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LA INVOLUCIÓN EN LA CANTERA

Ni un solo jugador de la casa en el 11 de Balaídos

El Barça presentó un equipo con 9 extranjeros y dos españoles, algo que no ocurría desde el 2002

Marcos López

Los jugadores del Barça celebran el gol de Dembélé.

Los jugadores del Barça celebran el gol de Dembélé. / REUTERS / MIGUEL VIDAL

De pronto, el Barça de Valverde, obsesionado como estaba, y con razón de preparar la final de Copa, se transformó en el viejo Barça de Rexach. Hacía 16 años que no se veía un once inicial sin ningún jugador de la cantera, signo de la involución que ha vivido el club, castigada como tiene su principal seña de identidad: La Masia. No es nada casual que el primer equipo haya dejado de mirar hacia abajo porque en Balaídos se presentó con un 11 que evocaba a los años negros de Gaspart, poco antes de que el circulo virtuoso de Joan Laporta se activara a partir del 2003.

En la foto de Vigo no había ni un solo rostro de la cantera, el retrato del desapego azulgrana hacia sus raíces

En la foto de Vigo había nueve jugadores extranjeros y dos españoles: el gallego de Salceda de Caselas Denis Suárez y el valenciano de Torrent Paco Alcácer. Ni rastro de eso que tan pomposamente se llama el ADN Barça, una manera de entender el juego que se instaló en el club a partir de 1988 con la llegada de Johan Cruyff al Camp Nou. 

El equipo de ‘Charly’ 


Seguro que Valverde ni se percató de ese detalle que sacudió, pese a que no era un partido trascendental para el título, las emociones de muchos culés, acostumbrados a tener siempre un hilo sentimental con esos jugadores a los que habían visto crecer desde niños. En el equipo de Charly (6 de abril del 2002) también había nueve jugadores extranjeros (Bonano, Reiziger, Christanval, Coco, Cocu, Rochemback, Rivaldo, Overmars y Saviola) y dos asturianos: Abelardo y Luis Enrique. Ganó el Barça de Rexach con dos goles del 'Conejo' Saviola en San Mamés ante el Athletic, algo que, sin embargo, no pudo lograr el Barça de Valverde en Balaídos, sometido a esa montaña rusa en el que acaban inmersos cuando se miden al Celta.

El filial anda en zona de descenso a Segunda B, con Gerard López, su técnico, más cuestionado que nunca

Esa segunda unidad del Barcelona estaba integrada por nueve jugadores que si no pasa nada extraordinario estarán este verano en el Mundial de Rusia. Allí hay sitio para los portugueses Semedo y André Gomes, el colombiano Yerry Mina, el belga Vermaelen, los franceses Dembélé y Digne, además de los brasileños Coutinho y Paulinho y el alemán Ter Stegen. Denis y Alcácer, los dos únicos representantes del fútbol español que se vistieron de azulgranas en Balaídos, no tienen opciones.
Luego, ya en la segunda mitad, aparecieron gente de la casa con la irrupción de Messi (el primer cambio) y Sergi Roberto (el segundo), pero dentro de unos años se estudiará lo que sucedió en Vigo, la fotografía de un club que se aleja, y de forma inexorable, de sus raíces. No trajo Valverde a nadie del Barça B (Aleñá es siempre uno de sus favoritos, al igual que Arnaiz, el extremo que esta lesionado), entre otras razones porque bastante tienen con evitar el descenso a Segunda B. 


Ascensor roto


El filial, que perdió en el campo del Huesca (2-1) este lunes, a pesar de que se adelantó con un gol de penalti de Aleñá, está en la zona roja, a dos puntos de la Cultural Leonesa que marca la frontera de la salvación. Así anda Gerard López, un técnico más cuestionado que nunca en el Miniestadi. Valverde, que vive al día, no tiene tiempo de mirar hacia atrás, básicamente porque no detecta el talento necesario para subir. El ascensor del Mini al Camp Nou ya no funciona. Hace años que se rompió. 
 

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