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ANÁLISIS TÁCTICO

Los tiros de Messi son el sistema

La capacidad resolutiva del astro argentino permite al Barça levantar un marcador adverso ante un gran Sevilla

Joan Domènech

Messi dispara a la portería del Sevilla.

Messi dispara a la portería del Sevilla. / RAÚL CARO (EFE)

1. "Cuando el juego fluye...

... las cosas salen solas", fue el análisis de Leo Messi al finalizar el partido. Una lectura simple, acaso injusta e insuficiente, por el enorme trabajo que hay detrás en un equipo como el Barça, por más que muchos resultados sonrían gracias a la excepcional calidad de su capitán, demoledor ante el marco adversario, y generalmente inspirado ante el Sevilla: 27 goles en 26 partidos de Liga.  Le endosó este sábado el tercer triplete de su carrera. Valverde reconoció la intervención decisiva del 10.

Dembélé, en una carrera con Amadou. / VALENTÍ ENRICH

El juego fluyó, no en mayor o menor medida que en otras ocasiones, pero lo crucial en el Sánchez Pizjuán fue que Messi tuvo muchas opciones de remate (como en Lyon) y claras (a diferencia de Lyon). Por eso el resultado respondió: cero goles en la Champions, tres en la Liga. Pese a que el Barça chutó menos, lo hizo mejor y en condiciones más favorables. El propio Messi notó la diferencia de un día a otro. En Sevilla tuvo tiempo y espacio para apuntar y disparar cómodamente. También tuvo tiempo y espacio Luis Suárez para aprovechar la asistencia de Messi. El uruguayo no marcaba desde el 6-1 al Sevilla en la Copa (30 de enero).

2. La diferencia entre estar y aparecer

El Barça ganó un partido que empezó perdiendo por la mala interpretación de sus jugadores. Y porque el Sevilla de Pablo Machín supo interpretar dónde estaban las debilidades azulgranas: en la banda que defiende Jordi Alba. El lateral izquierdo, convencido (y con razón) de su crucial participación en el ataque del equipo, salió como si fuera casi un extremo izquierdo. Estuvo varias veces por delante de la línea del balón, en lugar de aparecer en el momento oportuno para sorprender, y las pérdidas en el centro del campo le pillaron descolocado, fuera de sitio.

Umtiti, Busquets y Piqué se reorganizan tras un gol del Sevilla. / VALENTÍ ENRICH

El Sevilla maniobró de inicio para aprovechar esa peculiaridad azulgrana: Mercado cuidaba de Coutinho y Navas salía disparado hacia el vacío dejado por Alba para ganarle la espalda y atacar. Sanabria tendía, asimismo, a recostarse hacia el costado derecho para ofrecerse en la salida del balón, e incluso Ben Yedder lo pedía en aquella zona deshabitada que tampoco tapaba Umtiti. El central francés reaparecía después de tres meses y sufrió mucho en las acciones de reacción inmediata. Valverde detectó la anomalía y la corrigió en el descanso. 

3. Soluciones con el cambio de dibujo

No solo ató en corto Valverde a Alba. Hizo un retoque en el sistema con los dos cambios del intermedio para forzar la reacción del equipo, muy plano y sin profundidad.

Nadie mejor que Dembélé con sus carreras verticales para estirar al equipo y alargar el campo, hundiendo al Sevilla atrás y ganando espacios en el centro para la creación de Messi. Una pérdida del argentino había propiciado un contrataque blanco que acabó en gol.

Valverde imparte órdenes en el cambio de Cutinho por Aleñá. / VALENTÍ ENRICH

Dembélé fue un puñal, al principio por la derecha y luego por la izquierda, cuando se marchó Coutinho, que siempre la pedía al pie, como Suárez y Messi. Mientras coincidieron los cuatro delanteros, Rakitic y Busquets ejercieron de mediocentros.

La mano del técnico azulgrana permitió al equipo llevar la iniciativa, y a partir de entonces fue Machín quien anduvo a remolque. El entrenador del Sevilla también fue retocando el dibujo táctico. En parte, influyó la lesión de Wöber. Empezó y acabó con los tres centrales más los dos carrileros, pero durante una fase defendió con una línea de cuatro. El Barça le golpeó muy tarde, sin tiempo para una última reacción.