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JUICIO AL EXPRESIDENTE AZULGRANA

Sandro Rosell, nueva vida provisional en Barcelona

El expresidente del Barça regresa a su casa después de un cuarto día de juicio en que los investigadores sufren para probar sus acusaciones

Albert Guasch

Sandro Rosell, a su llegada este jueves a Barcelona.

Sandro Rosell, a su llegada este jueves a Barcelona.

Para alcanzar la Audiencia Nacional, la familia Rosell cruzó sonriente la calle Génova. Por primera vez el expresidente del Barça llegó a la cita de su juicio por su propio pie y después de haber pernoctado en libertad tras 22 meses sin poder hacerlo. “Hasta se ha sobresaltado al despertarse”, revelaba con el ánimo alegre su esposa Marta Pineda.

Los minutos previos al cuarto día de juicio sirvieron a Sandro Rosell y su entorno para rememorar sensaciones del día anterior. Bromear sobre lo que el mundo ha cambiado en casi dos años. “Que sepas que con el iPhone ya pasan del 10”, le dijo alguien. Comentar la victoria de la víspera del Barça, que Rosell vio en una sala de un hotel de Madrid con su familia frente a una bandeja de sushi y picoteo variado. Y concretar los trámites de su libertad condicional sin fianza alguna.

Sandro Rosell, a su llegada a Barcelona junto a su hermano Sergi. / ferran nadeu

El desarrollo de la nueva sesión del juicio, con el interrogatorio a los miembros de la Guardia Civil encargados de la investigación, solo sirvió a ojos de la parte de Rosell y el resto de acusados para constatar que la causa sobre presunto blanqueo de capitales y organización criminal no tiene por donde agarrarse.

Jornada farragosa

Los interrogados se ratificaron en sus informes, pero no aportaron documentos probatorios. Se entró en una fase farragosa sobre transferencias de diversas cantidades, sobre cuentas en paraísos fiscales y vinculaciones confusas de unas empresas con otras, y el constante uso de coletillas del tipo “había indicios”, “llevaba a sospecha” y “cabía interpretar”, que generaron perplejidad y a la vez renovada indignación en el entorno de los acusados.

Rosell, agasajado en la estación de Sants. / ferran nadeu

Donde los investigadores intuían indicios de comisiones ilegales, la defensa subrayó que se trataba de remuneraciones por unos servicios acreditados. Donde los investigadores sospechaban de fraude y dinero ilícito en cuentas andorranas los abogados expusieron simplemente ventajas fiscales ya regularizadas. Pareció un partido desigual. “Y dos años en prisión por esto”, se oía en diferentes variantes en los pasillos al concluir la jornada.

Al final a la vista no acudió el actual presidente azulgrana Josep Maria Bartomeu, que visitó a Rosell en el hotel de Madrid a la finalización del partido de Copa entre Madrid y Barça acompañado de algunos directivos como Jordi Mestre y Didac Lee. Charlaron un buen rato.

El patrocinio de Qatar

En la sesión de este jueves la misma defensa sacó a la palestra el contrato de patrocinio que el FC Barcelona firmó con la Fundación Qatar. Apareció de forma superficial para buscar explotar una supuesta confusión de la investigación sobre el acuerdo futbolístico. El cuerpo policial sospechó de que BSM, la empresa que vendió Rosell a un amigo libanés, se beneficiaba de este contrato y por extensión beneficiaba al propio expresidente, al considerar los investigadores que la venta fue simulada. La fiscalía ha optado por ignorar el patrocinio catarí en su línea de acusación.   

El juicio no se reemprende hasta el próximo 11 de marzo, de modo que el expresidente azulgrana pudo regresar este jueves a su casa. Se subió a un AVE que llegó a Barcelona a última hora de la tarde. Tenía previsto ir a cenar a la casa de sus padres. Se intuye un reencuentro de alta emotividad. Empieza una nueva vida provisional, con obligación de presentarse el primero y el tercer lunes de cada mes a una comisaría. Y así hasta la sentencia.

  

Temas: Sandro Rosell