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LA EVOLUCIÓN TÁCTICA

Messi + el 4-4-2

Obligado por la marcha de Neymar, Valverde reconstruyó el Barça creando el mejor paisaje para el astro argentino

Marcos López

Luis Suárez y Leo Messi celebran el título de Liga en Riazor

Luis Suárez y Leo Messi celebran el título de Liga en Riazor / JORDI COTRINA

1.-  Equilibrio para arropar al gran Leo


Creía Valverde que disfrutaría del Barça del tridente, pero una vez vio volar a Neymar camino de París tuvo que cambiar precipidatamente su manual. No tenía tiempo ni tampoco recursos para dibujar el Barça que había imaginado. Aquel fastuoso trío de delanteros (Messi-Suárez-Ney) provocó el triplete y trajo también la perdición, especialmente en sus meses finales, de un equipo tan desequilibrado en el que hubo varias piezas valiosas, sobre todo en el centro del campo y en la defensa, que se fueron desfigurando.

Messi celebra uno de sus goles al Deportivo con Luis Suárez. / JORDI COTRINA

Optó Valverde por ser pragmático cambiando de posición a Leo acercándolo aún más al área

Valverde optó por ser pragmático desde la búsqueda del necesario equilibrio para arropar a Messi y no dejarlo desamparado. Tras unas pruebas iniciales con dos extremos, el técnico apostó por un 4-4-2 para tejer una red de seguridad en la que Leo abandonó el punto de partida de la banda derecha que tenía con Luis Enrique. Tuvo aún mayor libertad táctica, confundiéndose a veces su posición. Era un falso nueve, similar al que Guardiola creó para explotar su cercanía al gol, moviéndose cerca de Suárez, el que más pagó al principio la marcha de Ney.
Era un Barça menos brillante, perdida ya para siempre la creatividad de Neymar, pero, en cambio, mucho más fiable. Fue construido de atrás hacia adelante, sostenido por una gran defensa (solo encajó tres goles en las diez primeras jornadas) y un sublime Ter Stegen. 

La sardana del título en Riazor. / JORDI COTRINA


2.- El impacto ofensivo del ‘okupa’ Alba


Pocos jugadores en el Barça, por no decir ninguno, han tenido tanto impacto en la remodelación del juego implantado por Valverde. Pocos como Jordi Alba, capaz de influir defensivamente, convertido como es en uno de los mejores laterales izquierdos del mundo. Pocos como él para asociarse con Messi de tal manera que se han convertido en una de las sociedades más temidas por los defensas adversarios.

Se entendió de maravilla con Messi creando una sociedad terrible en ataque, una de las nuevas armas

Sea, quizá, Jordi el que mejor se ha colado en el cerebro del astro argentino, capaz de interpretar no solo su pensamiento sino también la velocidad con la que va a impulsar el balón. A partir de esa conexión, el Barça de Valverde solía usar un extremo derecho (inicialmente era Deulofeu, aunque este aprovechó el mercado de invierno para irse cedido al Watford), dejando el carril zurdo siempre abierto. De punta a punta lo recorrió Jordi Alba, cuya velocidad le permitía corregir defensivamente, al tiempo que se asomaba a la esquina del área contraria para tejer la asistencia final a Messi. Fijaba Valverde la derecha para que el ‘okupa Alba’ invadiera feliz la vieja casa de Neymar. 

Busquets e Iniesta se abrazan tras ganar la Liga en Riazor. / JORDI COTRINA

3.- Un equipo con 10 titulares fijos


Será fácil. Dentro de unos años será fácil recitar el 11 del Barça campeón de Valverde. Perdón, mejor dicho de los 10 titulares indiscutibles que le han dado el título. Se podrá decir de memoria y sin temor alguno a equivocarse. Empezando por Ter Stegen, pasando por una defensa integrada por Sergi Roberto, Piqué, Umtiti y Jordi Alba, quedando la sala de máquinas del centro del campo para Busquets, Rakitic e Iniesta. Arriba siempre Messi y Suárez. No ha querido Valverde modificar el esqueleto de ese equipo, que le ha dado estabilidad defensiva al juego, además de aprovechar la alianza entre el nueve (Luis) y el diez (Leo) para abrir hueco con todos sus perseguidores.

No quiso modificar el técnico el esqueleto de un equipo que se sustentó en los viejos guerreros

Son intocables los 10 en los grandes momentos de la temporada, a pesar de que por diversos problemas físicos hayan ido entrando otras piezas. Siempre había un hueco libre. Al principio de la temporada se instaló ahí Paulinho, ese centrocampista alejado del modelo Barça, aunque dio valiosos goles llegando desde atrás. Luego, una vez se recuperó de sus dos graves lesiones musculares, emergió la discontinua figura de Dembélé, mientras la llegada de Coutinho, un talento caro (es el fichaje más caro en la historia del club), aporta registros nuevos al juego azulgrana, como el disparo desde fuera del área o su exquisita capacidad para asociarse arrancando desde la banda izquierda. 

Rakitic, en un partido con el Barça. / 

4.- Busquets-Rakitic, cohabitación feliz


Con el definitivo viaje al 4-4-2, ese modelo en el que se ha criado Valverde como entrenador, el Barça descubrió una pareja feliz cohabitando al frente del equipo. Busquets, que vivió meses tumultuosos la pasada temporada, se sintió mucho más tranquilo cuando descubrió que Rakitic, otro de los cuestionados en la época final con Luis Enrique, lo tenía a su lado. Con esas dos anclas, el técnico obtenía la fiabilidad que tanto necesitaba en un centro del campo que, curiosamente, era el mismo que en el tercer y último año con Lucho, pero colocados entonces de forma bien distinta.

Ubicado en el centro, el croata ha dado estabilidad al Barça firmando un soberbio curso

Con Rakitic, que ha completado su mejor temporada desde que llegó al Camp Nou en el 2014, se ha producido una interesante modificación táctica. Acostumbrado a ser siempre el abnegado y sacrificado jugador que ocupaba la banda derecha por detrás de Alves y cuidando la espalda defensiva de Messi, se ha liberado con el movimiento de Valverde. Lo ha llevado al corazón del equipo permitiendo al croata desplegar su capacidad física unido a una gran lectura táctica de los partidos, asomándose incluso al área. El Barça de los tres delanteros dejó de existir sin Neymar abriendo la puerta a Busi-Iván. 

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