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juicio al expresidente del barça

'Caso Rosell': "¡Libertad, libertad!"

El anuncio de la libertad condicional de Sandro Rosell y su socio Joan Besolí desata una explosión de euforia y emoción en su entorno de familiares y amigos presentes en el juicio

Albert Guasch

El expresidente del F.C. Barcelona Sandro Rosell, acusado de blanquear 20 millones de euros de la Confederación Brasileña de Fútbol, sale este miércoles de la cárcel junto a su esposa y otros miembros de la familia.

El expresidente del F.C. Barcelona Sandro Rosell, acusado de blanquear 20 millones de euros de la Confederación Brasileña de Fútbol, sale este miércoles de la cárcel junto a su esposa y otros miembros de la familia. / DAVID CASTRO

Sandro Rosell ha tomado compulsivas notas a lo largo de sus 643 días en prisión preventiva, pero lo que sucedió este miércoles cuando se comunicó a familiares y amigos que al fin podía salir, se lo tuvieron que explicar. Una escena merecedora de ser contada.

Entraron en la sala de la Audiencia Nacional los abogados de Rosell y su compañero de celda Joan Besolí antes de iniciarse la tercera jornada del juicio. Era poco después de las 10 de la mañana. En los pasillos, otros abogados y familiares se instaban a sí mismos a mantener la calma, a ser contenidos en la reacción, se atendiese o no a la petición de libertad condicional, que el juicio continuaba.

Sandro Rosell, la tarde del miércoles 27 de febrero, sale de Soto del Real / DAVID CASTRO

De repente se abrió la puerta de la sala y Andrés Maluenda, el letrado del empresario andorrano, irrumpió a viva voz, agitando febrilmente un papel, que era el auto del tribunal. “¡Libertad, libertad!”, gritó tan alto como le dieron de sí las cuerdas vocales. Si un día conviene asaltar un palacio, hay que avisar a este abogado para liderar la marcha. “Me ha recordado a un momento de 'Braveheart'”, espetó eufórico Sergi, hermano del expresidente del Barça.

Lo que se vio a partir de entonces fue conmovedor desde cualquier mirada. El estrecho pasillo se convirtió en un volcán de emociones. Abrazos sentidos, lágrimas que se desbordaban, besos, más abrazos… “Lo que hemos pasado estos dos años ha sido durísimo”, repetía Mariona, una de las dos hermanas de Sandro, secándose los ojos.

Los años perdidos

Por medio se completó la información. El auto indica que es una libertad sin fianza y de carácter inmediato hasta conocerse la sentencia, se tuvo en cuenta que llevaban ambos casi dos años en prisión, se les obliga a asistir a todas las sesiones del juicio, mantenerse localizados y se les retira el pasaporte. La ausencia de fianza causó asombro. Ira contenida también. Por los dos años perdidos. Pero los abogados trataron con dificultades de que no se hicieran excesivas lecturas sobre esta falta de fianza. La cautela forma parte del oficio.

La emotividad vivida en ese momento fue, no obstante, un preámbulo de lo que vendría después. Se reinició el juicio con el interrogatorio a dos de los seis acusados que aún no habían declarado. Sirvió para serenar las palpitaciones. Enseguida se decretó un receso. Y mientras en el pasillo el entorno de los dos liberados empezaba a esbozar las gestiones a hacer sobre la salida (quién les recogía de Soto del Real, dónde dormirían, dónde cenarían), de la sala emergieron Rosell y Besolí. Sin esposas. Libres para abrazar a todos los suyos. Desatados.

Nueva erupción de emociones. Más lágrimas. Incontables abrazos. Muchas frases que salían de dentro. Su hermana le puso el teléfono. Era su madre. No podía ni hablar. Se le ahogaba la voz. Volvió a intentarlo. “Demà ens veiem a Barcelona. T’estimo mamà”, consiguió decir con palabras húmedas. “Todo lo que no he llorado estos dos años, lo saco ahora, porque no puedo parar”, indicaba Sergi.

“Sandro, hoy duermo yo contigo”, gritó alguien. Todos rieron. Su mujer Marta Pineda le abrazó fuerte por detrás. Marcó territorio. No dormirá desde luego junto a Besolí, con quien ha compartido celda todos estos días y, como recuerda la mujer de Rosell, “no han discutido ni un solo día pese a estar encerrados en una habitación diminuta”.

El juicio continúa

El testimonio del inspector de policía, que es con quien se reemprendió el juicio, puso sobriedad al ambiente y rebajó momentáneamente la euforia. Un recordatorio de que el juicio prosigue y con acusaciones graves, con peticiones de 11 años de cárcel para el mandatario azulgrana, 10 para su socio andorrano, 7 para la esposa de Rosell y menos para los demás por supuesto blanqueo de capitales y organización criminal…

El policía es el testimonio estrella de la fiscalía y sus respuestas son lo suficientemente vagas e imprecisas para subrayar aún más la feliz jornada de todos los acusados y sus entornos. “Podríamos decir que vamos ganando 2-0 y a ellos les ha fallado el mediocentro que engarza con el delantero y que encima está lesionado”, dice uno de los letrados tratando de forzar un símil futbolístico.

La plasmación de lo sucedido el miércoles ha tenido sustancia después, cuando Rosell y Besolí han firmado en Soto del Real para "hacer el check out”, como ha dicho la esposa del expresidente. Ahí han sido trasladados en coche y no en furgón policial, y las manos libres, al acabar la jornada judicial. Los familiares les han recogido y se los han llevado a un hotel de Madrid. A pasar el resto del día, a abrazarse más, quizá a ver el partido de Copa y a respirar la libertad proclamada a pulmón limpio por la mañana. El juicio prosigue este jueves.

Temas: Sandro Rosell