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Las polémicas

Piqué, cantando bajo la lluvia de improperios

El central parece cada vez más cómodo en su papel de portavoz oficioso del club azulgrana

Rafael Tapounet

Piqué, cantando bajo la lluvia de improperios

ÓSCAR DEL POZO / AFP

No hay en estos momentos en el FC Barcelona una voz que sintonice de forma tan precisa con los sentimientos, las obsesiones y los atavismos del aficionado medio como la de Gerard Piqué Bernabeu. En un periodo en el que la directiva del club considera prioritario mantener una buena relación con los estamentos rectores del fútbol español e internacional y apuesta, en consecuencia, por el perfil bajo en sus apariciones públicas, el hoy tercer capitán del primer equipo asume con gusto las funciones de portavoz azulgrana cada vez que toca calzarse las botas katiuskas para pisar charcos. Y no solo los pisa, sino que baila sobre ellos con una desenvoltura y una felicidad como no se había visto desde los días en que Gene Kelly celebraba su enamoramiento chapoteando bajo una lluvia de agua salina y leche.

Las actuaciones arbitrales, las quejas por el VAR, el calendario de partidos, la suerte dispar en los sorteos… Ninguna polémica parece demasiado insulsa ni demasiado picante como para que Piqué no se anime a mojar pan, ante la mirada entre complacida y arrobada de la 'culerada' nuclear. Al central no le tiembla el pulso a la hora de disparar contra árbitros, periodistas, dirigentes, jugadores o aficionados rivales cuando siente que la sombra de la injusticia se cierne sobre su manera de entender el barcelonismo, y en esa defensa apasionada lo mismo le da por hablar de de la final de la Copa del Rey de baloncesto que del juicio a los responsables del 'procés'.

Y no solo habla, sino que también defiende su derecho a hacerlo. Piqué sabe que su elocuencia le expone a las críticas, y lo acepta. Pero no se muerde la lengua si esas críticas se transforman en insultos. Es lo que sucedió el sábado cuando, tras el enésimo asalto al Santiago Bernabeu, el futbolista reprochó al radiofonista Carlos Herrera que, en un comentario sobre su defensa de "los presos políticos" catalanes, se refiriera a él de forma despectiva como "Gerardo" y lo tachara de "cretino". Herrera, en un tuit, le dio ayer la razón en este punto y le pidió disculpas. No parece un logro menor. Ah, y esta vez lo llamó "Gerard".