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EL ACCESO AL CAMP NOU

La inacabable cruzada del Barça contra las mafias de la reventa

El FC Barcelona considera la guerra contra el fraude de las entradas de un calado profundo, similar a la que adoptó Laporta contra los Boixos Nois

La reaparición de webs de venta de pases al Camp Nou pese a los últimos operativos reafirma al club en la necesidad de mantenerse vigilante

Albert Guasch

El FC Barcelona muestra las entradas falsificadas interceptadas en el Barça-Madrid de mayo del 2018.

El FC Barcelona muestra las entradas falsificadas interceptadas en el Barça-Madrid de mayo del 2018.

Después del penúltimo clásico de Liga –para entendernos, no el 5-1 reciente, sino un 2-2 menos excitante- se produjo en el Camp Nou una macro redada de entradas de reventa. El club confiscó 2.822 papeletas, la mayoría portadas por turistas, a los que se dejó entrar. Al fin y al cabo habían pagado un dineral. Pero las entradas se quedaron en la puerta y fueron llevadas después a una sala al lado de la zona de taquillas del estadio.

El Área Social las amontonó y clasificó sobre una mesa. Y se tomaron fotos, que se divulgaron convenientemente. Cuentan desde la directiva que en ese momento, cuando ejecutivos y personal del club se acercaron a la sala y vieron el volumen de entradas compradas ilegalmente, visualizaron de alguna manera la gravedad del problema. Dejaba de ser un complejo tema de reuniones para materializarse ante sus propios ojos. “Experimentamos una gran recompensa interna, porque es un asunto muy transversal dentro del club, han intervenido muchos departamentos”.

Fue el primer gran éxito en la cruzada contra el fraude de la reventa que la directiva de Josep Maria Bartomeu decidió emprender hace unos años. “Hablamos de un caso masivo, organizado, articulado y muy sofisticado”, contó días después de ese 6 de mayo del 2018 Josep Vives, portavoz del club. “Hablamos de mafias”, explicita otro miembro del club.

Un asunto de calado

El operativo se repitió en el clásico del 5-1 mágico de hace poco más de una semana. Intervinieron más de cien guardias civiles. Y el F.C. Barcelona colaboró implantando el mismo sistema de detección de entradas: si un aficionado enseñaba un pase de papel vendido por el club, los tornos se iluminaban de un color que no era el verde. Adelante, ningún problema. Pero el verde indicaba que procedía de una falsificación del QR de un abono. Cazado.

No hay cifra definitiva de las entradas confiscadas en este segundo operativo. Pertenecen de momento al secreto de sumario de la Guardia Civil, pero se estima que el número es bastante inferior a las casi 3.000 del clásico anterior. Influyó, se cree desde el club, el ruido generado con las sanciones a los 2.822 socios que en mayo trapichearon con sus abonos (hasta 18 meses de suspensión e incluso la expulsión, lo que afectó a 33 socios). Hay más miedo a ser pillado.

La Guardia Civil había efectuado dos días antes de este último Barça-Madrid una amplia operación en que se practicaron 12 registros en empresas de Barcelona y se detuvo a siete personas. Otra jornada satisfactoria, pues, para la directiva azulgrana, que considera este un asunto de profundo calado. Internamente se compara a las acciones que la junta de Joan Laporta emprendió contra los Boixos Nois, aunque sin el componente de amenazas explícitas que sufrió entonces el expresidente azulgrana. 

“Si en el 2003 luchamos contra los violentos, ahora tenemos que afrontar el fraude y las redes organizadas”, expuso Bartomeu en una de las reuniones. “Es un tema muy preocupante. Son muchos años de empresas que ganan mucho dinero haciendo trampas”, añadió.

Demasiados extranjeros

Todo empezó al constatar la directiva la cantidad de aficionados extranjeros en el Estadi. “No lo entendíamos, porque no vendíamos tantas entradas. Y el socio no libera tantos asientos. Se hizo más patente en algunos partidos de Champions”, cuenta un miembro de la junta. Se decidió mirarlo en serio. Había un daño a la caja del club. Por ejemplo, se estima que el perjuicio para la entidad en el Barça-Madrid de la Liga pasada fue de un millón y medio de euros. “Imagínate la suma de toda una temporada, con partidos de Champions”, exponen desde la entidad.

Subrayan que en su punto de mira figuran las mafias que acumulan decenas y decenas de asientos en el Estadi y no los socios que hacen un día un negocio individual. “Erradicar toda la reventa nunca será posible, no en el Barça, no somos ingenuos, pero hay que dificultarla y reducirla al máximo”, señala Jordi Cardoner, vicepresidente primero y directivo del área social, en conversación con este diario.

De hecho, después de la última redada de la Guardia Civil, han aparecido ya nuevas empresas dedicadas a este negocio fraudulento. “Es muy fácil que rebroten. Si vas a Google ya vuelves a encontrar webs que ofrecen entradas. Es una lucha constante, que no se acaba. Ahora estamos en fase reactiva, pero es vital que sepamos anticiparnos al fenómeno. Y que la próxima junta mantenga la vigilancia, como hicimos nosotros con el tema de los Boixos y la seguridad”, explica otro directivo.

Las colonias de los hijos

Existió inicialmente cierta sensación de frustración dentro del club por el desgaste social de las medidas adoptadas. Algunos socios se movilizaron a través de una plataforma. Muy pocos, subrayan ahora desde el club. El caso ya avanza en el juzgado de instrucción número uno de Barcelona y el Barça se personará en la acusación. Entran en juego delitos de falsificación de documento mercantil y pertenencia a una red criminal. También de fraude fiscal.

En este sentido, el Barça encontró confort en el último Observatorio azulgrana. Más del 90% de los socios aprobaron la forma en que el club se ha comprometido en la lucha contra el fraude. “Es una de las acciones que generan más consenso, no solo dentro de la Junta Directiva, sino en la masa de socios. Decenas han sido sancionados y la mayor parte ha asumido su responsabilidad. Hubo uno que me dijo que lo hizo para pagar las colonias de sus hijos y que luego le cogió el gusto, por decirlo de alguna manera. Al final vio qeu debía dar un paso atrás”, comenta Cardoner.

“Es muy importante –explica otra fuente de la directiva- subrayar que nuestro objetivo no es sancionar a los socios, sino encontrar la fuente del negocio. Muchos socios han colaborado y les hemos levantado la suspensión, porque nos han ayudado. Una cosa es el trapicheo y otro falsificar un QR”. Una cruzada que no acaba. Los jueces tendrán la última palabra.