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UNA COSTUMBRE DESDE EL 2010

El vivero del Barça en Mestalla

La cesión de Murillo a la plantilla azulgrana mantiene el ciclo bienal de incorporaciones procedentes del Valencia

140 millones han salido de las arcas del Camp Nou en 8 años para contratar a seis futbolistas

Joan Domènech

Jordi Alba celebra el gol marcado al Inter de Milán el pasado mes de octubre.

Jordi Alba celebra el gol marcado al Inter de Milán el pasado mes de octubre. / JORDI COTRINA

El Barça suele encontrar soluciones a sus carencias en el Valencia. Igual que en el Sevilla. Dos viveros que suelen ofrecer futbolistas muy del agrado del club azulgrana por la frecuencia con que los técnicos de Sant Joan Despí se interesan por sus jugadores. La llegada de Jeison Murillo confirma la tendencia periódica del Barça de acercarse a Mestalla a fichar.

Se trata de una tradición bienal. Cada dos años, desde el 2010, llega al Barça un jugador procedente de Valencia, que poco a poco parece ganar la delantera al Sevilla en las preferencias azulgranas, sobre todo desde que se marchara Monchi del Sánchez Pizjuán. Y del Barça salen millones: 140 ha pagado por seis jugadores, incluidos los 1,2 que cuesta la cesión del central colombiano.

David Villa celebra un gol en el 2011. / JORDI COTRINA

Villa, el primero

A fuerza de repetirse, el hábito de echar un vistazo a Valencia se ha convertido en una costumbre. Ha ido más allá de que se hubieran marchado Andoni Zubizarreta y Robert Fernández, los dos últimos secretarios técnicos y con un pasado blanco. Los informes permanecen. David Villa inauguró esa rutina que se ha acelerado en los últimos años en el 2010 al fichar por el Barça poco antes del Mundial. Estuvo tres de las cuatro temporadas de contrato que firmó. Costó 40 millones y fue traspasado al Atlético por 2,1 más variables. Dejó en el Camp Nou 50 goles en 119 encuentros.

Luis Enrique habla con Mathieu en un partido en Las Palmas. / JORDI COTRINA

El siguiente en fichar por el Barça fue Jordi Alba, el único de los cinco de la última década que aún permanece en el club. En realidad, fue un refichaje, porque el lateral zurdo había sido extremo en la cantera azulgrana. Años después de haber sido descartado, y tras haber sido reconvertido por Unai Emery como lateral izquierdo, entró por la puerta grande del Camp Nou que le habían cerrado. Hoy es un futbolista indiscutible y clave en el funcionamiento del equipo por su entendimiento con Leo Messi. Los 14 millones pagados por él en el 2012 se han convertido en un ganga. Suma ya 255 partidos.

André Gomes contra un balón frente al Sporting de Lisboa. / JORDI COTRINA

Testeo de jugadores

Los 20 que costó Jérémy Mathieu en el 2014, en cambio, parecieron caros desde el primer momento. Porque su cláusula, un año antes, era de 8 millones y porque estaba a punto de cumplir 31 años. Completó tres campañas, como Villa. André Gomes y Paco Alcácer apenas aguantaron dos: del 2016 al 2018. Los 35 invertidos por el portugués se recuperarán si cuaja en el Everton; los 30 del delantero prácticamente se han recuperado con la opción de compra ejecutada por el Borussia Dortmund. 

Paco Alcácer grita con rabia un gol marcado al Hércules. / JORDI COTRINA

   

Vienen a ser, tanto el Sevilla como el Valencia, y a nivel internacional el Arsenal y el Ajax, los principales abastecedores de futbolistas del Barça. En casa se cultivan jóvenes. Allí testean a futbolistas ya crecidos y formados para saber si pasan el control de calidad para la Liga. Para el Barça. Murillo merece más confianza que Chumi, Mingueza y Cuenca, los centrales del filial.