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EL DEBUT SOÑADO

Riqui Puig: "Ha sido como si jugase al FIFA de la Play"

La revelación de La Masia asegura que, al principio, le sudaban las manos y tenía un dolor de barriga tremendo al debutar en el Camp Nou

"Si Ernesto me sigue dando oportunidades, intentaré hacer mi juego pero, sobre todo, en el Barça hay que jugar fácil, eso es lo que nos piden"

Emilio Pérez de Rozas

Riqui Puig se abraza a Denis Suárez tras haberle dado un precioso pase de gol.

Riqui Puig se abraza a Denis Suárez tras haberle dado un precioso pase de gol. / EFE / ALEJANDRO GRCÍA

Mientras Denis Suárez reclamaba más minutos en el equipo titular o, de lo contrario, pensará en irse; mientras Malcom sufría una nueva lesión en su tobillo de siempre; mientras Aleña demostraba, sí, tener nivel suficiente, como siempre pensó Ernesto Valverde, para asentarse en el primer equipo, Riqui Puig, la última joya de La Masia, de 19 años y 1,69 de estatura, se convertía, por su desparpajo, sabiduría futbolística, arte y precioso y preciosista pase de gol a Suárez, se convertía en el gran protagonista del choque copera en el Camp Nou, donde se citaron más de 76.000 entusiastas azulgranas.

Cuando le preguntaron a Puig qué sensaciones tuvo nada más pisar el césped del ‘estadi’ y debutar con la camiseta culé en partido oficial, el muchacho, impecablemente vestido, con su camiseta blanca, soltó, con esa vocecita que tiene de niño pequeño: “La verdad, parecía el FIFA (juego de la PlayStation de fútbol), pues veía a todo el mundo corriendo, pero enseguida me he dado cuenta de que era la realidad y he intentado pasármelo bien como haría un niño pequeño”.

Riqui Puig controla un balón en su debut con el Barça en partido oficial. / JORDI COTRINA

Y, sí, en todas sus declaraciones postpartido, Puig, que es perfectamente consciente de que sigue siendo jugar del B, hacía referencia al placer de cumplir un sueño. “Cualquier niño hubiese querido estar donde estuve yo, donde estoy yo, y lo que trato es de sonreir siempre y, con muy juego, aportar felicidad, tratando de hacerlo lo mejor posible”.

Puig reconoció que, en los primeros minutos de su incorporación al juego, “me temblaban las manos y, sobre todo, me sudaban mucho pero, una vez comprobado que estaba en un campo de fútbol, en el Camp Nou, que para mí es como si fuese el Mini, pero con 72.000 espectadores, ya todo ha ido mejor”.

Jugar fácil, fácil

La joven estrella azulgrana comentó que cualquier oportunidad que le de Ernesto, que así llama a Valverde, “será bienvenida y debo aprovecharla. Para mí, como para cualquier otro jiven, no es fácil llegar hasta aquí, pero yo sigo siendo consciente de que soy jugador del B y este fin de semana iremos a Badalona a tratar de ganar el partido”.

Puig reconoció que, junto a la sensación de nerviosismo del sudor de las manos, “se añadió un cierto dolor de barrida pero, pasados los minutos, todo fue mejorando, sobre todo con la ayuda de los compañeros, que te lo hacen todo mucho más fácil, todo fluye”.

Puig se alegró por el papel de La Masia “pues, a veces, faltan oportunidades para los más jóvenes, pero van llegando y hay que aprovecharlas”. Ni que decir tiene que se atrevió a decir que si sigue contando con oportunidades como la de anoche “lo que intentaré es jugar con desparpajo y hacer cosas nuevas aunque, lo importante, en el Barça, es jugar fácil, jugar fácil, eso es lo que nos piden”.

De tal palo, tal astilla

Una de las sensaciones más palpables en la noche copera de ayer en el Camp Nou, fue comprobar la cabeza tremendamente amueblada que posee el joven Riqui Puig, no solo por su comportamiento y actitud, por su modo de vestir, de expresar y de afrontar todas las preguntas ante los medios de comunicación el día que vistió, por vez primera, la camiseta soñada, la del equipo grande del Barça, sino por su discurso pausado, con voz angelical y, sobre todo, mesurado, pensando y midiendo cada una de sus palabras.

Claro que si uno escucha la entrevista que, esta misma mañana, le ha hecho RAC1 a su padre, Carles Puig, empieza a entenderlo todo, pues no hay frase más adecuada para comprender, asimilar y elogiar las declaraciones de su hijo Riqui que aquel dicho de que “de tal palo, tal astilla. “Somos del Barça y tener un hijo jugando aquí es impensable. Ricard (que es como la familia llama a Riqui) se lo merece, porque ha luchado mucho para llegar hasta aquí y aún le queda lo más difícil. Seguir para poder continuar donde está ahora que es un sueño hecho realidad”.

Puig, que es de los padre que intenta que no solo su hijo futbolista sino el resto de la familia mantenga los pies en el suelo y, por tanto, no es de los que agobia a Riqui, afirma que “ahora hay que dejar que baje el ‘soufflé’ y que Ricard tenga los pies en el suelo. Que sea un chico humilde y no lo agobiemos demasiado. Yo hablo hoy porque estamos felices porque es el día del debut. No me gustaría seguir hablando en la prensa porque los padres también estropeamos las cosas. Dejemos a Ricard tranquilo. Tendrá días que no lo hará bien, que se le criticará debemos estar preparados para todo”.

"Riqui está en el mejor club del mundo, junto al mejor jugador del mundo, Leo Messi, que para él es un espejo, un master de fútbol y él lo está aprovechando"

Carles Puig

Padre del canterano del Barça Riqui Puig

En la misma reflexión de serenidad, de prudencia, de sensatez, están las palabras que hacen referencia al estilo de vida que Carles Puig desea para su hijo. “Queremos que siga entre nosotros, en la familia, que mantenga la relación con los hermanos. Insisto, es muy importante que respire, que siga jugando en el Barça B, que no ha jugado todo lo que quisiera. Que se gane un sitio ahí para que lo llame el primer equipo y pueda hacer su camino. Sí que es verdad que tiene un talento, eso se ve. Hay que dejarlo, a ver si puede progresar porque es muy complicado”.

Ni que decir tiene que la familia Puig está orgullosísima y contentísima de que su hijo se haya criado en La Masia, esté en el Barça y pueda verse en el espejo de muchos de sus futbolistas como, por ejemplo, Leo Messi. “Está en el mejor club del mundo, al lado de Leo Messi, el mejor jugador de todos los tiempos. Es un espejo, un máster de fútbol. Y el lo está aprovechando. Veo más cosas positivas que nocivas. Es un privilegio”. Y bromeó: “Yo me hubiera puesto las medias a ver si me dejaban 10 minutos”.