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EL ANÁLISIS

Las claves tácticas del Barça-Valladolid: La jerarquía de Piqué

El central da una lección en medio de un sombrío encuentro azulgrana gobernando las dos áreas

Marcos López

Piqué se incorpora al ataque ante Michel, el jugador del Valladolid, en el Camp Nou.

Piqué se incorpora al ataque ante Michel, el jugador del Valladolid, en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

1.- Prince-Boateng, un 'nueve' que no es 'nueve'

Generoso fue el Camp Nou . Generoso porque despidió a Prince-Boateng con aplausos después de una hora errática. Una hora extraña porque se presentó dos veces solo ante Masip. Y en ambas ejecutó mal la decisión final. Chut flojo y centrado en el primer tiempo, sin dificultad alguna para el portero del Valladolid. Indecisión en la segunda cuando volvió a quedarse solo aprovechando un excelente desmarque a la espalda de la defensa pucelana. Pero tuvo demasiado tiempo para pensar como evitar la salida inteligente del meta. Pensó tanto que no tuvo respuesta cuando el Camp Nou le estaba aguardando para celebrar su primer gol.

Prince Boateng no puede superar a Masip. / JORDI COTRINA

Ese error, y el plan que tenía diseñado Valverde de darle una hora de descanso a Luis Suárez, empujaron al exdelantero del Sassuolo a la ducha. Y aunque parezca mentira, entre aplausos, aunque su pobre partido (debutaba en el Camp Nou) invite a pensar que no tendrá mucha más continuidad. No jugaba desde Sevilla en la Copa. Y su hora de estreno dejó muy mal recuerdo.

Arturo Vidal pelea por un balón junto a Vermaelen. / AFP / PAU BARRENA

2.- Espesura y, además, mucho desorden

No, no fue únicamente una mala noche. Venía ya de lo sucedido la pasada semana en el nuevo San Mamés. El equipo de Valverde protagonizó una espesa primera mitad que parecía, en realidad, la continuación del choque con el Athletic. No tuvo recursos para superar la ordenada estructura defensiva del Valladolid, con una línea de tres centrales. Más bien parecía el Barça un equipo plomizo, sin transmitir emoción alguna en su juego. Ni mucho menos. Demasiadas pérdidas sencillas en el centro del campo, sobre todo de Aleñá, más impreciso que de costumbre. Ni siquiera cambiando a los interiores de sitio mejoró el tenebroso panorama del partido para el líder. Arturo Vidal empezó de volante derecho y luego se fue la izquierda, donde había empezado Aleñá.

Sergio y Valverde, en el Camp Nou. / reUTeRs / ALBERT GEa

3.- Gerard defendió e inició el contragolpe

Lo juega todo. Y casi siempre lo juega bien. Tras un mal inicio de temporada, Piqué se ha instalado en la excelencia. Pero no tan solo en el aspecto defensivo, convertido en el auténtico mariscal del equipo, sino en acciones ofensivas, como se reveló anoche. Cuando más caos tenía delante suyo, más cómodo se sentía el central sosteniendo ese débil entramado.

Aguantó al equipo, especialmente en la primera mitad. Luego, Gerard decidió que le tocaba atacar para despertar a un Barça adormilado. Así construyó el contragolpe en el que el mismo Piqué provocó el penalti, muy protestado por el Valladolid. Sacó rápido Ter Stegen y Gerard cabalgó de área a área. Una vez en la primera mitad. Penalti y gol. Otra en la segunda. Mismo guión porque Piqué fue valioso atrás y adelante.