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EL ANIVERSARIO DE UN TRASPASO DE RÉCORD

Con Neymar empezó todo

El brasileño se fugó del Barça hace un año rumbo a París pensando que alejarse de Messi le acercaría al Balón de Oro

José María Expósito

Neymar sale al entrenamiento del PSG previo a la Supercopa de Francia contra el Mónaco en Shenzen (China), este viernes.

Neymar sale al entrenamiento del PSG previo a la Supercopa de Francia contra el Mónaco en Shenzen (China), este viernes. / ANNE-CHRISTINE POUJOULAT

Fue como si, de golpe, el récord mundial de salto con pértiga pasara de 6 a 12 metros. Acostumbrados a que la etiqueta de traspaso más caro de la historia cambiara cada pocos años y con incrementos progresivos (ver gráfico), el asalto del PSG al Barça por Neymar rompió con todos los cánones. Nasser Al-Khelaifi ni preguntó: miró la etiqueta y pagó los 222 millones.

Este viernes se ha cumplido un año de la materialización de aquella jugada, a la que todo el mundo (excepto sus propios compañeros en el Barça) tardó en dar credibilidad cuando tres semanas antes empezaron los rumores. Han pasado 12 meses y no está claro quién ganó en aquella operación. El Barça, que se gastó lo ingresado y más en Dembélé (145) y Coutinho (160), sigue sin tener claro cómo llenar el hueco que 'Ney' dejó en la delantera; el paso adelante que ansiaba dar el PSG es de momento más económico y social que deportivo; y el jugador, que aspiraba a acercarse al Balón de Oro alejándose de Messi, de momento ni siquiera está entre los 10 candidatos a The Best.

Más inflación con Mbappé 

No ha sido la temporada soñada para Neymar. Y eso que en la primera parte del curso, junto a Cavani y Mbappé (a sus 18 años, el segundo fichaje más caro de la historia con 180 millones), deslumbró con actuaciones maravillosas que ni siquiera el 'penaltigate' (su pelea con Cavani por ver quién tiraba las penas máximas, en la que salió como vencedor moral) logró empañar. Tan embalado estaba el club que el emparejamiento con el Madrid en la Champions casi se celebró en París.

Pero volvió el soniquete de la Champions y la historia cambió. El tridente que arrollaba en Francia hincó la rodilla en el Bernabéu, y la esperanza de remontar se diluyó con la lesión de Neymar ante el Marsella. "Quiero ser optimista", dijo Emery aquella noche, preguntado sobre las opciones del brasileño de estar listo para la vuelta europea. El técnico vasco ya no le volvería a ver. 

El brasileño, que acumulaba 28 goles y 18 asistencias hasta entonces, no se enfunda la camiseta del PSG desde aquel 25 de febrero (lo podría hacer este sábado en China, en la Supercopa de Francia contra el Mónaco). 'Ney' se marchó a Brasil a recuperarse con un único objetivo en la mente: ganar el Mundial con Brasil. Su exhibicionismo en las redes, de evento en evento, no sentó bien en el Parque de los Príncipes.

Ocasión perdida en Rusia

Inmerso ya en una cruzada personal, Neymar encaró el Mundial como un trampolín que le elevara a la cima del fútbol mundial. El pobre campeonato de Cristiano y Messi parecía allanar el camino, pero el 10 de Brasil tampoco deslumbró. Tuvo destellos, acaparó portadas (a veces robadas, como sus lágrimas sobre el césped tras ganar a Costa Rica), pero el personaje se acabó apoderando del fútbolista, convertido durante la cita de Rusia en meme global por sus exageraciones y revolcones sobre el césped.

Quizá si Courtois no hubiera firmado la parada de su vida en cuartos de final, cuando en el minuto 93 el derechazo de Neymar se disponía a entrar por la escuadra, la percepción sería hoy diferente, pero lo cierto es que el jugador más caro de la historia ni acercó al PSG a la Champions ni a Brasil a su sexta estrella. En cambio, su traspaso dejó tras de sí la sensación de que todo es posible, aunque solo para algunos. ¿Quién puede descartar que algún club pague los 200 millones de cláusula del recién renovado Griezmann?

Temas: PSG Neymar

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