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LA ACTUALIDAD AZULGRANA

Cásting para el clásico

El partido frente al Inter fue para Valverde un inestimable banco de pruebas de cara al choque del domingo

Rafael Tapounet

Valverde tiende la mano a Arthur tras relevarlo por Arturo Vidal en el Barça-Inter.

Valverde tiende la mano a Arthur tras relevarlo por Arturo Vidal en el Barça-Inter. / JORDI COTRINA

El partido frente al Inter de Milán no solo sirvió al FC Barcelona para conquistar tres puntos y afianzar su liderato en el Grupo B de la Champions. Proporcionó también un necesario baño de confianza a un equipo magullado por la ausencia de su líder y resultó un inestimable banco de pruebas de cara al clásico del domingo. Ernesto Valverde repetirá sin duda estos días que se trata de dos duelos muy diferentes que requieren planteamientos distintos. Pero es incuestionable que la victoria ante el conjunto 'nerazurro' ahuyentó dudas, confirmó intuiciones y brindó lecciones que el técnico azulgrana sabrá aprovechar.

Rafinha aprovecha su oportunidad

Enfrentado al brete de decidir quién debía ocupar la plaza de Messi en el once, Valverde apostó por Rafinha y ganó. Aleccionado por el entrenador, el hispanobrasileño hizo una lectura táctica del partido casi perfecta, asociándose bien en el ataque (solo falló tres de los 54 pases que dio), saltando a la presión en cada pérdida de balón y sumándose a la línea de medios cuando tocaba defender. Tuvo el buen tino de no intentar calzarse las botas del 10 y aportó, en cambio, un perfil nuevo al juego azulgrana. El gol coronó su meritoria actuación. No es nada aventurado pensar que cuando Valverde lo sustituyó en el minuto 72 estaba ya pensando en el domingo.

Arthur se doctora ante su nueva afición

Le costó entrar en el equipo, pero cuando se vio en el once titular (en un escenario tan exigente como Wembley en noche de Champions) hizo todo lo necesario para no moverse ya de allí. Hoy parece un fijo indiscutible, y así lo refrendó el Camp Nou el miércoles al expresar de forma contundente su discrepancia con la decisión del técnico de prescindir del brasileño en el último cuarto de hora. Las estadísticas de su partido ante el Inter (83 pases buenos de un total de 87) son solo un pálido reflejo de una actuación redonda que consolidó a Arthur como el mejor amigo de todos a la hora de salir con la pelota controlada.

Lenglet y Piqué despejan las dudas

Antes de la fatídica caída de Messi, el gran quebradero de cabeza para Valverde eran las bajas en defensa, con las lesiones sucesivas de Umtiti y Vermaelen. Un doble contratiempo que castigaba además a una línea que se había mostrado hasta ese momento particularmente frágil. Cuando el nivel de alerta se acercaba a DEFCON 2, el tándem Piqué-Lenglet dio un paso al frente y se encargó de reforzar la seguridad, tanto aérea como terrestre. Especialmente destacable ha sido la evolución del joven central francés, que ante el Inter ofreció una actuación muy convincente, imponiéndose en casi todos los duelos directos (solo perdió uno) y sumándose al ataque con ambición y confianza (completó cuatro remates). Otro fichaje que ha sabido responder cuando el equipo lo necesitaba.

Luis Suárez, galones en el mono de trabajo

La ausencia del 10 orientó los focos hacia Philippe Coutinho en busca de un futbolista que asumiera sobre el campo ese plus de liderazgo que mantiene al equipo en pie cuando tiembla el suelo. El jugador más caro de la historia del club tiene las condiciones para ello, pero aún le falta carácter para convertirse en el faro que ilumina el partido en los tramos oscuros. Luis Suárez, en cambio, va sobrado de carácter, y el miércoles no dudó en apropiarse de unos galones a los que el brasileño pareció renunciar: corrió sin desmayo, se ofreció en todo momento, participó en casi todas las jugadas de ataque y perfeccionó su nuevo rol de pasador con la sexta asistencia de la temporada. Sigue reñido con el gol, pero su aportación es enorme. Y va a más.