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PAPEL TESTIMONIAL

Murillo-Boateng, refuerzos hibernados

Los dos fichajes de invierno realizados por el Barça no tienen peso en el equipo con un rol cada vez más secundario

Marcos López

Murillo y Boateng, los dos fichajes de invierno del Barça.

Murillo y Boateng, los dos fichajes de invierno del Barça. / VALENTÍ ENRICH / REUTERS

Juegan poco. En realidad, cada vez juegan menos. Llegaron en invierno como soluciones de emergencia, pero Jeison Murillo y Kevin-Prince Boateng están hibernados. No tienen incidencia en el Barça porque Ernesto Valverde apenas los usa. Curiosamente, jugaron más cuando llegaron (a inicios de enero el central, a mediados el delantero), que ahora. Además, coincidiendo con el inicio de la fase decisiva de la temporada, su espacio en el equipo se acorta, a no ser, claro, que el técnico recurra a ellos en la visita del Valladolid el sábado al Camp Nou.

Murillo solo ha jugado el 18% de minutos posibles desde que llegó al Barça. /VALENTÍ ENRICH

Fue titular en la Copa con el Levante, tpero Murillo no pisa el césped desde el pasado 17 de enero

Murillo, por ejemplo, tuvo un papel protagonista en sus primeros 15 días en Barcelona debido al problema de centrales que sacudía la plantilla por las lesiones de Vermaelen (ya recuperado) y Umtiti (desea volver esta misma semana). Jugó entonces los dos únicos partidos con la camiseta azulgrana. De titular ante el Levante en la Copa. Tanto en la ida como en la vuelta. Después, ha desaparecido del mapa ‘valverdiano’, al punto de que no ha jugado ni un solo minuto desde el pasado 17 de enero. Pronto hará un mes.

Inquilinos del banquillo

Siete partidos consecutivos sin ver a Murillo sobre el campo. Ha vuelto ya Vermaelen, por lo que ha sido incluso enviado a la grada en dos de ellos. Quería Valverde un central con experiencia en la Liga, capaz de adaptarse rápido. Llegó el colombiano después de que el Barça invirtiera 1,2 millones de euros en arrancar una cesión de seis meses.

Un defensa jornalero, de 26 años, al que se le complicará todavía más el panorama si el cartílago de la rodilla izquierda de Umtiti mejora tanto que ya se siente con fuerzas de reaparecer hasta en Lyón, coincidiendo con el inminente retorno el martes a la Champions.

Boateng solo ha jugado el 11% de minutos posibles desde que llegó al Barça / reuters / MARCELO DEL POZO

Llegó y debutó 38 horas después, pero desde entonces ni rastro de Boateng

No hay rastro alguno de Murillo, inquilino habitual del banquillo. Colega, por lo tanto, de Boateng, ese delantero que el club encontró en el Sassuolo para darle minutos de descanso a Luis Suárez. Se lo trajo de Italia por un millón de euros. También con un contrato de jornalero.

A sus 31 años, el nueve que no había sido nueve, venía feliz al Camp Nou. Llegó y jugó en el Sánchez Pizjuán en la ida de los cuartos de final de la Copa. Hasta Valverde, prudente como es siempre, dijo que era “una decisión arriesgada” porque el exdelantero del Sassuolo apenas había hecho un entrenamiento con sus nuevos compañeros. Formó un ataque inédito con Malcom y Aleñá.

Y Luis Suárez no descansa

Pero Valverde quería quitarle minutos al goleador uruguayo. Prefería que él jugara la media hora final dándole así la primera hora de partido al experimentado jugador alemán. “Sé que no vengo a ser titular”, había dicho el alemán horas antes de su inesperado estreno como azulgrana.

Lo que no imaginaba Boateng es que iba a jugar tan poco. Desde su extraño debut en Sevilla ha desaparecido del campo. Ni un minuto más. Venía para que Suárez descansara, especialmente en las semanas previas a Europa. Curiosamente, el uruguayo lo ha jugado todo en los cinco últimos partidos (450 minutos de 450 posibles), mientras Boateng es un elemento marginal. Solo ha pisado el Camp Nou para su presentación.