la víspera. Muy parecida a la de la Champions y nada parecida a la de Huesca, con cambios poco determinantes. Tal vez la suplencia de Busquets (la tercera en la Liga) fuera la más llamativa, aunque Rakitic tiene conocimientos para pilotar la nave. Dembélé ocupó el puesto de Coutinho, en el banquillo después de su golazo ante el United.

No pareció tanto un castigo de Valverde por el gesto de taparse los oídos como la voluntad de dar carrete al francés, que era el dueño de la plaza antes de lesionarse. Coutinho escuchó los pitos que nadie le había dedicado cuando se los mereció en anteriores partidos.