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NO HA GANADO EL BARÇA EN LIGA

Simeone, apremiado para reanimar a un Atlético herido

El entrenador confia en Griezmann, que regresa al Camp Nou tras su decisión de no fichar por el Barça, para engancharse a la Liga

Marcos López

Diego Pablo Simeone.

Diego Pablo Simeone. / EFE / RODRIGO JIMÉNEZ

Necesita Simeone encontrar un halo de luz en medio de una temporada tenebrosa y oscura. Necesita el técnico devolver la confianza a su Atlético, sacudido todavía por las secuelas de aquellos negros días en que Cristiano le dejó fuera de Europa, unido, además, a la derrota en el nuevo San Mamés, que complicaba aún más sus únicas opciones de conquistar un título.

Solo una victoria en el Camp Nou le permitiría al Cholo recuperar la autoestima perdida en un curso decepcionante

No solo perdió la Champions, con el consiguiente desgarro emocional que supuso porque la final se juega en el Metropolitano, en su casa, el próximo 1 de junio, sino que también perdió la autoestima, el valor más grande que ha inyectado el Cholo a la religión atlética en los siete últimos años.

Anda, por lo tanto, apremiado. Más de lo que parece, por mucho que aún no hace ni dos meses que renovara su amor con el Atleti hasta el 2022. Ganar al Barça no le da la Liga, como sí ocurrió en el 2014 donde aquel cabezazo de Godín que selló un empate (1-1) y el derrumbe de la breve y estéril era de Tata Martino en el Camp Nou. Más conocido entonces por el color pistacho de su polo que por su obra futbolística porque no supo armonizar a Messi y Neymar en una misma idea.

Griezmann, tras ser eliminado de la Champions en Turín por la Juventus. / AFP / FILIPPO MONTEFORTE

Dos galácticos

Pero ganar al Barça le permitirá recuperar cierta credibilidad perdida en un curso donde fue eliminado de la Copa por el Girona, además de desaprovechar una cómoda renta en la ida (2-0 en el Metropolitano) para ser su visita al infierno de Turín.
A Simeone, curiosamente, le pasa algo similar. Cuando mejores jugadores tiene (en invierno añadió a Morata a su batallón de delanteros integrado por Griezmann y Diego Costa) más problemas encuentra para obtener versión excelente de ellos. A medida que se acaba su guardia pretoriana, el Atlético tiene más dificultades para expresarse, perdiendo incluso hasta su esencia de "partido a partido".

Simeone saluda a Valverde en el Metropolitano de Madrid. / AP / MANU FERNÁNDEZ

"Si la temporada está tirada con un Atlético de Madrid peleando por acercarse al Barcelona, peleando por poder quedar segundo en una Liga donde desde hace 10 años reinan Madrid y Barça, a mí me sorprende" (Simeone)


Hay dos galácticos en el Atlético: uno en el banquillo (el Cholo) y otro en el campo (Antoine). Aunque ninguno ha podido estar a su mejor nivel, por mucho que sorprenda incluso al propio entrenador. "Si la temporada está tirada con un Atlético de Madrid peleando por acercarse al Barcelona, peleando por poder quedar segundo en una Liga donde reinan desde hace diez años Real Madrid y Barcelona, a mí me sorprende. Sinceramente, me sorprende", dijo el argentino tras ganar al Girona con un juego gris. Un triunfo que le permite mantener la persecución, aunque sea a distancia, con el líder.

Debe ahora el técnico, que renovó hasta el 2022 antes de la semana negra, construir un nuevo proyecto

De ahí la necesidad que tiene Simeone de ganar en el Camp Nou. Y, sobre todo, de ganar al Barça en la Liga, algo que no ha conseguido nunca, enfrentado como está a un inevitable proceso de reconstrucción de su proyecto. Pendiente, por supuesto, de la nueva decisión de Griezmann. Si es que toma alguna.

No hace ni un año decidió quedarse junto al Cholo, arropado por Godín, una de las voces autorizadas de un vestuario que encara los días finales de un equipo que ha rozado la cima, obligado así a una importante remodelación. Godín, por ejemplo, está ya más fuera que dentro.

Fuera de la mesa de Messi y Cristiano

Las finales perdidas de la Champions en Lisboa y Milán quedan como heridas que nunca cicatrizarán. Solo una Copa de Europa palia tanto dolor acumulado. En el año pasado quedó fuera por el modesto Qarabag; en este la poderosa Juve ha frustrado ese objetivo.
Griezmann le pasa como a Simeone. Tras ganar la Europa League con el Atlético y el Mundial con Francia en Rusia iniciaba un curso definitivo para tomar asiento en la mesa donde comen a diario Messi Ronaldo. Pero se ha quedado fuera del comedor y pisará el sábado el Camp Nou, un estadio que pudo ser su casa.

Un estadio donde, curiosamente, no ha marcado ni un solo gol en los 12 partidos que ha disputado (siete con el Atlético). Apremiados están todos para salir con esperanza de Barcelona porque si no la primavera será igual de dura que la que vive el madridismo.