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El partido del Benito Villamarín

El Barça quiere cerrar la Liga ante el Betis

La derrota del Atlético de Madrid brinda a los azulgranas la posibilidad de abrir un hueco de 10 puntos a falta de solo 10 jornadas

Rafael Tapounet

Ernesto Valverde, durante la comparecencia ante la prensa.

Ernesto Valverde, durante la comparecencia ante la prensa. / JORDI COTRINA

El FC Barcelona visita al único equipo que esta temporada ha sido capaz de ganar en el Camp Nou, el Real Betis. En otras circunstancias, lo más probable es que Ernesto Valverde tratara de espolear a sus jugadores apelando a la sed de revancha o a las ganas de resarcirse de aquella derrota, y más teniendo en cuenta que ese encuentro abrió en el entorno azulgrana un debate sobre el estilo de juego y la posible pérdida del norte futbolístico. Sucede que en los cuatro meses transcurridos desde entonces el Barça ha abierto hueco con sus perseguidores en la Liga, se ha clasificado para la final de la Copa del Rey y ha adquirido su billete para los cuartos de final de la Champions, de manera que tiene muy poca necesidad de demostrar nada a nadie. Sus motivaciones, esta vez, son otras.

Y la principal es aumentar la distancia en la tabla respecto a su más inmediato perseguidor, el Atlético de MadridLa derrota que el equipo colchonero sufrió en San Mamés brinda a los azulgranas la posibilidad de ponerse a 10 puntos del segundo clasificado antes del parón para los compromisos de las selecciones y a falta de 10 jornadas para el final. Una brecha que se antoja ya muy difícil de salvar. La victoria en el Benito Villamarín supondría, pues, para los de Valverde empezar a abrochar el título liguero. “No queremos que la Liga se abra”, sentenció el técnico barcelonista en el encuentro con la prensa previo al encuentro.

Administrar recursos

El 'Txingurri' tiene además muy presente que incrementar ahora la ventaja en la competición doméstica le proporciona nuevas posibilidades de administrar los recursos de la plantilla cuando las eliminatorias de la Champions reclamen una dedicación especial. Un buen colchón de puntos en la Liga le permitiría hacer rotaciones con más tranquilidad a fin de dosificar el desgaste y minimizar el riesgo de contratiempos en forma de lesiones.

Si, por el contrario, el margen se estrechara en las próximas citas, sería necesario tomar más riesgos. Como el que asumió el propio Valverde el miércoles al hacer entrar en el campo a Ousmane Dembélé para disputar los últimos 20 minutos del partido de Champions frente al Olympique de Lyon. El jugador estaba tocado –lo reconoció el 'Txingurri'- y acabó el encuentro con una rotura del bíceps femoral que lo tendrá en el dique seco entre tres y cuatro semanas. “En un momento, el partido iba un poco ajustado. Era un día para arriesgar y lo hicimos. Si el marcador hubiese ido de otra manera, quizá no habría jugado”, admitió el técnico.

La ausencia de Dembélé convierte al discutido Philippe Coutinho en poco menos que un fijo en la alineación. El brasileño desveló tras el partido ante el Lyon que esta semana tuvo una conversación muy provechosa con Valverde, aunque el entrenador no quiso ayer darle mayor importancia. “Hablamos con los jugadores para ayudarles, con la idea de repasar los aciertos y ver qué pueden hacer para mejorar, pero son conversaciones privadas”.

Agitar el once

Pese a la importancia del duelo en el Villamarín, el esfuerzo realizado en el choque europeo del miércoles puede aconsejar a Valverde agitar un poco el once. En la lista de convocados, sin embargo, no hay ninguna sorpresa En el Betis estarán ausentes por lesión Junior Firpo (que provocó un destrozo en la defensa barcelonista en el partido de la primera vuelta), Barragán y Francis, por lo que Quique Setién tendrá que rehacer la línea defensiva y emplear, probablemente, a Tello y Joaquín como carrileros.

El parón de selecciones no supondrá en esta ocasión un respiro para Valverde, puesto que hasta 15 jugadores del primer equipo han sido convocados por sus respectivos países. Una circunstancia que inquieta al técnico azulgrana por el riesgo de lesiones que suelen conllevar los compromisos internacionales. “No vamos a negar que es un momento especial porque después nos lo vamos a jugar todo en un par de meses, así que habrá que cruzar los dedos”.