Ir a contenido

SUPLENTES DE LUJO

Un banquillo para entrar a vivir

Los cuatro nuevos fichajes empezaron el partido fuera del once inicial, como Coutinho y Rafinha

Rafael Tapounet

Arthur, Lenglet, Vidal, Coutinho, Rafinha y Malcom, en el banquillo.

Arthur, Lenglet, Vidal, Coutinho, Rafinha y Malcom, en el banquillo. / JORDI COTRINA

Qué gustazo de banquillo, oigan, Qué lujo. Qué acabados. Esto sí es un banquillo para entrar a vivir. Atrás han quedado los aciagos días en que Ernesto Valverde se giraba buscando alternativas para agitar el juego y solo encontraba las miradas entre huidizas y extraviadas de Aleix Vidal, Yerry Mina, André Gomes, Paco Alcácer o Denis Suárez. Eso se acabó. Ahora el técnico extremeño sabe que cuando haga frío en algún tramo del partido tiene muchas posibilidades de encontrar ahí alguna prenda de abrigo que le sirva. Fondo de armario, lo llaman. 

El caso es que durante el encuentro frente al Deportivo Alavés casi daban ganas de olvidarse de lo que acontecía en el terreno de juego (que, al fin y al cabo, es algo que ya hemos visto muchas veces antes: partido espeso, recital de Messi y tres puntos) y centrar la atención en el foso de los suplentes, que eso sí era algo insólito. Para empezar, ahí estaban los cuatro nuevos. El francés Clément Lenglet, tan pulcro, tan discreto, tan digno de confianza; un central joven al que difícilmente veremos perrear en un párking. A su lado, el intimidante Arturo Vidal, con su eterno aspecto de acabar de escapar de una prisión salvadoreña, el hombre llamado a acabar con esa fastidiosa costumbre barcelonista de ganar año tras año el premio al juego limpio (para la historia queda que el chileno obtuvo su primera tarjeta amarilla con la camiseta azulgrana jugando solo media parte... ¡en el Gamper!).

Un poco más allá estaba Arthur Melo, el brasileño que parece holandés, tan dotado para el fútbol de asociación como poco amigo del adorno innecesario, acaso la mejor noticia de la pretemporada. Y también su compatriota Malcom, ese muchacho de apariencia simpática que embarcó a su madre en un vuelo rumbo a Roma para que asistiera a su presentación como jugador 'giallorosso' mientras él negociaba la incorporación al Barça, el club con el que, dice, sueña desde niño. Con detalles así, hay que quererlo sí o sí. 

Brasileños de postín

Y junto a los cuatro recién llegados, otros dos brasileños, y de postín: Philipe Coutinho, el fichaje más caro de la historia del FC Barcelona (y el futbolista más destacado de la selección 'canarinha' en el pasado Mundial de Rusia), y Rafinha Alcántara, la inesperada revelación de la pretemporada. Y, por supuesto, Jasper Cillessen, el holandés flemático, un portero que sería titular indiscutible en el 98,5% de los equipos de las grandes ligas europeas.

Como ven, en el banquillo del Barça, ese que hace no tanto tiempo daba cobijo a gente como Douglas Pereira o Arda Turan (que, por cierto, se han reencontrado ahora en la Superliga turca), ya se sienta casi tanta gente ilustre como en el del juicio del 'caso Noos'. Es lo que tiene mover dinero. Y no poco. Más de 300 millones de euros se han pagado por los siete jugadores que ayer partieron como suplentes.

Igual a Valverde, que es hombre poco dado a los excesos, aquello le acabó pareciendo un lujo un poco obsceno, así que antes del descanso mandó a Coutinho a calentar y en el inicio de la segunda parte lo puso en el césped. Que al fin y al cabo, ya lo decía Cruyff, es donde deben estar los millones: "En el campo. No en el banco".

0 Comentarios
cargando