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"LOPETEGUI SE SENTARÁ EN EL CAMP NOU"

El Bernabéu, de pitada en pitada

Butragueño garantiza que el técnico del Madrid estará en el clásico y pide "calma y unidad"

Alejandro García

Lopetegui, en el banquillo del Bernabéu en el duelo del Madrid con el Viktoria Plzen.

Lopetegui, en el banquillo del Bernabéu en el duelo del Madrid con el Viktoria Plzen. / EFE / RODRIGO JIMÉNEZ

Estaba ganando el Madrid gracias a un gol de Benzema, pero el Bernabéu, escamado como anda tras un inicio desastroso de temporada, no se fiaba de nada. Bastó ver a Marcelo, desordenado atrás, preciso y punzante en el área enemiga, salir de forma descoordinada a una presión defensiva para generar una autopista por la banda derecha del ataque del Viktoria Plzen. Además, Marcelo abandonó lesionado el partido en los últimos instantes, dejando al Madrid con 10.

"Lopetegui se sentará en el banquillo del Camp Nou, hay que mantener la calma y estar unidos", proclamó Emilio Butragueño, el portavoz del Madrid, convencido de que no habrá cambios. Pero todo dependerá, por supuesto, de la palabra final de Florentino Pérez.

"Sí, sí, sí. Lopetegui se va a sentar en el banquillo del Camp Nou, con toda normalidad" (Butragueño) 

Se marchó con el tobillo derecho maltrecho tras una durísima entrada de Ekpai, el delantero nigeriano. Teme ahora el defensa brasileño perderse el clásico del domingo contra el Barça en el Camp Nou. El madridismo ya estaba abandonando su templo, preocupado por esa lesión de Marcelo y cansado de ver otro caos atrás. Sin imaginar además que Hrosovsky ayudaría con un ingenuo error que frustró el empate. Pero el Bernabéu se hartó. El disparo del centrocampista eslovaco, uno de los más fáciles de su vida, salió fuera de un ya derrotado Keylor Navas.

Lopetegui da instrucciones a sus jugadores en el Madrid-Viktoria Plzen. / AP / MANU FERNÁndez

Pero no hubo mayor derrota para Lopetegui y sus jugadores que escuchar como la afición blanca les dedicaba una sonora pitada, quizá el último argumento que necesita (si es que necesita alguno más) Florentino Pérez para ejecutar una decisión que tiene tomada desde hace algunas semanas. O sea, el despido de Julen.

Esa pitada no fue la única. Era el último minuto de la primera parte. Tiempo, por lo tanto, para que el público madridista no olvidara esa lamentable acción que retrataba, más allá del 1-0 de Benzema, el desorden táctico que vive el equipo.

Ceballos, en la grada

Cambian los protagonistas (Ceballos pasó de ser elogiado a ver el choque desde la grada; Asensio, el prometedor faro blanco, se quedó inicialmente en el banquillo), pero todo sigue igual. Un minuto más tarde, una vez que el colegiado israelí Orel Grinfeld decretó el descanso, el Madrid recibió la segunda pitada de su gente. No podían dejar de imaginar lo que habría sido si Hrosovsky no errara en el corazón del área pequeña.

Angustiado como estaba, Lopetegui quitó a Isco y puso a Valverde. El 2-0 de Marcelo no calmó al cuestionado técnico

En apenas 60 segundos, dos pitadas. A cada cual más sonora para un equipo que vive al borde del colapso, incapaz de gobernar los partidos por muy endebles que sean los rivales. Dos pitadas para castigar tres ocasiones claras del Viktoria Plzen, uno de los clubs anónimos que se cuelan en la aristocracia europea.

A Lopetegui, con rostro cansado, síntoma de la agonía en la que se halla desde hace bastante días, se le venían más problemas. Al inicio de la segunda mitad, el público aplaudió tímidamente la salida del Madrid. Era una especie de pequeño indulto para un equipo zarandeado por tanta derrota, a quien ni siquiera la necesaria victoria en la Champions le libra de tanta angustia. Julen lo sabe; Florentino, también.

De error defensivo en error

Pero llegó otro error defensivo y un mal remate de Havel para provocar la tercera pitada (y cada vez más fuerte) del Bernabéu. Era el minuto 50. Luego, el técnico quitó a Isco y puso a Fede Valverde, el joven uruguayo (20 años), que participó en la acción del 2-0 firmado por Marcelo, el delantero más peligroso del Madrid. Lleva dos de los tres goles del equipo en las últimas casi 10 horas. Cinco minutos después de la penúltima tormenta del Bernabéu.

"¿Los pitos? El madridismo quiere siempre ver jugar bien a su equipo" (Butragueño)

No hay última porque Hrosovsky aprovechó las tremendas facilidades de la defensa del Madrid. Otra pitada que era, en realidad, un inquietante run run del Bernabéu porque Marcelo y Ramos le abrieron el camino del gol en el 2-1, anunciando la tercera (m. 78) y luego la cuarta pitada (m. 83). Aún faltaba la quinta cuando Lopetegui, aún sabiendo que Marcelo había recibido una dura entrada segundos antes, ordenó el cambio de Mariano por Benzema. El brasileño se quedó llorando en el campo y el Madrid terminó con 10. Hasta en el tiempo añadido llegó la sexta pitada. Ni la potente megafonía pudo ocultar la séptima, y ahora sí definitiva, pitada.

"¿Los pitos? El madridismo quiere siempre ver jugar bien a su equipo", contó Butragueño, el portavoz del Madrid, reiterando también que Lopetegui "se sentará en el banquillo del Camp Nou con toda normalidad". Si algo no tiene el club blanco es, precisamente normalidad.