Ir a contenido

8 PARTIDOS, 2 TÍTULOS

Valverde, volver a empezar

La terrible caída europea devuelve al técnico del Barça a los "días duros" de agosto cuando inició su proyecto

Marcos López

Valverde, en el estadio Olímpico de Roma.

Valverde, en el estadio Olímpico de Roma. / REUTERS / TONY GENTILE

Parece mentira, pero es real. Ernesto Valverde vuelve, y muy a su pesar, a la casilla de salida. Regresa al mes de agosto, por mucho que en el camino haya andado tanto, y tan bien, que tiene dos títulos (Liga y Copa del Rey) al alcance de la mano. Apenas ocho partidos para celebrar un doblete, bajo el impacto, por supuesto, de otra eliminación europea, una caída tan dolorosa que ha devuelto al técnico al kilómetro cero. "Serán días duros", admitió Valverde en el mismo estadio olímpico romano, consciente de que desperdiciar una amplia renta (4-1) le acabaría condenando a retornar al tumultuoso verano.

Ahí está, de nuevo, el Txingurri como si la reconstrucción que fue tejiendo con paciencia tras la tunda que recibieron en la Supercopa ante el Madrid estallara en Roma en las manos de todos. Para empezar, la suya. Quiso ser más Valverde que nunca, protegiendo al equipo, como ya había hecho en la ida con el doble lateral derecho (Semedo y Sergi Roberto) arropado en ese 4-4-2 que le ha permitido imponer en la Liga un ritmo inalcanzable para el resto.

Pero los azulgranas quedaron desnudos encajando en 82 minutos los mismos goles (3) que en los nueve partidos anteriores de la Champions (3). Él no tuvo respuestas; los jugadores, tampoco. Al ser reincidente el Barça (tercera eliminación consecutiva en cuartos de la Champions, cuarta en los últimos cinco años), nadie queda libre de culpa

Derrota con secuelas

"Ha sido un golpe muy duro", reconoció ayer el presidente Josep Maria Bartomeu en el Ayuntamiento de Barcelona durante la presentación del acuerdo sobre el Espai Barça. Todavía impactado el dirigente por el estrépito del fracaso que supone tirar a la basura una ventaja de tres goles en Europa. Usó Bartomeu la misma palabra que Valverde, obligados ahora ambos a reactivar al equipo para no caer en el mismo error en la Liga, por mucho que los 11 puntos de renta sobre el Atlético sean un más que confortable colchón a falta de siete jornadas para el final: 21 puntos en juego. Pero este sábado llega el Valencia, el tercer clasificado, al Camp Nou. Y dentro de una semana toca disputar en el Wanda la final de la Copa del Rey contra el Sevilla.

El club no puede volver a fallar en la reconstrucción de la plantilla para no desperdiciar los últimos años de Messi

La derrota de Roma tendrá secuelas. Más allá de las económicas (lo que el club deja de ingresar por no ir a las semifinales y el dinero que se ahorra de las variables de fichajes hechos y primas a los jugadores) están las deportivas. La junta de Bartomeu no puede volver a fallar en la reconstrucción de un Barça, cuya columna vertebral sigue siendo la de Berlín-2015. Aquel triplete pertenece al recuerdo y el tridente que lo impulsó (Messi-Neymar-Suárez) dejó de existir hace un año. De ahí, la necesidad de acertar en las piezas estratégicas (Griezmann y Arthur figuran en esa listas) en la refundación del equipo, que puede ver partir a Iniesta, su capitán, camino de China. Resulta imprescindible arropar bien a Messi para hacerle la vida más fácil. Y no que sea siempre él quien se la haga a los demás.

Ter Stegen, tras encajar uno de los goles del Roma / EfE / RICARDO ANTIMANI

La peor racha

Se trata, por lo tanto, de un último esfuerzo porque el Barça se juega dos títulos en cinco semanas. Con esa Liga y Copa, la imprescindible renovación será mucho más calmada, aunque ni Valverde ni el club olvidan (ni pueden olvidar) la verdadera magnitud del desastre de Roma. Un desastre porque una de las grandes señas de identidad de la obra de Valverde –la fiabilidad defensiva– quedó destrozada en una infausta noche. No solo porque encajó tres goles que le harán ver las semifinales de la Champions por la televisión sino porque certificó la peor racha defensiva del Barça en esta temporada.

El sello de Valverde, la fiabilidad defensiva, se esfumó tras encajar en los 4 últimos partidos el 25% de los goles

Encadenó Ter Stegen el cuarto partido consecutivo recibiendo goles (dos del Sevilla, uno del Roma, otro del Leganés, tres del Roma), algo que no había ocurrido en este primer año del Txingurri. Siete tantos en apenas cuatro encuentros, casi el 25% de todo el curso, lo que delata la inesperada debilidad en un momento trascendental en el que Valverde abandonó una rotación masiva en su equipo. Con los mejores no le bastó en Roma, por lo que ahora abril parece agosto. 

0 Comentarios
cargando